16 de diciembre de 2011

Crónica gráfica en los cerros de Lima: hechos y no palabras

En los cerros de Ate Vitarte (para ser más exactos en la zona "Z" de Huaycán, la llamada Ciudad de la Esperanza) se respira polvo, pero, también, optimismo. Esta semana aquí se inició el Programa "Barrio Mío". Proyecto capitalino que busca que sean los mismos pobladores quienes decidan los proyectos de inversión que más necesitan (como pistas, veredas, postas). Aquí algunas fotos de la ceremonia ocurrida el miércoles 14 de diciembre de 2011.

Poblador que, seguramente, luchó por conseguir el agua y los títulos de propiedad para su comunidad. Prueba: sus canas.


Llegó la alcaldesa. Entre la multitud se apresta a colocar la primera piedra de la futura pista. 

Inclusión social.

"Bienvenida", "Hechos y no palabras", "Gracias por acordarse de nosotros".

Hasta la siguiente elección.

Más allá de los típicos políticos, aquellos que nos acostumbraron a los faenones y los honorarios de éxitos, existen muchos anónimos -sobre todo jóvenes y técnicos- que sin la necesidad de tener una cámara trabajan por los otros -y por sus ideales-. Lejos de las portadas y las entrevistas están los que dejan muchas facilidades y se ensucian los zapatos por estar ahí. Muestra de ello son los jóvenes ingenieros, los doctores comunales, los profesores multigrados, los párrocos de la esperanza: héroes anónimos y reconocidos.
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26 de noviembre de 2011

Amarres amorosos: cupidos de hoy en tiempos de oferta y demanda

¿Quieres recuperarla en el menor tiempo posible? ¡No sufras más! Si el amor es lo que te ha traído hasta aquí, te puedo ayudar con la máxima seguridad y efectividad en el menor tiempo posible. Soy brujo espiritista con amplios conocimientos de hechicería. Conozco los mejores secretos de la costa, sierra y selva. ¡En veinticuatro horas ese ser que te es indiferente te va a buscar!

¿Tú qué sabes?
Frases como estas publicitan brujos por todo Lima. Personajes con credibilidad popular que ofrecen curar enfermedades desconocidas que la ciencia no puede tratar. Curanderos que juegan con incautos desesperados por conseguir o recuperar el amor esquivo. Se promocionan, muchos de ellos, como norteños, por ser, según la creencia popular, los más "efectivos". Sus números telefónicos prometen uniones amorosas que la espontaneidad, caballerosidad y atracción natural no han podido lograr.

Miriam, madre soltera desde los 17 años, conoció a su actual pareja cuando llegó a vivir a los cerros de Comas. Al inicio todo iba bien, hasta que de pronto "todo cambió". "Comenzamos a pelear más seguido. Cuando me enteré de una posible infidelidad, decidí saber si le habían hecho un amarre", comenta con desconfianza. Entonces acudió donde un brujo de Independencia: Richard de los Santos Cruz, quien, cuando fue consultado, comentó que cobra "los amarres" a 700 soles. Luego de varias sesiones, -comenta Miriam-, me dijo que sí. "Su infidelidad era por un amarre de otra mujer. Afortunadamente, me dijo que podía revertirlo y volver a atraerlo a mí", refiere.

PROMOCIÓN SOLO POR NOVIEMBRE
Seguramente, la precaria situación económica de pobladoras como Miriam y de sus otras clientas, motivaron a los brujos Don Nico y Mabel, del distrito de Comas, a poner en oferta sus servicios. "Solo por noviembre el costo de un amarre es de 300 soles. En diciembre volvemos a cobrar 600". Luego, Don Nico explica: "Acá trabajamos mediante la atracción del espíritu y del alma. Solo necesitamos el nombre completo de la persona y, si se puede, alguna prenda. En 24 horas ese ser estará desesperado por ti. Si quieres que el trabajo sea más efectivo, primero te leemos las cartas a 50 soles; así conoceremos más tus problemas".

SON LOS LOBISTAS DEL ESPÍRITU
"Esas personas simplemente juegan con los problemas de la gente. Dicen lo que quieres escuchar, por eso tratan de hacer sincretismo religioso y usan ídolos diversos como Buda o Dios. No tienen ningún poder; por el contrario, creen ser más grandes que Dios y el diablo", comenta el Padre Máximo de la Parroquia Nuestra Señora de la Luz en Comas, quien sentencia con una sonrisa: "Ellos son los lobistas del espíritu. Piensan que juegan aquí y allá, con Dios y con el diablo -como Químper de los petroaudios-. Para la Iglesia es, simplemente, una estafa".

Enriquecerse con los problemas personales es una de las más ruines acciones del hombre. Un negocio que como indica el Subgerente de Control Municipal de Comas es ilícito. "Estos negocios como toda actividad de lucro necesitan tener licencia municipal. Lamentablemente no hemos recibido este año ninguna denuncia al respecto", refiere.

Si ponemos sobre la mesa el abandono de la educación, considerar trabajar en la identidad y personalidad de los peruanos es una predicción que no necesita un brujo para adivinar.

