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31 de julio de 2022

El universo de Gabriel García Márquez en sus lectores

Este 2022, se cumplen 40 años desde que Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982.

Foto: Centro Gabo

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El inca Túpac Yupanqui perdió el sentido de la mesura cuando, estando en las costas del Pacífico, entre los actuales límites de Perú y Ecuador, entre 1460 y 1470, según cálculos de los historiadores, vio un navío que llegaba desde unas tierras lejanas. Sin espacio para la duda, ordenó preparar barcos, provisiones y junto a 20 mil soldados emprendió la osada marcha, obsesionado por dominar el mar. Después de nueve meses, retornó de las ínsulas de Oceanía, lugar al que visitó antes de los europeos y en donde perdura la leyenda de la llegada de un rey cobrizo que era hijo del sol, según narraron los cronistas. Tiempo después, en una nueva campaña por América, buscó llegar al final de la tierra cuando, recorriendo el actual territorio de Chile, marchó hasta donde todo lo que seguía era el mar.

Muchas historias en América Latina, como la de Túpac Yupanqui, esperan a un narrador que las convierta en relatos que nos admiren como habitantes de esta parte del mundo. Escritores que influidos por Gabriel García Márquez recojan esos insumos y los conviertan en cuentos, poemas y novelas que nos ayuden a entender nuestra naturaleza para ser capaces de entenderla, defenderla y valorarla.

“No hemos tenido un instante de sosiego”, mencionó Gabo en 1982 durante su discurso de recibimiento del Premio Nobel de Literatura, al referirse a los constantes sucesos que rompen la tranquilidad de América Latina, “esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda” y donde abundan las “noticias fantasmales”.

La realidad no ha cambiado: reflexionan los analistas que en nuestros países nunca te aburres, así no tengas la más variada aplicación de streaming de video, ya se por falta de presupuesto o de servicio eléctrico. En noviembre de 2020, cuando la pandemia por el covid-19 llenaba hospitales y morgues, una crisis política en Perú, ocasionada por sus ilustres políticos, nos empujó a una mágica realidad gracias a la cual tuvimos tres presidentes en menos de una semana, como 50 años antes pudimos leer en el realismo mágico de Cien años de soledad o La mala hora, por mencionar a dos ejemplos, que están llenos de hojas que hierven de rebeliones y enfrentamientos por el poder. 

Son muchas las referencias que podríamos relacionar entre las historias escritas por García Márquez y lo que vivimos en nuestra América. No es coincidencia, entonces, y hasta podría ser una conclusión válida que Gabo se nutrió de nuestra vida política, social y cultural para crear su universo de personajes que hasta sin haberlos conocido o que vivieron muchos años después están perfilados en las páginas de sus libros. O cómo explicamos que en Túcume, un pueblito costeño al norte del Perú, en la región Lambayeque, haya existido Santos Vera, un ser venerado, de la magnitud de la Mamá Grande en Macondo, que a su muerte mereció canciones, un museo y hasta fue víctima del robo profanatorio de su cráneo, pues así se quería adquirir su sabiduría, que en vida lo llevó a sanar enfermos, curar males y predecir el futuro desde la brujería y la chamanería.

Mi abuelo gustaba dedicar las tardes de sus últimos años de vida a construir objetos únicos y prácticos, que despertaban la curiosidad en la calle, como cuando armó un bastón que en dos movimientos se convertía en una silla. El llamativo invento, que nos aseguraba haber visto entre sus sueños, lo usaba solo cuando visitaba a mi abuela en el cementerio, y aunque se justificaba que así podía descansar de la larga caminata, todos sabíamos que no era más que para seguirla impresionando. Fue la muerte de mi abuela, justamente, el motivo inesperado que desencadenó la distancia de nuestra numerosa familia, compuesta por seis hijos y muchos nietos, que, hasta entonces, con su sola presencia, era capaz de mantener unida en almuerzos y reuniones sin fin. Víctor y María, los nombres de mis abuelos, eran dos seres que probablemente nunca leyeron a Gabo, pero que viven en personajes como José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, quienes, como otros seres del universo de Gabriel García Márquez, poseen características de las personas que nos rodean o están en nuestro día a día.

Sus personajes y acciones son los que vemos con nosotros y que Gabo supo plasmar en las historias que hicieron de nuestra América un continente menos impredecible.

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25 de octubre de 2019

Mirar al costado: “Proyectos de amor” por las redes sociales

¿Existe la solidaridad en tiempos del Día del Shopping, Instagram y xenofobia? Wendy Bedoya y anónimos altruistas nos dan esperanzas.



Wendy Bedoya coge su celular e ingresa al Facebook. No para postear una foto del almuerzo o revisar las noticias o novedades de sus contactos, lo hace para publicar casos: historias de personas que necesitan algún tipo ayuda.

“He visto a una señora que necesita una silla de ruedas”, “un niño busca un albergue para tratarse una enfermedad en Lima”, “una adolescente internada quiere celebrar su quinceañero pero sus padres no tienen dinero”, le escriben por sus redes sociales a Wendy. Entonces evalúa e investiga la solicitud y, si es verídica, activa la red de solidaridad en su página “Proyectos de amor” para obtener la ayuda necesaria. Sea lo que fuese –hasta casas prefabricadas– siempre lo consigue.  

Al año, en promedio, puede beneficiar a más de 82 mil personas –entre campañas, voluntariados y otras iniciativas–. ¿Por qué lo hace?, ¿cuál es su sueño? –quisimos saber.


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UNA NOTIFICACIÓN

Un día de mayo del 2015, mientras superaba la muerte de Imelda, su abuela, encontró su camino. Estaba revisando fotos y videos en el Facebook, cuando vio una publicación en la que solicitaban ayuda para Mario, un adolescente con el 60 % del cuerpo quemado. Wendy lo ayudó con las operaciones que le permitieron recuperarse –abrir las manos, caminar, terminar el colegio– y Mario le aclaró el sentido de su vida. Tiempo después la llamó para darle una noticia: ¿Adivina a qué me dedicaré? –la sorprendió. Wendy no lo podía creer.  

Una nueva notificación suena en el celular de Wendy: otra solicitud de ayuda, esta vez por el WhatsApp. A la semana puede recibir, en promedio, cinco requerimientos de ayuda. Prioriza a las personas enfermas de bajos recursos.

“Me gusta la respuesta de la gente”, agradece, pero ello no evita que Wendy se angustie cuando pasan los días y no puede reunir la ayuda prometida. Si el caso es de Lima, el plazo autoimpuesto es de una semana. Cuando pasaron 6 o 7 días, se encienden las alarmas y recurre a empresas. No le gusta quedar mal con quien la necesita. Si la ayuda es en una provincia, se permite unos días más de licencia: por el viaje de traslado.

Las iniciativas que lidera han involucrado a más de mil personas, de distintas formas. “Algunas veces me dicen: pero yo no tengo dinero. Pero no es dinero, quizá es tu tiempo. O el juguete en buen estado de tu hijo. Hay muchas formas de ayudar” –afirma.



En el 2018 supo de un grupo de adultos mayores que vivía en casas con paredes de plásticos, en Cañete. ¿Conseguiremos la ayuda?, dudó. “Mucha gente pequeña en lugares pequeños haciendo cosas pequeñas puede cambiar el mundo”, escribió en el Facebook. Días después construyeron 16 casas prefabricadas que entregaron amobladas.

“Al final es una cadena de amor para lograr un solo objetivo. Debemos derramar amor por donde vamos” –solicita. “Y si tú ayudas, influyes en tu entorno”.

¿Un mundo mejor es posible? –le preguntamos con desconfianza. “La gente que hemos ayudado, cuando salió adelante, comparte sus donaciones –la cocina, la silla de ruedas– a otras personas. Quien recibe, replica la solidaridad” –sostiene con firmeza.