***
Reportaje elaborado para un taller de redacción.
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15 de septiembre de 2011

El hombre se convierte en niño los fines de semana

Optar por un equipo durante la infancia es elegir cómo se transcurrirán los domingos, había advertido, acertadamente, Juan Villoro en su libro Dios es redondo. Hecha la elección, no hay marcha atrás. Para algunos la decisión es por genética, para otros por el equipo de moda; pero, en todos los casos, el vínculo es irrompible. El hincha -el verdadero- jamás niega -ni reniega- de los suyos; así tenga que padecer goleadas o partidos hechos para el bostezo, refería, también, el cronista mexicano. Así son los de la "U" -Universitario de Deportes-, quienes como el club son más grandes que sus problemas.

La última cita estaba pactada a las 5:15 p. m., pero el hincha llegó desde temprano. La situación lo ameritaba. Jugaba la "crema", pero no cualquier partido, se disputaba la clasificación a la siguiente ronda de la Copa Sudamericana: el pase a octavos de final. El rival no importa: se le puso en su sitio.

Banderola sobre la tribuna Norte. 
Hasta el estadio Monumental se acercaron ateos y feligreses de este deporte. Ateos los que vienen motivados por el mercantilismo que genera esta pasión -comerciantes, dirigentes, polícias...-, quienes como en la vida van destruyendo y convierten todo en producto de consumo, también versaba Eduardo Galeano en su impresionante libro El fútbol, a sol y sombra. Los segundos, los feligreses, los fieles y pacientes fanáticos de la "U".

Una vez por semana el hincha viene al estadio. Se olvida la vida decente y se convierte en niño con esa magia que encierran las cuatro tribunas y alimenta el olor del césped recién cortado. Por el fútbol se emprende el largo peregrinaje al estadio, así el viaje sea desde el otro lado de la ciudad. Porque la televisión jamás comunicará lo real que se vive en el estadio, el fanático viene a la cancha, argumentaba Galeano, en el referido libro.

Pasado el susto del penal fallado y la expulsión de Morel, llegó la calma y el desahogo: el gol. Con él, los oles, las gritos de guerra, las burlas al rival que ve la competición por TV y se contenta con ganarle a los equipos del medio local, pero, sobre todo, la promesa de volver en la siguiente ronda. 

BONUS TRACK: Videito de Youtube. Como alguna vez escribió Eduardo Galeano, el "fanático" es el hincha de manicomio. El Tano Pasman es un ejemplo didáctico. (Advertencia: no me responsabilizo por el "francés" del Tano).

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23 de agosto de 2011

Llamado de emergencia: la delgada línea entre la vida y la muerte

Gélido, extenso y oscuro –premonitorio tránsito al peregrinaje de la muerte– es el camino que lleva a la sala de emergencias del hospital Edgardo Rebagliati –donde la vida y la muerte es solo cuestión de minutos, cuando no segundos–. Por este rechazado lugar de paso, en continuo movimiento, siempre poblado y en el que nadie está tranquilo; tristezas, alegrías y esperanzas desbordan de sus paredes. Estratégicamente ubicado, cada hora se atiende aquí un mundo de historias que buscan no convertir lo absurdo del destino en angustia sino en ironía, al decir de Gorriti, sobre la cercanía de la muerte. Cielo e infierno van de la mano.


Dan las ocho de la noche y por ser domingo la procesión de taxis, con una media de cinco minutos, no cesa. Tres impacientes ambulancias, listas para despegar, dan la bienvenida a emergencia. Junto a ellas empiezan la desvelada dos paramédicos y dos vigilantes que resguardan la sala de Shock Trauma.

Comienzan la procesión los enfermos, quienes llevan la muerte en el rostro, junto a familiares impotentes. Cada uno llega como puede, pero ninguno preparado sobre cómo afrontar la situación. El primer caso grave en una mujer rápidamente trasladada en camilla a Shock Trauma. Además del tiempo, cuenta la experiencia médica. El diagnóstico es reservado, pero antes de morir hay que ganarse ese honor.

Como para acrecentar la angustia, una pequeña banca y un descolorido toldo articulan la sala de espera. El precario lugar en vano lucha por proteger a los visitantes de las pequeñas cuchilladas del viento capaces de penetrar hasta los huesos. La sala de espera, que por momentos tirita, se convierte al mismo tiempo en lugar de confesión, de arrepentimiento, de renovar promesas, de resucitar la Fe.

Son cerca de las nueve de la noche, y mientras nuevas casos llegan, sale la doctora. Al escuchar el diagnóstico, el hijo se vuelve a sentar, tras hundir la cabeza entre las manos, mira al suelo con ojos muy abiertos. Su madre a iniciado el camino a la nada, al inicio o a la continuación de algo.

Es de consenso general que nadie desea pisar dos lugares: las cárceles, ni los hospitales. La sola idea de morir o perder la libertad nos es insoportable. Por ello olvidamos rápido a los difuntos. No por ingratitud, sino por temor. Por tranquilidad para no recordar la única certeza en la vida: la muerte.

Afuera de emergencia, los minutos se vuelven horas y batas blancas apresuran el paso cuan fantasmas. De la certeza de sus órdenes depende si se deriva a otro lugar o se hospitaliza las incontables historias. Después de expresar, a través de las lágrimas, el amor a una madre moribunda, al hijo anónimo, el miedo y el sufrimiento le desfiguran sus rasgos. Todos tiritamos de frío, pero a él le tiemblan los labios. Impaciente, no cesa de caminar, turnándose los brazos entre los bolsillos y cruzarlos: sus nervios y culpas afloran a metros de distancia.

Cerca de las once, viene la calma. Mientras algunos médicos salen a calmarse y retardar el sueño con una taza de café, una enfermera técnica practicante me comenta indiferente: “En hospitales de EsSalud es tranquilo, hay más acción en el MINSA”. Las horas se vuelven eternas.

El rojo sonido de una ambulancia grita que un nuevo llamado de emergencia se aproxima. Lima duerme, pero el particular infierno continuará. Como al oxígeno, nadie se desprende del celular, desaprovechando el tiempo valioso que les da la madrugada para pensar en la muerte, conversar con ella, comprenderla, resignarse y aceptarla.

BONUS TRACK: La muerte quiere bailar. Una salsa cortesía de Sabor y Control. Azúcar.

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14 de mayo de 2011

Casona de la Universidad San Marcos: bastión de la peruanidad



La historia de la Casona San Marcos se inició con la fundación de la Casa de la Probación y Noviciado de San Antonio de Abad, a comienzos del siglo XVII, gracias a una donación de Antonio Correa Ureña, receptor general del Tribunal del Santo Oficio. De ahí en adelante ni sus cambiantes diseños y usos, ni los sismos que ha soportado y menos la terrible ocupación militar durante la Guerra del Pacífico han mellado su espíritu acumulado a través de las diversas etapas que ha pasado la vieja Casona: noviciado jesuita, convictorio real, colegio republicano, sede universitaria y, actualmente, centro cultural. 

Este es un recorrido cíclico a la Casona San Marcos a través del tiempo y sus espacios. Los párrafos entre paréntesis son explicaciones históricas.

Jesuitas en el Perú
Han pasado más de 400 años, pero aún pasean los olores de las mulas de los Jesuitas, como en 1600 cuando se inauguraba este Noviciado. Por aquellos años, los religiosos desembarcaban de sus recios transportes después de intensas jornadas de adoctrinamiento en las Nuevas Indias. Sabios los jesuitas, sembraron jazmines en su Noviciado pero ningún intento ha refrescado los ambientes de sus primigenios patios, el de Las Mulas y el de Los Jazmines –sostenidos, ambos, por hermosas columnas de fina madera desobedientes al paso e inclemencia de los años–.

(Doloroso testigo, el Patio de los Jazmines, siglos después, también fue escenario de los testimonios de peruanos y peruanas víctimas de los enfrentamientos durante la guerra interna de los años ochenta. En este lugar se hizo un llamado ante los miembros de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional al compromiso con la Justicia, a jurar no repetir la Historia y a reconocer la Dignidad de los inocentes).

Capilla de Nstra. Señora de Loreto
Muy cerca, en tiempo y espacio, el gran momento barroco del lugar: la Capilla de Nuestra Señora de Loreto. En su techo trilobulado un rebuscado simbolismo religioso combina sugestivamente santos y doctores de la Iglesia –como San Agustín, San Gerónimo, Santo Tomás de Aquino: representantes de las diferentes tendencias ideológicas de la religión con plantas y frutos del Perú. (Revalorando el principal aporte de la Iglesia a la humanidad: la creación de los llamados Estudios Generales las universidades).

Corren los años y la azarosa historia nos transportan al siglo XIX. Cuando, por razones políticas, expulsaron  a los jesuitas, en 1767, la Casa del Noviciado se convirtió en sede del Real Convictorio de San Carlos, destinado a la educación de niños y jóvenes prominentes.

(El Real Convictorio de San Carlos, creado por Real Cédula de Carlos III, ocupó sus instalaciones en 1770. Durante el proceso de Independencia se convirtió en centro de planteamientos doctrinarios. Gracias a las reformas sabias y vigorosas de Toribio Rodríguez de Mendoza alcanzó gran apogeo durante su rectorado; por ello se convirtió en el principal foco de ideas ilustradas y separatistas. Por su oposición a la Corona Española, en 1817, el virrey Pezuela ordenó su receso pretextando carencias económicas. Se reabrió en 1822 y bajo la dirección de Bartolomé Herrera se convirtió en el mejor Colegio Superior de Lima.

Influenciados por el pensamiento liberal europeo, los libros que llegaban al tambaleante Virreinato del Perú hablaban de ideas ilustradas y renacimiento. Entonces, los profesores sustituyeron, a escondidas de las autoridades españolas, los principios aristotélicos por las teorías de Newton y de Descartes). 

Salón General
Muy cerca se escuchan proclamas en pro de la emancipación, aunque más de 200 años nos separan. La pugna viene del Salón General reflejo del esplendor neoclásico por sus tribunas, de quincha mochica, enfrentadas: lugar perfecto para el intercambio de ideas. En el tercer nivel se ve atentos alumnos que escuchan los debates políticos que definirán el proyecto de la nueva República Peruana. En el segundo nivel se murmura que desde un país del sur, posiblemente de Argentina, se prepara una expedición libertadora. A lo largo del corredor central hay un clima de tensión. Mientras que los alumnos del primer nivel, cómodamente sentados, leen los planteamientos que llegan desde Europa de Francisco de Miranda.

(Al poco tiempo en este salón se reunió el primer Congreso Constituyente del Perú. Inicialmente presidido por Toribio Rodríguez de Mendoza, en él, Javier de Luna Pizarro y José Joaquín Olmedo delinearon el camino del Perú independiente. 