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HADA MADRINA

Wendy es diseñadora de interiores, pero prefiere transformarse en un hada madrina, como la identifican los niños en los hospitales donde realiza voluntariado, tanto por el amor que brinda como por sus cabellos largos y ondulantes, como en un cuento mágico.  

Dejó parcialmente –sin mucho pesar– la organización de eventos corporativos para preparar fiestas infantiles a menores con enfermedades terminales o crónicas y brindarles unas horas de juegos y música a fin de olvidar sus tediosos tratamientos.

“Ayudar es un sentimiento que no se puede cubrir. Es un pedazo en tu corazón que no lo llena nada”, explica. “Haciendo feliz a otro, tú eres feliz”.

¿La mejor gratificación? Cuando la llaman o buscan, mes a mes, para saber cómo está, darle un presente, quizá una fruta, una foto del niño que ayudó y cómo va creciendo, la niña que ya camina sola, el discapacitado vendiendo en su silla de ruedas, una carta de provincia, un abrazo profundo.  

Sanar jugando: triciclos para que los menores jueguen mientras realizan su tratamiento.

“Nunca me llego a desligar de los casos” –medita, mientras vuelve a observar las fotos que conserva en su celular: muchas historias, necesidades y sonrisas finales.

La experiencia le enseñó que además de dar, también debe enseñar. “Queremos cambiarles la vida a las personas. No solo ayudarlas, buscamos proporcionarles un trabajo digno, según sus posibilidades. Dar trabajo, que sean útiles, porque el asistencialismo es momentáneo. Por ejemplo, tenemos un proyecto de muñecos solidarios, que consiste en que los pacientes tejan, yo consigo la lana, ellos tejen y venden los muñecos: la mitad es para ellos y la otra parte para la fundación a fin de seguir ayudando”.


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MARIO Y UN SUEÑO

Wendy llora de felicidad cuando un paciente se cura. Como sucedió con Mario y, en especial, al enterarse de su destino: estudia Medicina para ayudar a otros niños con quemaduras. Lo que la impulsa a luchar por su sueño: tener un albergue para menores enfermos con cáncer.

Un buen día se puede cruzar con Wendy Bedoya Álvarez por las calles de Lima sin reconocerla, ni a otros anónimos voluntarios. Quizá tampoco prestar atención a quien necesita nuestra ayuda y está en la puerta de ingreso al trabajo, en el semáforo donde esperamos que cambie de luz para cruzar o en el asiento del costado del bus. De repente sí, entonces podríamos tener un mundo mejor.



PROYECTOS DE AMOR

Además de liderar Proyectos de amor, Wendy también encabeza Lanas de amor (pelucas de fantasía para niños con cáncer) y Sanar jugando (triciclos para que los menores jueguen mientras realizan su tratamiento). Asimismo, impulsa voluntariados en distintos hospitales de Lima y provincias para acompañar a los pacientes.  

> Esta historia se publicó en Gutnius (octubre de 2019)


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8 de agosto de 2018

Giuliana Huamán: “Empoderatec seguirá creciendo, seremos un equipo más grande”

Empoderatec, la comunidad que visibiliza a las mujeres en tecnología, seguirá desarrollándose y tendrá, además, una segunda línea de acción. Pero el camino no fue, ni es plano. Su fundadora cuenta los fracasos y dificultades que superó para formar la StartUp que inspira y motiva a muchas mujeres.

Giuliana Huamán, administradora por la UNMSM.
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Giuliana venía pensando, durante mucho tiempo, cómo visibilizar a las mujeres que desarrollaban tecnología en el país. Entonces integraba, junto a las principales mentoras en emprendimientos del país, un grupo que se reunía, cada cierto tiempo, para generar ideas que convoquen a más mujeres al ecosistema peruano. “¿Si hacemos desayunos?”, se pensó.

Pero Giuliana quería hacer algo más. Fue cuando surgió su lado artístico. Sentada, en su cama, proyectó realizar un documental sobre las emprendedoras más destacadas en tecnología del Perú. Hizo un storyboard y planteó la propuesta en la siguiente reunión. A todas les gustó y le pidieron que lo realice. “Eres coach, artista, la has fregado, desarrollas personas”, le dijeron y dieron su respaldo. Eres tú. Así, diseñó Empoderatec y empezó a trabajarlo. Era julio de 2016.

Luego la idea mutó. Se convirtió en microdocumentales: virales que lleguen a todo el país.

“Empoderactec es una comunidad que visibiliza a las mujeres peruanas en tecnología, ciencia e innovación. Buscamos contar historias, pero no las de los emprendimientos. Nos enfocamos en la emprendedora como mujer. Así, quienes las ven se conectan con ellas. Muchas mujeres aprecian, en los casos que mostramos, que siendo madres o de una universidad pública también pueden hacer emprendimientos”, refiere.

Desde el primer video que publicaron, les escribieron por inbox. Muchas les contaban el impacto que generaban en sus vidas, sus propias historias y el deseo de realizar sus sueños. Pero también sus temores. Miedo a dejar sus trabajos, a contarles sus proyectos a sus esposos o padres, a saber si es la decisión correcta.

Por ello surge la segunda línea de trabajo de Empoderatec: el desarrollo de habilidades blandas.

“Empoderactec se va a convertir en un programa de desarrollo de soft skills (habilidades blandas) para mujeres. Ayudaremos no solo a visibilizar su labor, también trabajaremos sus capacidades para el desarrollo personal, antes del empresarial”, explica.

Empezarán el primer boot camp (curso intensivo) en Arequipa, en agosto. Para este año, además, estarán en Cusco y Huánuco. En cada ciudad capacitarán a, mínimamente, 50 personas, en un programa de formación de tres días. El objetivo es ambicioso: llegar a más provincias, de la costa y de la selva.

Giuliana advierte que ser emprendedor es bonito, pero requiere preparación emocional, exigencia personal y motivación para vencer la incertidumbre. “Queremos preparar ese tipo de habilidades”.



¿Dónde está el hombre del grupo?

Porque el camino no siempre es plano. Recuerdos no faltan. Giuliana rememora cuando realizó su primer emprendimiento. Tenía 25 años y había trabajado para empresas top del país. Pero tuvo un accidente que se convirtió en un antes y un después en su vida. Tras su recuperación decidió dejarlo todo y hacer solo lo que le apasionara.

Comenzó a investigar en redes. Así, poco a poco, se introdujo en el mundo de la tecnología. Postuló e ingresó a una pasantía que se hizo en el Perú, similar a como se desarrollan en Silicon Valley, dictada por reconocidas mentoras. Durante un año aprendió cómo desarrollar StartUp, herramientas de innovación y tecnologías nuevas. Al terminar el programa debía realizar su emprendimiento. El primero en su vida.

Pero fue un fracaso.

Para el proyecto se fusionó con dos compañeras: una programadora y otra de operaciones. Hicieron todo lo no recomendable. Alquilaron un departamento, se autofinanciaron, no quisieron recibir capital externo. Les pasó de todo. Las estafaron. Quedaron endeudadas, pero les quedó una enseñanza y un logro gratificante.

Era la primera vez que se fusionaban tres mujeres para hacer una StartUp, en el ecosistema de entonces. Se estaba en la segunda generación de StartUp Perú. Postularon y pasaron a la última ronda. Cuando ingresaron a la evaluación, las primeras preguntas que les hicieron fueron: ¿Y dónde está el hombre del equipo?, ¿quién programa en este equipo? Ninguna mujer integraba el jurado del certamen.

¿Qué está pasando?, pensaron. Lo denunciaron y desde la tercera generación, hasta hoy, hay una mujer en la mesa como jurado de StartUp Perú.



Los domingos no le contesto ni a Obama

Soy administradora de empresas por la Universidad San Marcos, artista escénica y coach. Desde hace 4 años me estoy especializando en temas de innovación y desarrollo de metodologías ágiles. También soy storyteller. Doy conferencias y me encanta viajar y capacitarme. Trato de nutrirme con nuevos conocimientos y regresar al Perú.

Giuliana, además, apunta a realizar su maestría y ser una emprendedora en serie. “Me gusta convertir ideas en proyectos. Formar equipos, delegar y dirigirlos”.

Gracias a sus experiencias y facetas ingresó a un programa de innovación y emprendimiento que, una vez al año, realiza el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Este 2018 postularon cerca de 6 mil personas (ingresaron solo 100) y se desarrolla en Río de Janeiro, Brasil.

Pero también está la otra Guiliana Huamán. Quien brota espontaneidad. Es natural. Dice malas palabras y no tiene frenos. Superó la presión familiar y social. La fregó, se fue a la quiebra y se levantó. Se siente capaz de todo, es aventada y lo logra.

¿Cómo superó sus miedos cuando se fue a la quiebra?  Se preguntó si quería volver a trabajar. Su respuesta fue no. “Tenía que seguir. Y no me equivoqué”.

Sale con sus amigos y también se la pega. Generalmente hace deporte porque quiere tener una vida equilibrada. Sus domingos son sagrados. Ella y su cama. “Los domingos no le contesto a nadie, ni a Obama”, advierte.

También es embajadora de Niña Valiente, mentora en incubadoras peruanas, egresada del Founder Institute, columnista de Mujeres Emprendedoras del Mundo y becaria del PNUD.

Empoderatec es el punto en el que se fusionaron todas las cosas que hizo en su vida. El proyecto que empezó para ser un documental, en julio de 2016, y fue mutando, de reunión en reunión. En el camino, el Ministerio de la Producción se convirtió en el patrocinador de la primera temporada. Publicaron los primeros videos a inicios del 2018. Y, desde entonces, no han parado. La segunda temporada es patrocinada por la Universidad del Pacífico.

Explica que ahora es un movimiento que se podrá convertir en un modelo de negocio interesante. Por ello, Empoderatec seguirá creciendo, con un equipo más grande. Seguirán haciendo videos, para continuar visibilizando el trabajo de mujeres en tecnología, pero también se enfocarán en los boot camps, sobre todo en provincias, donde las necesidades son mayores. Y seguirá. Imparable.

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7 de mayo de 2017

Lecciones vivenciales: la historia de un profesor que se disfraza en sus clases

Los alumnos del colegio José Carlos Mariátegui Nº 2048, ubicado en Comas (Lima), han visto pasar por sus aulas al homo sapiens, faraones, incas y hasta libertadores, gracias a la iniciativa de su profesor de Historia, Fidel Berrospi, quien combina la teoría con la teatralización de sus clases: disfrazándose de personajes históricos. Su objetivo es lograr una historia vivencial, que despierte el interés y la participación de sus estudiantes. Parte de este escrito se publicó en la revista Variedades, del diario El Peruano.

Clases inolvidables de Historia con Fidel Berrospi, en Lima, Perú.

Fidel Berrospi (58) veía programas televisivos de imitación y comicidad y se cuestionaba si él podría lograrlo en el colegio, durante sus clases, pero con personajes históricos, como el homo erectus, un inca, un virrey o el libertador San Martín. Analizaba las técnicas de los imitadores políticos que aparecen en la televisión y su capacidad de mimetizarse en diferentes personajes.

¿Yo puedo hacerlo? –se interrogaba y recordaba la ocasión en la que, esporádicamente, se disfrazó para contarles algunos cuentos a su hijo y sus sobrinos. Habían quedado maravillados y, sobre todo, logró atraer sus atenciones.

Poco a poco, sin darse cuenta, planificó su innovadora idea. Pero también tuvo que evaluar la reacción de las personas: el “qué dirán”.

Así pasó mucho tiempo antes de aplicar su propuesta, hasta que sintió que había llegado el momento: le asignaron hablar de la época virreinal durante la Semana Patriótica que se celebraría en el colegio José Carlos Mariátegui n. ° 2048, ubicado en Comas, en el norte de Lima, la capital del Perú, en el que es docente de la asignatura de Historia desde 1997. Estaba cansado de que, en las actuaciones, todos salían a hablar: notaba el aburrimiento en los alumnos. Era mediados del año 2000.

Quería actuar. Pero aún sentía temor y la valla era muy alta: la escenificación sería en el estrado del colegio, frente a todos: alumnos, profesores, autoridades, padres, invitados. Además, le faltaba algo.

Días antes de la ceremonia le comentó su intención a Maritza Calero, hermana de una de sus alumnas, quien siempre colaboraba con los proyectos del colegio.

- Quiero actuar para el Día de la Independencia. Quiero hacer de virrey –le comentó, sin mayores esperanzas.

- ¡Yo te hago el disfraz! –fue la respuesta inmediata y contundente de Maritza.


Hicieron una apuesta. Yo te traigo un buen disfraz y tú actúas, lo retaron a Fidel. Y le trajo un maravilloso traje de virrey: peluca blanca, sobretodo negro con decoraciones doradas, medias de nylon y zapatos negros. Fue el número central de esa ceremonia. La escenificación que muchos aún recuerdan. Para Fidel: un antes y un después y el inicio ideal para trasladar la técnica a las aulas.

El primer gran momento. Sucedió a mediados del año 2000.

Confeccionar los primeros vestuarios le tomó mucho tiempo. Siempre en base a materiales reciclables (cartón, papel, plástico), mucha creatividad, imágenes referenciales de libros e Internet, además de la ayuda familiar y de otros profesores.

Cierta ocasión una docente le propuso hacer un disfraz que lo convierta en el hombre de las cavernas.

- ¿Pero te lo pondrás?, –le preguntó desconfiada.


No solo se lo puso, su clase la desarrolló en las áreas verdes del colegio. Hizo los movimientos similares al hombre cuando recolectaba frutos, se dedicaba a la cacería, realizaba pinturas rupestres y empezaba a asumir una postura erguida.

Poco a poco se fue acostumbrando. Ahora no solo actúa en los salones, también cuando sale de ellos y se dirige al aula de docentes. Así, las clases ya no son solo para los estudiantes, también para los padres o el personal de limpieza del colegio con quienes se cruza.

También participa en los simulacros de sismo y en el resto de las actuaciones del colegio, siempre con la participación de los alumnos, quienes le ayudan en la confección de los disfraces, como parte de su aprendizaje. Pero su intención va más allá: busca que sean los propios estudiantes quienes actúen.

“Quiero que ellos vivan la historia. La narren con sus palabras y mi asesoría. Quiero una historia vivencial” –planea.

La conexión con los escolares mejoró, cuenta. Todos le prestan atención y se divierten. Incluso, recibe saludos de niños y jóvenes a quienes todavía no ha enseñado, pero que ya lo conocen, a la espera de llegar al año en el que podrán asistir a sus tan famosas clases.

Metodología innovadora de Fidel Berrospi, un profesor sin igual.


Los disfraces, que calcula en más de cien y que constantemente va renovando o reparando, varían entre personajes, objetos y animales. Los nombres que les asigna a sus personajes se relacionan con el suyo. Así, puede ser Fidel el Mamut, Fidel Australopiteco o el Inca Fidel, según los temas y el programa curricular.

- Yo les digo a mis alumnos que soy el incauto… el único inca que anda en auto –menciona con humor.

Para él, quien pronto cumplirá 30 años como docente, la prehistoria y la época precolombina son las etapas que le permiten elaborar disfraces mejor estructurados y realizar actuaciones más desarrolladas.

Menciona que siempre está leyendo sobre los temas que teatralizará y pensando en la preparación de sus clases. Planifica cuándo y qué personaje hablará, en qué momento se pondrá la máscara, cómo caminará y qué explicará. Piensa en todo. Ensaya frente a un espejo y a su familia. Ellos le dan indicaciones sobre cómo hablar o ubicarse. Berrospi no ha estudiado actuación, pero anhela llevar clases para ser mimo. A veces conversa con profesores de arte para que lo ayuden con las interpretaciones.