Instaurada la República se da el encuentro físico de la Casona con la Universidad San Marcos cuando en un nuevo compromiso con la patria, en 1867, San Marcos abandonó su tercera casa, el actual local del Congreso y se traslada al hasta entonces Convictorio, por disposición del ministro arequipeño José Simeón. Años después, en 1873, el presidente civilista Manuel Prado oficializó la mudanza.

Obligado visionado merece el video del programa A la vuelta de la esquina, conducido por Gonzalo Torres. Esta es la segunda parte, la cual se refiere a la llegada de San Marcos a la Casona. Aquí la primera y tercera parte). 



(Si nuestra maldición es tener riquezas: ya nos toca una guerra. Oficializado el enfrentamiento con Chile, los sanmarquinos organizan desde el Convictorio el glorioso Ejército del Sur. Alumnos y profesores juran la defensa en los patios. Sin embargo, la desunión y cobardía de la clase política permitió el ingreso del invasor. Durante la ocupación chilena, el local fue utilizado como cuartel militar. De aquellos años solo queda el recuerdo que sobrevivió a los saqueos, la destrucción de laboratorios, archivos y las bibliotecas).

Una vez más la Casona se niega a desaparecer. Finalizada la guerra, de estas aulas se traza el camino científico y académico del Perú Yacente. De la pileta central del Patio de Ciencias aún germinan avances científicos en Ciencias y Matemáticas. Los jazmines que trepan por sus barandas todavía florecen gracias a los estudios de figuras como: Antonio Raimondi, José Éboli, Eduardo de Habich, Federico Villareal, Julio C. Tello, Augusto Weberbauer, Godofredo García, José Tola Pasquel, etc.
José de la Riva Agüero.

Llegan las primeras décadas del siglo XX y comienzan a hervir movimientos sociales en el interior del país. Se forman partidos políticos, los cuales, muchas veces, nacen desde el seno de esta Universidad. El Patio de Derecho se convierte, entonces, en espacio de debates políticos e intelectuales. Las místicas yesterías de sus arcos todavía vibran del golpe que José de la Riva Agüero (en la foto) dio a su bastón para defenderse de apristas que intentaban arrojarlo a la pileta por sus ideas políticas. El destacado historiador y profesor era de familia oligárquica y con tendencias liberales, muy contrarias a aquellos primigenios apristas de izquierda. La historia completa es esta:
Sucedió a comienzos de 1933. El profesor José María de la Riva Agüero y Osma, que entonces frisaba los cuarenta y cuatro años, había salido de su oficina en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, al medio día, y atravesaba el Patio de Derecho para irse a su casa. Era de talla pequeña, gordezuelo, con un bigote corto y anteojos que cabalgaban sobre la nariz. Al pasar junto a la pila, fue detenido por un grupo de estudiantes al mando de un fornido joven de no más de dieciocho años, de muy buena base —como hubiera dicho Ricardo Palma, porque sus pies reclamaban enormes zapatos— quien, evidentemente, había sido comisionado por alguien que conocía bien a Riva Agüero. Poniéndose las manos en la boca, a manera de bocina, ese joven gritó:
—¡Fuera el reaccionario! ¡Fuera!
Estupefacto, Riva Agüero se detuvo, pero, dominando su estupor, replicó, acre pero firmemente:
—¡Fuera ustedes! ¡Esta es mi casa!
Y, como prosiguiera su camino, el imprecador lanzó la perversa consigna:
—¡A la pila! ¡A la pila!
Riva Agüero lo miró fijamente y, sin arredrarse, levantó su bastón, cuadrándose frente a sus agresores.
—¡Cobardes! —exclamó.
Dos estudiantes de Derecho, que observaban la escena desde el segundo piso, se precipitaron por las escaleras y se colocaron al lado del antiguo profesor. Uno de ellos dijo:
—¡Nadie vejará al Maestro!
Se acercaron otros estudiantes, y los atacantes, frustrados porque su víctima había eludido la alevosa trampa, desistieron de su propósito y abandonaron el Patio.
Al día siguiente, Riva Agüero, persuadido de que los atacantes eran apristas, se quejó al Rector de la Universidad, y éste completó la afrenta con su indiferencia. Era un excelente profesor e historiador, y miembro de una rancia familia oligárquica. Desde sus primeras investigaciones, fue un creyente en el sincretismo de las culturas indígena y española que eran para él la base de la peruanidad. Volvió de Europa, donde había permanecido entre 1919 y 1930, durante el gobierno de Leguía, su adversario, como simpatizante del fascismo y de Mussolini, a los que luego alabó en artículos y discursos. Sin embargo, su vida y su obra estaban dedicadas a la Universidad de San Marcos, y, en su testamento le legaba a ésta todos sus bienes. Advertidas del incidente, las autoridades de la Universidad Católica le abrieron sus puertas con todos los honores, y él, colérico por el trato recibido en San Marcos, desfogó su decepción y resentimiento, redactando un nuevo testamento, en diciembre de 1933, por el cual dejaba en propiedad absoluta a la Universidad Católica diecinueve inmuebles, la mayor parte antiguas casonas virreinales de dos patios y dos plantas, y el fundo Pando, que iba desde la orilla del mar hasta la avenida Venezuela, con la condición de que esta Universidad existiera veinte años después de su muerte. Un testamento complementario, de setiembre de 1938, ratificó a esta Universidad como su principal heredera. Riva Agüero jamás volvió a pisar la Universidad de San Marcos. Poco después de llegar a oídos del Ministro de Gobierno ese agravio, el estudiante que lo promoviera fue a dar a la isla El Frontón, puesto que Riva Agüero no era un simple derechista más. Había sido alcalde de Lima en 1931 y 1932, y el 25 de noviembre de 1933, fue nombrado Ministro de Justicia e Instrucción y Presidente del Consejo de Ministros.
Palmera centenaria
Así es nuestra historia. Pasan las décadas y, con los inicios de 1900, el Patio de los Maestros, o de Derecho, se convierte en centro de discusión política... De la fuente central salpica agua como cuando las disputas políticas terminaban en los famosos “baños forzados”. Las melancólicas palmeras aún lucen los grabados que eternizan las luchas por la Reforma Universitaria de 1930. En las gradas del Parque Universitario rebotan los reclamos que alumnos de saco y sombrero gritan cada vez que se prolongan los debates iniciados en los claustros. Debates muchas veces incitados por brillantes oradores como Víctor Raúl Haya de la Torre, Manuel Vicente Villarán, José Matías Manzanilla, José León Barandiarán, Alfredo Solf y Muro, Alfonso Barrantes Lingán.

A pocos años, el Patio de Letras luce repleto. El otrora Patio de los Naranjos, pese a su pileta mozárabe, ya no vislumbra como en antaño cuando por él paseaban César Vallejo, Enrique Congrains, Carlos Eduardo Zavaleta, Martín Adán, Abraham Valdelomar, Mario Vargas Llosa, entre otros. Es cierto, sería un oprobio intelectual si no se mencionan a los otros ilustres personajes que engalanan sus espacios: Raúl Porras Barrenechea, Luis Alberto Sánchez, Jorge Basadre Grohmann, José Gálvez Barrenechea, José Santos Chocano, José María Arguedas, Aurelio Miró Quesada, Washington Delgado, Alfredo Bryce Echenique, Pablo Macera, Juan Gonzalo Rose y Alejandro Romualdo son algunos más.

La migración a Lima vuelven insuficientes los ambientes de la deteriorada Casona. Es 1951 y San Marcos debe mudarse a su nuevo local en el fundo Aramburú, pero deja el espíritu que nos permite revivir la historia. Sus columnas, piletas y claustros son testigos mudos de la aureola inconformista y crítica de la que habla nuestro nobel Mario Vargas Llosa.

(Con el abandono de San Marcos, la Casona entró en una etapa de olvido y deterioro. Gracias a un trabajo en conjunto, desde 1990 se inició el proceso de restauración y adecuación que permitió la creación del Centro Cultural de San Marcos: importante eje de desarrollo del Centro Histórico de Lima. Reconstrucción formidable cuyo proceso puede ser considerado una obra de arte).

Si a San Marcos le va bien, al Perú le va bien. Madre e hija se complementan.
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21 de abril de 2011

La Piedad del Presidente: Sánchez Cerro ante la muerte

Jorge Basadre decía que era “un hombre muy hombre y un peruano muy peruano”. Impávido, astuto, nacionalista, para quienes lo conocieron. Al pie de su tumba, en el cementerio Presbítero Matías Maestro -donde están algunos de los hombres y mujeres que escribieron la historia del Perú-, compruebo lo que me dijeron hace unos días: describir a Luis M. Sánchez Cerro será siempre difícil.

Sánchez Cerro nació en 1889, mientras el Perú se levantaba de la Guerra por el guano. Según sus biógrafos era humilde pero cálido. Entonces, contrasta demasiado su personalidad con el monumento que le erigieron. Como en la Piedad del Vaticano, la Patria recibe en su regazo el cuerpo sin vida de un idealizado militar y peruano.

La Patria, representada en un hombre con casco y capa, mira vigilante, unos metros más allá, el mausoleo de Óscar R. Benavides -aquel militar que 'extrañamente' sustituyó a Sánchez Cerro, horas después del atentado que acabó con su vida-. La muerte los volvió a unir. La Patria cuida atentamente el cadáver del soldado que desde joven anhelaba servirla; protege al militar de origen humilde y piel trigueña que no nació para coleccionar billetes, sino heridas. Lo lleva en sus faldas con el amor de una madre a un hijo.

En días de tardes frescas, bailoteaba en mi pared una descolorida imagen de Sánchez Cerro. Era un cuadro de mi abuelo. Él lo admiraba no solo por ser su paisano, sino por su carácter. "Era el arquetipo del caudillo y expresión viva de nuestro mestizaje", me decía cuando hurgaba en su memoria. En todas las imágenes sobresalía su buena presencia y la sumisión de todos sus cabellos. Ni en su monumento ha perdido la galantería.

A su entierro fue una multitud de seguidores. Era el homenaje al hijo del pueblo que llegó a ser Presidente. El dolor era hondo y desgarrado. Y con ese sentimiento diseñó Romano Espinoza, uno de los más destacados escultores peruanos de mediados del siglo XX, su monumento fúnebre. Imponente escultura de bronce solo comparable a la humilde tumba del Cantor de América, José Santos Chocano.

En la derecha del mausoleo, el escultor colocó un escudo en el cual ebulliciona el Misti, en remembranza al levantamiento militar que Sanchez Cerro encabezó en Arequipa para poner fin a la dictadura de Leguía. A la izquierda, una espada adornada con dos laureles recuerda su aureola de militar bueno y bizarro. Hoy yacente, su cuerpo mira al mismo sol que 80 años atrás lo empujó a empuñar las armas. Tras el olvido de la historia un gallinazo merodea su tumba.