Tanto para las clases, como para las actuaciones, él prepara los guiones. Prioriza que sean divertidos, para captar la atención de todos. Sobre ello, recuerda cuando se disfrazó de Cristóbal Colón: se puso una peluca blanca y algunos estudiantes, los más avispados, se divertían llamándolo Yola Polastri, una popular animadora infantil peruana.

En sus disfraces prioriza los detalles que marquen la diferencia. Por ejemplo, cuando le tocó tratar sobre los oidores que llegaban en el virreinato, al oidor le puso orejas de grandes dimensiones. Luego les preguntó a sus alumnos:

- ¿Por qué le dicen oidor?

- Porque oye, profesor: mira sus orejazas.


Esas lecciones entran por la vista y no se olvidan, explica. Luego las evaluaciones se vuelven fáciles para los alumnos.

Fidel Berrospi, quien en sus ratos libres debe ser taxista –en el Perú, según su Ministerio de Educación, la docencia está entre las profesiones con los sueldos más bajos: su salario es, en promedio, de US$ 430–, se reconoce como innovador y propulsor de cosas creativas y fuera de lo común. También en ser autodidacta: nadie la enseñó a actuar o hacer sus crucigramas históricos –que reemplazan, en muchos casos, a los típicos exámenes y son los preferidos de sus alumnos– pero lo hizo.

Clases vivas de Historia.


La mañana cuando nos atendió salía con una gran sonrisa de una clase dictada a una sección del primero de secundaria. Cargaba máscaras de dinosaurios, mamuts, elefantes y del homo erectus y el sapiens. “Acabo de explicar la evolución de la vida y la aparición del hombre”, explicó. “Pero me falta tiempo para explicar con precisión”. Además del tiempo, ha debido superar algunos cuestionamientos y problemas del pasado, que le cuesta recordar pero que no niega, como el alcoholismo.

En una ocasión, un padre le cuestionó su metodología de enseñanza. Fidel le respondió con una pregunta:

- ¿Usted sabe qué pasó en 1780 en el Perú?

- No.


Entonces se puso un sombrero similar al que usaba Túpac Amaru, que había utilizado en una clase, y le volvió a preguntar:

- ¿Quién soy?

- Túpac Amaru –respondió el padre.

- ¿Y qué hizo Túpac Amaru? ¿Por qué se le recuerda?

- Porque se rebeló.

- Eso sucedía en 1780. Y mis alumnos lo recuerdan.


Estaba en una reunión para padres.


Fidel siente más cercanía y participación con los alumnos. Incluso, algunas veces le preguntan, antes de anunciar los temas de las próximas clases:

- ¿Y profesor? ¿De qué se va a disfrazar? ¿Qué va a realizar? ¿Cómo lo ayudo?


Otras veces, con solo verlo disfrazado asocian las lecciones. Por ejemplo, cuando exalumnos lo vieron escenificando a un mono, le dijeron:

- Profesor, ya sé: ¡el hombre viene del mono!


Fidel Berrospi llegó a Lima en 1997, desde Huánuco, departamento ubicado en la serranía del Perú, en donde primero estudió Agronomía, durante tres años, pero por vocación postuló para Educación.

Tras la publicación de esta crónica en Variedades, suplemento cultural del diario El Peruano, recibió una inesperada avalancha de pedidos para realizarle entrevistas en periódicos, canales de televisión y radios limeños, que le ayudaron a tener el reconocimiento, hasta entonces negado, de su colegio y algunas autoridades locales.

Su sentido del humor, que también muestra en las redes sociales, es una marca registrada de Fidel. Por ahí interactúa, sobre todo, con sus exestudiantes y alumnos, a quienes incentiva, publicando sus exámenes, cuando obtienen altas calificaciones. Eso le ha da resultados positivos, refiere.

Fidel se siente feliz con lo que hace.

“Mi vida es el colegio” –finaliza.

Entre disfraces y máscaras, Fidel calcula tener cien vestuarios.

Parte de este texto se publicó en la revista Variedades, del diario El Peruano, el 5 de mayo de 2017.


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5 de marzo de 2017

Generación Bicentenario III: Luciana Tenorio Carrera, innovadora arquitecta

Este es el tercer post que busca reconocer a nuestra Generación del Bicentenario: jóvenes destacados e interesados en hacer del Perú un mejor país. Los primeros candidatos fueron Raúl Alcántara Castillo, multimedallista de matemática, y Marco Carrasco Villanueva, economista destacado. Es el turno de Luciana Tenorio Carrera, arquitecta seleccionada por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) como una de las innovadoras más jóvenes que están cambiando el mundo por su proyecto “Un invernadero para Marte”. Ella reflexiona sobre las perspectivas del país hacia el 2021: fecha de nuestros 200 años de independencia.

Foto: Luciana Tenorio

Luciana Tenorio se declara arquitecta apasionada por las tecnologías emergentes y su aplicación para solucionar problemas en la tierra e impactar en la vida de las personas. Nació en 1988 y ha estudiado en la Universidad Ricardo Palma y en la Universidad Politécnica de Madrid, además de tener un posgrado en la Architectural Association de Londres y estudios en el Politécnico de Milano.

Para ella el Bicentenario debe ser una oportunidad para elaborar un plan de largo plazo que contenga las políticas de desarrollo que el Perú seguirá.

“El Perú ha definido ciertos ejes estratégicos en los cuales mejorar. Se ha propuesto muchas metas, como mejorar e incentivar la inversión en ciencia, tecnología e innovación. Sin duda, hasta el momento se han presentado muchos avances en diferentes ámbitos como la educación, la lucha contra la pobreza y en la reducción de graves problemas sociales”, refiere.

No obstante, resalta que la educación es el sector que falta desarrollar e impulsar, por ser importante para el crecimiento del país.

En 2015, Luciana fue seleccionada por el MIT como uno de los innovadores peruanos menores de 35 años que están cambiando el mundo. El reconocimiento fue por su proyecto de investigación que realizó para The Mars Society en Utah, basado en una estructura paramétrica capaz de reducir los rayos UV hasta un 97% y que se construyó en Lima y luego se implementó en el invernadero de la Estación Análoga en EE. UU.

Luciana en Utah, EE. UU. Foto: Luciana Tenorio.


Sobre la tarea que tienen los jóvenes con su país, como sucedió cuando el país conmemoró su centenario de independencia, en 1921, Luciana afirma que ahora hay muchos jóvenes innovadores, sobresalientes y con ganas de trabajar por el país, pero que se necesita enriquecerlos para lograr impacto real con sus proyectos y tengan proyección a futuro. En esa línea agrega que se debe dotar a la población de educación de calidad, fomentar las ciencias, ingeniería e investigación desde la educación primaria: “debería ser una gran estrategia que el país debe promover”.

“Promover la enseñanza de materias relacionadas a las ciencias espaciales en colegios, institutos, universidades y otras instituciones: fomentar en los jóvenes la investigación en el Perú”, adiciona.

Luciana es co-creadora en Singularity University Labs, en el Centro de Investigación de la NASA (Ames Research Center o ARC), para el proyecto “Diseño de Viviendas Inteligentes para el futuro”, que consiste en un proyecto a largo plazo en el que se desarrolla un plan de viviendas proyectadas para el año 2035 que albergue a grandes poblaciones. El proyecto se realizó junto a biólogos, escritores, diseñadores e ingenieros de Singularity U, Harvard, Stanford, NASA, Laboratorios Lowes y muchos más.

En noviembre de 2016, cuando la contacté para una nota publicada en Variedades, me contó que dentro de sus proyectos personales está, como miembro de The Mars Society Perú, conseguir ser el centro de investigación en el Perú con mayor reconocimiento en ciencias espaciales enfocado en la exploración de Marte. “Para ello, se enfoca en el desarrollo e implementación de proyectos relacionados a la exploración marciana en un ámbito internacional y en la motivación en niños y jóvenes en temas de exploración espacial”, explica.

“Como arquitecta entiendo la importancia de la tecnología y diseño de los futuros hábitats y colonias espaciales, y cómo nuevos diseños paramétricos y modulares, de mano con la fabricación digital, pueden ayudarnos a solucionar problemas de la tierra. Uno de los proyectos que se está poniendo en marcha es la nueva estación análoga a Marte en el desierto de las pampas de La Joya en Arequipa, Perú, que tiene las condiciones muy similares al terreno marciano”, manifiesta.

Luciana, además de los reconocimientos indicados, ha sido ganadora del E|100 emprendedores de alto impacto en el Perú: en el que Cofide y Alta El Dorado seleccionaron dentro de la comunidad empresarial a los top 100 emprendedores peruano/as con la probabilidad más alta de crear un negocio de éxito global en los próximos 3 a 5 años.


Foto: Luciana Tenorio.

También fue reconocida por la British Broadcasting Corporation (BBC) como una de los latinoamericanos que están revolucionando el mundo con sus inventos y fue expositora en TEDxCharacatoWomen.

En general, el discurso de los tres, Raúl, Marco y Luciana, coincide en que la principal herramienta, para enfrentar los problemas que arrastra el país desde el pasado, es: la educación; ello, congruente al pensamiento de la Generación del Centenario.

Hasta el 2021, varios sucesos, seguramente, cambiarán la historia de nuestro país, pero, definitivamente, nuevos y fuertes aires mejorarán la situación del Perú. Por ejemplo, grata sorpresa fue, para la elaboración de este proyecto, encontrar, con una simple búsqueda, a varios estudiantes y jóvenes que, cada semana, ganan una medalla o quedan en los primeros lugares de competiciones internacionales en las que representan al país. Contra lo que se siente, los casos de triunfos son muchos. Una tarea pendiente es reflejar esos éxitos en la marcha del Perú. ¿Qué país queremos/seremos al y a partir del 2021?



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15 de enero de 2017

Generación Bicentenario II: Marco Carrasco Villanueva, economista comprometido con el Perú

Este es el segundo post de la Generación del Bicentenario, que este blog propone identificar. En la primera publicación se presentaron las impresiones y perspectivas de Raúl Alcántara, multimedallista en olimpiadas internacionales de matemática, de cara al 2021. Conviene revisar esa entrada para contextualizar esta segunda entrega en la que Marco Carrasco, joven y entusiasta economista de la Universidad de San Marcos, analiza el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro del Perú. “Soy muy curioso, siempre me consideraré un estudiante, me gusta aprender”, me escribió Marco. Creo que esa idea puede explicar, en parte, los muchos logros que ha conseguido.

Marco Carrasco Villanueva.

Es difícil imaginar que Marco Carrasco no esté involucrado en un nuevo proyecto o se esté preparando para un objetivo importante. “Quizás traigo algunas cosas entre manos”, me escribió en noviembre de 2016, cuando lo contacté para una nota que se publicó en Variedades. Entonces me dijo que tenía varios objetivos, metas y sueños, muy entrelazados entre sí, por lo que le resultaba “muy difícil mencionar solo uno”. 

“Pero si hablo de forma general, sin duda me gustaría seguir aprendiendo y desarrollándome dentro de mis áreas de especialización, que son la economía conductual y el desarrollo económico de Asia. Son áreas que me apasionan. Espero seguir especializándome en ello y a través de estos conocimientos y de sus aplicaciones en determinados contextos poder contribuir significativamente con el desarrollo de mi país. También tengo otros objetivos complementarios: en realidad me gustan muchas cosas”, me indicó.  

Marco nació en Lima, en 1990, ciudad en la que ha vivido la mayor parte de su vida, aunque ha residido en otras ciudades lejanas y diversas. Como todos los que hemos crecido en los noventas, la recuerda como una década difícil para el país: la crisis económica dejada por Alan García, la amenaza del terrorismo, la derrota de Mario Vargas Llosa en las elecciones y a Alberto Fujimori en el poder. 

Posteriormente, estudió Economía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Luego siguió una Maestría de Investigación en Economía en la Sorbona de París (Francia), en donde ocupó el primer puesto para orgullo del Perú y de todos los sanmarquinos. Después llevó estudios complementarios, profesionales y académicos, en instituciones como la Universidad de Harvard (EE.UU.) y la Academia de Shanghái de Ciencias Sociales (China). 

Marco en Francia.

Para él, el Bicentenario del Perú y su contexto pasarán, pero si hay algún impacto que quisiera que quede en nosotros es la reflexión sobre lo que hemos logrado como Nación, “pero aún más importante —y recordando lo dicho por Vallejo— sobre lo mucho que aún nos falta por hacer”.

En esa perspectiva a futuro, señala que la tarea de los jóvenes con su país involucra que se aprenda de cada objetivo y meta, en la que se requiera la exigencia de uno mismo, para que esa experiencia pueda ser aplicada a favor del país. 

Afortunadamente, señala que hay muchos jóvenes que están o acaban de terminar su formación en muy buenas universidades de Europa, EE.UU. y Asia y que la mayoría de ellos preserva su interés por retornar y colaborar activamente aquí, en el Perú. “Yo creo que el reto para nosotros, los jóvenes, está en buscar superarnos en todo sentido. Recuerdo mucho una clase en la que un profesor nos dejó una muy importante reflexión. Mencionó que muchas veces las personas suelen evaluar a otras viendo “hasta dónde han llegado”, sin embargo, lo que debería valorarse realmente es “lo que han recorrido”, dado que no todos parten de los mismos contextos o gozan de las mismas facilidades. Justamente, considerando ello, conozco casos muy interesantes —en la Universidad de San Marcos, por ejemplo— de jóvenes que saliendo de un contexto de extremas dificultades y limitaciones han conseguido grandes cosas y seguramente lograran más. Valoro muchísimo lo logrado por dichas personas, y creo que deberían ser ejemplos para muchos jóvenes que hoy luchan por superarse día a día. Tengo mucha esperanza en la generación de hoy, y en la posibilidad de hacer cosas importantes por nuestro país muy pronto”, refiere.

Como economista, Marco se ha venido especializando en las dos áreas mencionadas (la economía conductual y el desarrollo económico de Asia), con las cuales espera contribuir directamente en hacer del país un lugar mejor. 

Desde la economía conductual, mediante un enfoque que usa algunos “insights” de la Psicología para perfeccionar ciertos modelos de la teoría económica estándar, y que puede usarse en la mejora del diseño y la eficacia de varias políticas públicas, en miras a impulsar una gran variedad de objetivos de desarrollo. La segunda, desde el estudio de la evolución y el desarrollo económico de Asia del Este, a partir de lo cual sacar valiosas lecciones, que sean adaptadas y aplicadas a la realidad latinoamericana. “Mis aspiraciones actuales se ubican en dichas áreas y creo que me permitirán colaborar extensamente con el desarrollo del Perú”, añade.

Empero, Marco no olvida que por un buen tiempo se interesó en varias y diversas áreas —desde la Historia a las Matemáticas o desde la Psicología a la Física—. “Por ello me siento realmente muy feliz de haber encontrado en el camino estos dos campos que me apasionan muchísimo, y en los cuales quiero seguir especializándome y espero aprender un montón. La vida es un aprendizaje constante”, añade.

Marco en foto brindada para la publicación en Variedades.

A Marco lo conocí cuando, aproximadamente en 2012, obtuvo el primer lugar en el V Concurso de Investigación organizado por la Red Peruana para Estudios del Asia Pacífico – REDAP, en la categoría de estudios sobre Indonesia. 