A distancia suenan los cañonazos que Grau encendió en 1879. En un rincón, olvidado, José Carlos Mariátegui se lamenta. Gonzales Prada se retracta, los jóvenes solos no podrán acabar con la obra tanto tiempo postergada.

Sánchez Cerro no le quita la mirada al sol. Paciente y sereno perdona los gestos de racismo, superioridad y desplantes que la oligarquía le hacía en las fiestas oficiales, y ahora reposan a su lado en busca de perdón.

Su gobierno estuvo lleno de luces y sombras, de aciertos y errores. Entre 1931 y 1933 el Perú vivió años violentos acrecentados por la crisis económica internacional (el Crack del 1929), en especial, por la dependencia del país a los capitales -préstamos- norteamericanos. Terrible crisis marcada por una serie de sucesos sangrientos como el sucedido en Trujillo en 1932, "El año de la barbarie". Él no tenía enemigos, tenía adversarios. Hoy sus adversarios son el polvo y la fragilidad memorística de los peruanos empecinados en repetir la historia.
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16 de abril de 2011

El camino diario hacia la Universidad: tolerancia cero

Finalmente he llegado. Aterrizo -¡sí!, he aterrizado- en mi destino después de sortear escalas en improvisados paraderos y sobrevivir a correteos. Dice la Ley de Murphy que si algo puede salir mal, saldrá mal. Mi viaje a la universidad salió mal: llegué tarde y angustiado. Atemorizado como Paco Yunque en su primer día de clases.

El despertador me anuncia el inicio del día, aunque estoy despierto hace minutos -esperando mecánicamente el maniático sonido-. Debe ser la ansiedad. Sin embargo, nadie tiene la culpa de que amanezca. Le resto minutos al sueño, pero ya es tarde. Dan las seis de la mañana y, para colmo, escucho las noticias. Las buenas nuevas son siempre las mismas -y paradójicamente son siempre malas-. Como de costumbre, salgo apurado. Ya son las 6:30 a.m. No hay tiempo para rezar.

¡Súbete!, me ordena el cobrador. Sus gritos no son serpentínicos como los que escuchaba César Vallejo a la hora del bizcocho. Al día paso más de dos horas en estos improvisados vehículos limeños. De ello he sacado algo positivo: a diario aprendo de autos. Es divertido. Me emociona notar que los volkswagen se niegan a morir. Es increíble cuánta creatividad hay en los lemas de los carros. Estamos polarizados: si no es Toyota es Nissan. No hay más.

No sé quién me lo dijo, pero a diario compruebo que es cierto: la única ley que no se ha violado en el Perú es la de la gravedad. En el transporte lo confirmo. Mi chofer conduce irresponsablemente. Él escucha, a todo volumen, alguna cumbia de Tony Rosado, yo, cantos fúnebres. Maneja como si jugara Play Station. Siento que estoy en una aventura computarizada recorriendo calles virtuales.

Arranca el vehículo y mi cuerpo se va para atrás. Las curvas -las de las féminas y las de las carreteras- enloquecen al chofer. Él se entretiene, yo me contengo. Por ratos me siento como los maniquís que se usan para experimentar los efectos de la inercia automotriz en la gente. Frena y voy para adelante. Play Station de verdad. Solo que esto es la vida real.

Noto que el chofer sonríe en silencio. Me quejo. Fuenteovejuna no me apoya. Todos esperan llegar temprano. Cueste lo que cueste. Es mejor perder la vida en un minuto que seguir viviendo un minuto más de esta vida.

Mientras avanzo por las angustiantes calles, la ventanilla me muestra fotografías de una ciudad en constante movimiento. No solo por las contaminantes gigantografías que colorean a Lima, sino básicamente por los expresivos rostros de sus transeúntes. Ya estoy cerca.

Huele a húmedo. Los pasajeros transpiran, las mujeres también, lamentablemente. El ambiente está cargado -estamos en los inicios de abril- pero el sol nos aturde. Por todos lados, Lima me recuerda que las molestias pasan y las obras quedan -eslogan trillado y calculador-. El camino se ilumina tanto que parece retocado con Photoshop. Irremediablemente, llegaré tarde.

Frente a nosotros un vehículo se detiene. Por suerte para la humanidad, el chofer no se ha quedado ciego. Pienso: "nos hemos salvado de una terrible epidemia". Saramago lo predigo pero nuestra ceguera es mental.

Si el hombre es un animal de costumbres y en Lima siempre es hora punta, entonces tarde o temprano nos adecuamos al caos vehicular. Unos duermen, muy pocos leen -la mayoría lo hace para no ceder al asiento-.

San Marcos se aproxima y el cobrador me lo recuerda. Bajo del carro y al fin termina mi secuestro. Una cárcel para alguien acostumbrado a la libertad. Sigo vivo. Noto que involuntariamente no pagué pasaje. Hice mi "faenón". Aprovecho esos céntimos y esta vez no solo leeré las portadas de los diarios -como todo buen peruano-. Hoy me compraré uno.