Hacia fines del 2016, cuando lo contacté, me comentó su intención de quedarse en Lima, por un tiempo significativo, para desarrollar y colaborar activamente con dos proyectos: la formalización del “Grupo Asia”, una agrupación académica y de investigación que formó el profesor sanmarquino Carlos Aquino; y en el desarrollo de un proyecto interinstitucional enfocado en las conexiones de la economía conductual con la ciencia de datos, que también abarca otras áreas que van desde las políticas públicas hasta, incluso, las neurociencias, denominado “BEST: Behavioral Economics & Data Science Team”. “La primera en su género, en Perú”, remarcó.

Sobre el Perú, Marco sostiene que es un muy país muy diverso y complejo, de grandes riquezas y a la vez de muchas necesidades. “Desde muy pequeño me fascinó la gran riqueza del patrimonio natural, histórico y cultural con el que cuenta nuestro país. De hecho, deberíamos mejorar aún más nuestra inversión en sitios arqueológicos y museos para impulsar más nuestro turismo. Sin duda el Perú es un país privilegiado. Hoy, el reto para nosotros es estar a la altura del tan magnifico país en el que vivimos y contribuir activamente a su preservación y valorización en todo sentido. A veces, en ello, uno se encuentra con ciertas decepciones si pensamos en temas como la discriminación, la desigualdad, la inseguridad, la corrupción, que perjudican significativamente la meritocracia y el uso eficiente de nuestros recursos. Pero bueno, la vida está llena de retos. Y como peruanos debemos seguir esforzándonos por mejorar nuestro país día a día, pese a las adversidades”, reflexiona.

Adicional a lo anterior, también cuestiona que no se haya priorizado, por mucho tiempo, un buen desarrollo educativo ni científico. "Creo que el Perú tiene el reto de apostar aún más por ello: en especial si queremos conseguir nuestra tan ansiada y aún efímera industrialización. Por muchos años el país ha caído en mucha politiquería, que ha mencionado un sinfín de cosas en sus discursos, menos un apoyo real a la ciencia y a la mejora general de la calidad educativa del país”, manifiesta.

Marco Villanueva. Foto brindada para la publicación en Variedades.

Sin el ánimo de la pretensión, pero sí del reconocimiento, podemos añadir que Marco participó dos veces (2011 y 2012) en los concursos de caligrafía china organizados por el Instituto Confucio de la PUCP y obtuvo, en ambas ediciones, el primer puesto. Además de haber participado en el I Concurso de Ensayos de Investigación, organizado por el Observatorio América Latina - Asia Pacífico, en 2015, en el que logró el segundo puesto a nivel latinoamericano. En 2015 terminó su Maestría en la Sorbona, en donde culminó en primer lugar en ambos años (2013/14 y 2014/15) y su tesis fue aprobada “summa cum laude”.

Marco ha llevado otros estudios extracurriculares: algunos cursos en lugares como el Paris College of Art, el Centre Culturel Coréen y la Maison de la Culture du Japon (Francia), en la Alianza Francesa, el Instituto Italiano, el Instituto Confucio, el Centro Cultural Peruano Japonés, entre otros. “Soy muy curioso, siempre me consideraré un estudiante, me gusta aprender”, me escribió cuando le solicité sus impresiones sobre el Bicentenario. Y ese podría ser, además, el resumen más contundente de su vida.

De acuerdo a cifras presentadas en junio de 2015 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el país hay casi 5 millones de jóvenes (de entre 15 y 26 años), quienes, al 2021, tendrían entre 25 y 31 años. Lo cual significa que, parafraseando a Rubén Blades en ‘Pedro Navaja’, hay más de 5 millones de historias en el Perú, cada una de las cuales es un posible representante, desde sus diversas actividades y aspiraciones, de esa Generación 2021 que saque adelante al país, como sucedió con la Generación del Centenario, en 1921.

El siguiente post es sobre Luciana Tenorio. 
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10 de diciembre de 2016

Generación Bicentenario I: Raúl Alcántara Castillo, multimedallista de olimpiadas de matemática

Menos de un quinquenio nos separa de los 200 años de la Independencia del Perú y algunas interrogantes surgen, casi de forma natural, como: ¿quiénes podrían integrar nuestra Generación del Bicentenario, tal como se concibió al llegar el Centenario?, ¿para qué creen que debe servir el Bicentenario?, ¿qué planes y reflexiones tienen con respecto al país? Les hice estas consultas a tres candidatos de esa nueva generación. En este primer post (y en los dos siguientes que se publicarán en este blog) reúno sus valiosos testimonios que les solicité para un artículo publicado en la revista Variedades, en el que, por cuestión de espacio, quedaron al margen algunas de sus ideas que rescato por este medio. Son jóvenes destacados que piensan en voz alta sobre el Bicentenario. El primero de ellos es Raúl Alcántara

Raúl Alcántara. Foto: colegio Saco Oliveros. 

Lo primero por leer, como introducción a este y las dos siguientes entradas, es que alrededor de las celebraciones por el Centenario de la Independencia del Perú, en 1921, surgió una generación de jóvenes que, entre varios objetivos, se propuso reinterpretar la historia escrita del país y, mediante ello, repensar su futuro. Se trató de un grupo heterogéneo en el que resaltaron intelectuales de elevadas dimensiones como Luis Alberto Sánchez, Jorge Basadre o Raúl Porras Barrenechea, por mencionar solo a algunos, quienes formaron, justamente, la que se conocería como la Generación del Centenario. Ellos, junto a otros espíritus renovadores, forjaron hechos como la Reforma Universitaria de 1919, entre otras acciones, en lo académico, político, social, entre varios campos, que repercutieron a lo largo del siglo XX e, inclusive, en la actualidad.

Próximos al 2021, elegir algunos jóvenes que se perfilan a formar (quizá sin querer) esa Generación del Bicentenario es una acción arriesgada y subjetiva (como todo en la vida). Definitivamente, nuevos rostros aparecerán, en adelante, pero este es un (primer) esfuerzo por saber cómo y qué reflexionan del Perú. De todas formas, ellos ya vienen escribiendo su historia.

Raúl Alfredo Alcántara Castillo, por ejemplo, es multimedallista en varias olimpiadas internacionales de matemática. La lista es larga (ver al final) y, seguramente, continuará aumentando producto de su esfuerzo.

Para él, el Bicentenario debería ser una ocasión, principalmente, para “tomar conciencia”. Darnos cuenta –indica– que pasaron 200 años de la Independencia y estamos en una época acelerada de desarrollo mundial, en la que una buena educación ayudará a que mejore el país.

Su discurso (y no solo por ser un estudiante de quinto año de secundaria con objetivos de seguir, entre algunas opciones que analiza, Ingeniera Civil en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en Estados Unidos, considerada la mejor universidad del mundo) gira en torno a la educación.

Por eso, analiza que los principales problemas que arrastra nuestro país, como la delincuencia, la drogadicción o la violencia, se solucionarían si todos tuviesen acceso a una buena base educativa. Y ejemplifica: “el ladrón roba porque no tiene qué comer, pero si tuviese una buena educación, fácilmente podría conseguir un empleo”.

Raúl tiene 16 años. Nació el 21 de febrero del 2000 en Supe, Barranca. Ahí estudió toda su primaria, en los colegios 21012 y 21011. A partir de primero de secundaria está en el colegio Saco Oliveros. En la actualidad (año 2016) cursa el quinto de secundaria. Para ingresar al MIT debe dominar el idioma inglés. Se viene preparando para ello.

Para él no hay ningún secreto para tener un mejor país, pues, aunque “suene demasiado simple”: tenemos que promover la educación, “pero de verdad”. Con ello –añade– tendríamos más cabezas que piensen en cómo sacar adelante al Perú. Ello, también, impediría que el talento peruano se desperdicie por la simple razón de no tener una buena condición socioeconómica o un buen entorno.

Raúl y otros candidatos a esa Generación del Bicentenario. Foto: Internet. 

Con respecto al trabajo de los jóvenes por el Perú, variable con la que se puede valorar a cada generación, refiere que la juventud sabe lo que tiene que hacer: estudiar. “Esa tendría que ser la mayor prioridad de un joven de hoy porque sería su mayor 'arma' contra uno de los males que adolece la población: la ignorancia”, completa. Él proyecta convertirse en un gran profesional y volver para invertir en el país.

A Raúl le enorgullece que los peruanos sean apasionados e inteligentes, pero “a veces su condición no le permite explotar esa inteligencia”. Por eso, la falta de apoyo del Estado, con respecto a la educación, es el principal factor de la actual situación del país, refiere.

Los siguientes testimonios serán de Marco Carrasco y Luciana Tenorio.

***
Pie de post:

*Estos son, hasta ahora, los logros más destacados de Raúl en olimpiadas internacionales de matemática:
- Medalla de bronce en la Olimpiada Rioplatense de Matemáticas 2012.
- Medalla de plata en la Olimpiada Rioplatense de Matemáticas 2013.
- Medalla de plata en la Olimpiada de Países del Cono Sur 2015.
- Medalla de bronce en la RMM (Rumanian Master of Mathemathics) 2015.
- Medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO) 2015.
- Medalla de plata en la Olimpiada de Países del Cono Sur 2016.
- Medalla de oro en la Olimpiada Iberoamericana de Matemática 2016.
- Medalla de plata en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO) 2016 (¡a  1 punto del oro!)
     
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11 de julio de 2015

Sheila Alvarado: trazo y color de una artista a tiempo completo

El arte es una carrera de largo aliento que a Sheila Alvarado, ilustradora, escritora y artista plástica, le ha permitido crear alrededor de mil dibujos, algunos de los cuales son parte de su reciente exposición, además de muchos personajes: seres de vida diversa.  

Los personajes que Sheila dibuja son como los amigos que ella y todos tenemos: pueden desaparecer de nuestras vidas, por momentos, pero siempre están ahí. Para crearlos, narra que primero el personaje viene a ella, escucha su voz con mucha atención y, entonces, los describe lo mejor posible.

Tras varios años dedicados al dibujo, le resulta difícil recordar cuántos ha creado. Solamente para la muestra que está presentando, por ejemplo, tiene cerca de veinte, como Ballena blanca, La Maga o Lisa y sus hermanos.

Publicación original para Variedades del diario El Peruano.

Y es que Sheila crea todo el día. Cuando le viene una idea, la plasma en un cuaderno y, generalmente, la continúa trabajando en otro momento. Aprendió a ordenarse de esa manera y, en el tiempo adecuado, recuerda dónde está, aunque hayan pasado años.

Así ha tenido dibujos y personajes que esperaron hasta 20 años porque sentía que, en otro momento, podía hacerlos mejor. Con esa certeza, piensa que luego retomará otros proyectos que están esperando la intensidad y estación adecuadas.

En ese devenir, Sheila sabe que a veces también tiene que retroceder con sus trabajos. Sus personajes, en ocasiones, ‘saltan’ de un lugar a otro y pueden salir en su siguiente muestra o encontrar una tercera parte y quizá una secuela.

IMÁGENES
En su universo (casi) todo está cargado de imágenes. Para ella, escribir es como dibujar, actividad para la cual es muy intuitiva. Si tiene una idea, simplemente la escribe y no trata de forzarla. Es su (des)orden natural.

Dice que quiere dibujar todo el tiempo, pero ha aprendido que no puede hacerlo siempre, ya que su cuerpo no lo resiste. Entonces tiene que parar y balancear su vida. Lo cual, afortunadamente, no impide que se deje llevar por lo que quiere… y lo haga.

Del cuento "Del cazamariposas". Trabajo de Sheila.

Además de dibujar y escribir cuentos, tiene libros de poesía, pero también necesidad por cantar. De hecho, ha compuesto algunos huainos y yaravíes, que, el próximo año, podría cantar.

Podría. Podría porque con ella –dice– nunca se sabe. También podría dedicarse a bailar huaylarsh o cumbia, pero dependerá de qué necesidades emocionales tenga que cubrir.

Y es que a ella le da miedo estancarse. No siente temor por empezar una nueva etapa, como a la mayoría de nosotros. Con esa perseverancia, por ejemplo, el año pasado empezó a trabajar en acuarela. Nunca lo había realizado, pero lo hizo.

Así también, empezó a escribir cuentos para niños, pese a que le habían dicho que era difícil, pero lo logró. Y bien. Ya obtuvo el primer premio en la Quinta Bienal de poesía infantil del Icpna.

PERSEVERANCIA
Sheila cree que el problema es la falta de perseverancia en las personas. Pese a ello, concuerda en que todos tenemos algo que comunicar, pero nos reprimimos, quizá, por miedo a lo que otros pensarán o dirán.

Se imagina que en un futuro seguirá trabajando. No sabe en qué, pero no se ve sin hacer nada. Dice que una vez le preguntaron qué haría si se saca la lotería, a lo que respondió: “Más cosas, obviamente”.

El secreto, podría ser, es que Sheila disfruta la vida y hace, verdaderamente, lo que quiere. “No soy alguien que dejaría todo para viajar y vivir la vida, porque, para mí, esta es la vida”, explica.


Limeña Girl, el personaje que caracterizó a Sheila (o ella a él) durante muchos años.

Como se puede sospechar, le faltarían un par de vidas para hacer todo lo que desea. A veces se pregunta qué hará en su próxima vida y no se decide si ser bailarina o, quizá, violinista ayacuchana.

Por el momento, ya ha sido mesera (aunque no sabe por qué), pero estudió y lo fue. Trabajó un par de meses y no lo volvió a hacer. Igual le pasó con el tango y el skate.

Además de proyectarse haciendo algo siempre, Sheila (cuya pronunciación de su nombre es "Shila") también se imagina, hasta el final, con su larga trenza entre las manos porque representa una cuestión de identidad.

Su trabajo –afirma– busca que la gente desee, crea en sí misma y luche por lo que quiera. Por cierto, Sheila es una de las 101 razones para estar orgullosos de Lima.

*****
SHEILA ALVARADO PEÑA (LIMA, 1979)
Del 9 de julio al 3 de agosto, Sheila presenta su quinta exposición individual titulada Del Cazamariposas y otros cuentos, en la que se exhiben cuentos y trabajos que permanecían en diarios y cuadernos, desde su época de estudiante. La cita con parte de su universo es en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores.

Previamente, ha ganado la medalla de plata en la especialidad de grabado en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Publicado los libros Pelilargo (Alfaguara, 2007), Tomando té (Altea, 2008), Corazón de Algodón, de la Coneja poeta (Paracaídas, 2010), así como Ciudad de Payasos (Alfaguara, 2010), novela gráfica en coautoría con el escritor Daniel Alarcón.

Ella. Foto vía: sheilaalvarado.pe

Ha representado al Perú en el 10° Salón del Libro (Luxemburgo, 2010), en el 10° Viñetas con Altura (La Paz, 2012) y en el 10° Embotellarte (Miami, 2012).

[Parte de este texto fue publicado en Variedades, de El Peruano, el viernes 10 de julio de 2015 –páginas 4 y 5–. Acá en mi página de Scribd].
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12 de agosto de 2012

'Chiquito' Rossel: "Tienes que ser campeón mundial para que te ayuden"

Campeón como algunos. Humilde como pocos. Alberto 'Chiquito' Rossel es el mejor boxeador del mundo en su categoría, pero ello no es obstáculo para que mantenga valores tan olvidados como la humildad y la solidaridad, aquella tan negada en su camino al éxito. Pasada la natural euforia por haber sido campeón mundial, 'Chiquito' sigue concediendo entrevistas a canales de televisión, se deja fotografiar por periódicos, acude a cabinas de radios y sigue conversando, con las mismas ganas, con amigos, conocidos y extraños que acuden a él en busca de historias por contar. Una experiencia de vida.

ETERNO LUCHADOR. Alberto 'Chiquito' Rossel salió campeón a los 34 años. Sus palabras golpean más que sus puños en un ring de box.