Envidio de los superhéroes no poder volar. Es demasiado temprano, pero para mi segunda clase.  Llego a las 8:20 a.m. a la espera de compresión. Sin embargo, para mi alivio, el profesor tampoco ha llegado.
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1 de abril de 2011

Habla el pasado: breve historia de San Juan de Lurigancho

Si algo caracteriza a  San Juan de Lurigancho (SJL) es la migración, la cual no comenzó a partir de 1950, sino, aproximadamente, 800 años atrás. Entre los siglos XII y XV diversos señoríos y cacicazgos andinos ocuparon la costa central peruana, especialmente Lima, producto de la desarticulación del imperio Wari -periodo históricamente llamado: Intermedio Tardío-.

Uno de esos tantos pueblos andinos que llegaron fueron los Ruricancho. Habitantes de la sierra sur peruana, probablemente del Altiplano, que se asentaron al Este de Lima formando una red de curacazgos -convirtiéndose, así, en el principal antecedente de los actuales luriganchinos-.

Ruricancho es una palabra quechua que significa "los canchos del interior". Cancho o Kanchu designaba a un ave de plumaje colorido. Se cree que los jefes ruricancho llevaban este apelativo porque usaban estas plumas para adornar sus cuerpos. Con el tiempo se cambió la "r" por la "l" producto de una probable influencia linguística altiplánica, como lo señala el historiador Juan Fernández del Valle. Entonces, Ruricancho devino en Lurigancho.

Debido a la última explosión urbana, sucedida en la mitad del siglo XX y acrecentada durante los años 80, los principales vestigios arqueológicos del distrito desaparecieron. Sin embargo, se conoce que los primeros hombres que llegaron a estas tierras fue hace 9 000 años a.C. Grupos de cazadores y recolectores en busca de nuevos recursos, como lo señala el arqueólogo Julio Abanto Llaque.

Con el sedentarismo de estos pobladores se desarrolló la horticultura y la crianza de animales, así como una rápida evolución cultural -que se evidencia en sus construcciones arquitectónicas, sus pinturas rupestres y su cerámica-. Según el investigador Lorenzo Roselló, aproximadamente 2 500 años a. C. se hicieron los Geoglifos de Canto Grande -líneas 2 000 años más antiguas que las de Nasca-.

Con el transcurso de la historia, diversas culturas -más poderosas e influyentes- gobernaron a los primeros pobladores, como sucedió en el tiempo en el que prevalecieron los Chavín y la cultura Lima. Al decaer el imperio Wari surgió el señorío Ychma en la costa central -durante el periodo que conocemos como el Intermedio Tardío-. Dicho señorío agrupó a varios curacazgos entre ellos a los Ruricancho. En 1470, los Incas conquistaron a los Ychmas, quienes decidieron anexarse pacíficamente al Tahuantinsuyo. Producida la invasión española, estos territorios fueron ocupados por encomenderos españoles. La encomienda de Lurigancho funcionó hasta 1571 cuando se crearon las reducciones -es decir, asentamientos de indígenas-, por orden del virrey Toledo. Así nació la reducción San Juan Bautista de Lurigancho en honor al santo que los españoles le otorgaron al lugar  -de cuya combinación nació el actual nombre del distrito-.

Durante el siglo XIX San Juan de Lurigancho fue testigo de los principales movimiento políticos del país como la Independencia del Perú, la libertad de los esclavos, la Guerra con Chile, entre otros. Hasta que el 13 de enero de 1967 el arquitecto Fernando Belaunde Terry le dio la categoría de distrito. Debido a la reforma agraria muchos terrenos fueron vendidos para crear urbanizaciones y cooperativas de vivienda. Entonces, el distrito creció demográficamente principalmente de inmigrantes andinos.

Los Ruricancho, entendidos como cultura, desaparecieron en el siglo XVII debido a que gran parte de la población murió durante las guerras civiles que enfrentaron a los españoles, según cuenta Fernández Valle. Además de no soportar las nuevas epidemias y enfermedades que tuvieron que padecer.

San Juan de Lurigancho se convirtió en el distrito más poblados en parte por las políticas centralistas de los gobiernos, la migración del campo a la ciudad, el fracaso de la reforma agraria y los múltiples problemas a causa de la violencia social vividos durante los años 80. Un distrito con pasado precolombino y colonial, heredero de una estirpe cuyos antepasados se remontan a los inicios de nuestra historia.

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13 de marzo de 2011

Carreteras mojadas: los 'accidentes' de tránsito que no son accidentes

Los accidentes han ocurrido y sucederán siempre, pero en nuestro país estos han dejado de ser sorpresa para convertirse en noticia común. Quizá por ello hemos perdido la capacidad de indignarnos por las muertes que, a diario, se producen en las pistas e inundan nuestras pantallas y las portadas de los periódicos. Sin embargo no olvidemos que esto no es normal y no debería ser así, como reflexionaba Augusto Álvarez Rodrich, sobre la muerte de Álvaro Ugaz.

Ante la muerte no hay mucho que decir. Sobre todo, cuando llega de forma súbita, a decir del blog Desde el tercer piso, en el mejor momento profesional de una persona, como sucedió con estos famosos peruanos que fallecieron en las pistas a causa de la trágica combinación del alcohol más la imprudencia.