Pactado el encuentro y por esas inexplicables razones por las que uno llega impuntual a una reunión, aunque planeó toda la  mañana llegar temprano, 'Chiquito' nos espera como si los campeones fuéramos nosotros. ¡Qué desfachatez! Espera, para colmo, a un desconocido, pero con quien ya pactó. Un pacto de caballeros, un campeón lo cumple.

Veinte minutos de tardanza, pero nos recibe con una enorme sonrisa, como la que esbozan los niños cuando por fin aprenden a manejar bicicleta. El lugar es un humilde gimnasio de la avenida Petit Thouars, de ambiente amigable y familiar: el lugar de entrenamiento que lo acogió cuando aún era un candidato más a boxeador consagrado y que ahora, en gratitud, no abandona.

Cinturón en mano, 'Chiquito' nos cuenta las dificultades que pasó para obtener el título y sus planes a futuro, como la posibilidad de incursionar en política. También nos da algunas recomendaciones para mejorar la preparación deportiva en los colegios y hace un enérgico llamado a autoridades y empresarios a involucrarse en el deporte. Confieso no ser aficionado del boxeo, pero de ahora en adelante un interesado en su trayectoria.

MOTOR Y MOTIVO. 'Chiquito' encontró en su familia un motivo para esforzarse.
SUS INICIOS
¿Cómo ha sido tu infancia?
No ha sido fácil. Empecé a boxear a los 14 años, pero antes casi no podía hacer deporte porque tuve problemas bronquiales y neumonías de nacimiento. El tema era bien delicado. Estuve muchas veces internado durante mi infancia. Hasta que a los 10 años ya estuve casi recuperado. Entonces me inicié en el boxeo, porque siempre me llamaba la atención el deporte de contacto.

¿Qué más hubieras conseguido si hubieras tenido mejores condiciones para desarrollarte en tu infancia?
Quizá hubiese conseguido el título un poco antes. Ten en cuenta que tengo una extensa carrera deportiva: ya casi 20 años practicando el boxeo. Quizá si las condiciones hubieran sido distintas en permitirme desarrollarme como deportista lo hubiera logrado mucho antes.Quizá.

¿Por qué elegiste ser boxeador?
Para ser deportista te tiene que nacer la vocación. El deporte del boxeo lo llevaba dentro y es algo que me nació de muy niño, a los 13 años. Y mi destino fue ser boxeador. Nunca lo he negado, algo que, sinceramente, lo llevo en el alma.

¿Siempre tuviste el apoyo de tu familia?
Siempre fueron incondicionales. Me apoyaron desde un principio y eso me da más seguridad y fortaleza para seguir en este camino. Son mi motivo para esforzarme cada día más y darles a ellos un futuro.

Con el cinturón.
AUTORIDADES, EMPRESARIOS Y EL APOYO AL DEPORTE
¿En algún momento, cuando solicitaste ayuda, fuiste rechazado por no tener claras condiciones de ser campeón?
Ha ocurrido, pero en lugar de amilanarme me fortaleció más. He tenido muchos obstáculos de todo tipo, pero me siento contento por haber superado tantas cosas. Ahora, la alegría que siento por haber ganado el campeonato es indescriptible y que el Perú goce con este título mundial. Ya lo que sucedió en el camino o personas que no creyeron en mí lo dejo atrás. El título también es para ellos.

¿Hay suficiente apoyo a los deportistas?
Es difícil. Esperamos que uno sea campeón para que recién lo puedan ayudar, pero en el camino, cuando tú te esfuerzas, siempre vas a encontrar a alguien que te tienda la mano. Para ello tiene que haber mucha constancia, perseverancia y disciplina de parte del deportista.

¿Sientes que algunos políticos o empresarios se han subido a tu éxito?
Si se han pronunciado es por lo que significa haber ganado este campeonato mundial. Como quieras, siempre van a estar los del Gobierno, bien para nosotros los deportistas. Espero que de igual forma cumplan con la Ley del Deporte que da un incentivo a los deportistas que quedan campeones mundiales o campeones olímpicos.

¿Por qué crees que se apoya más al fútbol?
Más apoyan al fútbol porque es un negocio redondo para mucha gente y por más que no haya resultados deportivos el negocio es bueno. Sin embargo, debería darse más apoyo a otras disciplinas deportivas que en realidad sí dan logros deportivos.

EL PROFESOR ROSSEL
¿Cómo deberían invertir las autoridades, sobre todo en menores, para ayudarlos a desarrollarse?
Por mi experiencia de vida en el deporte, creo que el Gobierno, IPD, Ministerio de Educación y las empresas privadas deben ir de la mano. Se debe convencer a las empresas privadas para que apoyen como auspiciadores o padrinos a los mejores deportistas. Apoyarlos desde sus inicios para que tengan un desarrollo deportivo integral. Con ello, mañana, más tarde, vamos a tener muchos campeones y ver el resultado del esfuerzo del deportista y de la empresa privada. No hay que esperar que uno sea campeón para que recién te apoyen, eso tiene que cambiar. Mi idea es que las empresas privadas apoyen desde los inicios del deportista con una inversión a largo plazo y, de hecho, vamos a tener muchos campeones.

Incursionar en política es una posibilidad.
Como profesor de Educación Física, ¿cómo crees que debería ser la preparación en los colegios, considerando que en la actualidad no es una prioridad el aspecto deportivo?
Creo que es muy importante trabajar con los niños. Aprovechar que están es una etapa de desarrollo para inculcarles el deporte base, no clases o disciplinas. Entonces, luego ir llevándolos al deporte que más condiciones tengan y de ahí trabajar con ellos. Si tienes talento para el boxeo, habrá una clase adicional para el box; si tienes condiciones para el fútbol, bueno, una academia de fútbol y así si tienes condiciones o posibilidades para otras disciplinas deportivas. Desde niños ir buscando esos talentos y que no terminen  toda la secundaria haciendo solo educación física. A parte de los profesores, también debería haber entrenadores deportivos.
  
PERÚ, TIERRA DE BOXEADORES
Mirando al futuro, ¿cómo ves las posibilidades para obtener un nuevo campeón mundial peruano?
Ya con este título mundial ganado, que es el primero para el Perú a nivel masculino, tengo la esperanza de que se abra el camino para los chicos que vienen atrás buscando su oportunidad. Hay grandes talentos, buenos valores, y esperemos que esto sirva para que las empresas privadas miren un poco más al boxeo y apoye sin miedo, sin temores.

Antes de una pelea, ¿cómo te motivas?
Antes de pelear siempre tengo mucha concentración. Me enfoco en todo el proceso de entrenamiento y en todo el máximo de tiempo que aproveché en la preparación diaria. Por ello, nunca desaprovecho ningún momento, no me pierdo o falto a ningún entrenamiento porque sé que así voy a sumar y me ayudará el día de la pelea: eso es muy importante. Y cuando cumplo al 100% toda mi preparación, en la pelea me siento muy seguro por haber hecho mi entrenamiento al pie de la letra. En todo eso pienso antes de subir a una pelea.

Para ser campeón mundial, ¿de qué privilegios te has privado?
Yo sé que todo tiene su momento y cuando buscas algo grande, como un campeonato mundial, te tienes que privar de todo. Yo tuve tres o cuatro meses de preparación, en la cual solo salía de mi casa a entrenar y estar en un lugar concentrado. Mi enfoque esa entrenar, descansar y mirar hacia el título. Para eso tiene que haber mucha voluntad, decisión, fortaleza, disciplina, esfuerzo y como deportista nunca dejar de soñar. Así se puede conseguir un título mundial.

TODO TIENE SU FINAL. Cuando llegue el retiro, 'Chiquito' planea ejercer su profesión profesor de Educación Físicay crear su escuela de box.
***
Esta entrevista fue realizada para efectos de un curso universitario y publicada aquí. Todas las fotos son cortesía (cortesía de un compañero).

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