- Volante aguerrido y con mucho gol, pese a no ser delantero. Gracias a su talento fue elegido uno de los mejores jugadores del último torneo que jugó y se le pronosticaba un futuro prometedor en algún club europeo. Sin embargo, la fatalidad sorprendió a Sandro Baylón la madrugada del 1 de enero del año 2000 cuando conducía su auto por la Costa Verde. Aunque el dosaje indicaba que no había consumido tanto alcohol como la leyenda le atribuía, sí tenía suficiente como para perder los reflejos, chocar y morir, según análisis de El Morsa.

Kori Alegría tenía apenas 23 años. Estudiaba Administración, pero destacaba como modelo gracias a su  belleza y carisma. Había sido elegida Miss Loreto 2009, sin embargo la imprudencia acabó con su descollante y meteórica carrera. La mañana del martes 16 de marzo de 2010 murió aparatosamente tras trastabillar la moto en la que se transportaba. La lluvia sobre las pistas y la ebriedad hicieron que quien conducía perdiera el control de la moto. Kori falleció instantaneamente.


- El pueblo lloró por mucho tiempo a su princesa. Sara Barreto Retuerto, más conocida como la Muñequita Sally, también murió en las pistas de Lima. La escasa iluminación, la precaria señalización se sumaron a la imprudencia del chofer quien de acuerdo con el dosaje etílico tenía 0.80 de alcohol por gramo de sangre (había tomado aproximadamente 8 cervezas).

- Quienes lo conocieron y compartieron comisiones con él lo describían como una buena persona, un periodista carismático y responsable, pero para quienes no supieron de su carrera profesional en el periodismo se trata de un conductor más que producto del consumo de alcohol murió fatalmente y forma parte de las estadísticas. Sobre el final de Álvaro Ugaz quedaron muchos cabos sueltos. Se supo que iba a excesiva velocidad, que chocó contra un camión; pero no se informó que Ugaz salió positivo en el dosaje etílico. A veces con un par de copas es suficiente.

En el Perú, los decesos en las pistas superan a los países con igual o menor grado de desarrollo. Esto se explica, principalmente, por las irregularidades del conductor. Estadísticas que aumentan cuando la irresponsabilidad del chofer afecta a los peatones. Inocentes perjudicados que acrecientan su dolor por la lentitud de las autoridades al momento de efectuar las sanciones correspondientes.

- Como sucedió con el caso del maquillador Carlos Cacho quien actualmente se encuentra en prisión por atropellar a un peatón cuando manejaba su automóvil en aparente estado de ebriedad -"aparente" pues el también conductor de televisión se negó a pasar el dosaje etílico respectivo-. Por si fuera poco, aunque el hecho ocurrió el 24 de octubre del año pasado es recién el 27 de enero de este año cuando fue encarcelado.

Cada uno elige su destino. Tomar y manejar pueden acabar con tu futuro si irresponsablemente así lo decides, pero considera que puedes perjudicar a un inocente. Una víctima que sí se protege. Valora y respeta tu vida y la del resto. 
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2 de marzo de 2011

Las paternidades (responsables) en el fútbol: ¿quién soy yo?... ¡papá!

Qué complicado es amar a la misma persona. Padre e hijo obsesionados por la misma amante. Ella, coqueta, se deja querer por ambos. Juega con ellos. Se divierte ofreciéndose a los dos sin darse por completo a ninguno, había escrito magníficamente Eduardo Galeano, en su libro El fútbol, a sol y sombra, sobre la ciudad de Río de Janeiro, la cual es amada por el Flu y el Fla.

Padre e hijo, en adelante, se dedicaron a odiarse. Hijo rebelde. Padre abandonado, completaba Galeano. Su rivalidad es anterior a su primer enfrentamiento. Son los clubes más populares y tradicionales del estado de Río de Janeiro: Flamengo y Fluminense. El club más antiguo es el Fluminense Football Club (simplemente, Flu) fundado en 1902 por Oscar Cox, un brasileño de ancestros británicos establecido en el barrio aristocrático de Laranjeiras. Para el Flu los éxitos llegaron desde su nacimiento. El tricolor -como también se le conoce- es considerado el Decano de los grandes equipos deportivos de Brasil.

Hacia finales de 1911, el Clube de Regatas do Flamengo (Fla) era una agremiación dedicada, sobre todo, al remo -no practicaban el fútbol-. Su primer equipo fue gracias a una fractura en el Flu. Producto del descontento de algunos jugadores con el manejo dirigencial, nueve de sus principales futbolistas desertaron del Flu y se pasaron al Fla para formar el departamento futbolístico. Así nació la rivalidad. Fla-Flu: el Clássico das Multidoes, explicado con mayor amplitud aquí.

Capital de la provincia de Buenos Aires, La Plata, también llamada como La Cuidad de los Diagonales, se caracteriza por estar dividida en dos, si de fútbol se trata. La pasión y el cariño de la cuidad se lo disputan Estudiantes y Gimnasia. Histórica y metafóricamente, el hijo contra el padre, respectivamente. Por ella se baten. Ella, pecadora, asiste a los duelos vestida de fiesta, siguiendo con lo escrito por la pluma de Galeano.

El inicio de esta rivalidad es interesante. Gimnasia y Esgrima La Plata se fundó el 3 de junio de 1887 con la finalidad de practicar los deportes que su nombre lleva. Para 1901, algunos socios de esta institución, motivados por el novísimo deporte que importaron los británicos locos a Argentina, comenzaron a jugar aquella locura inglesa -football-.

En 1905, misma religión medieval, se produjo un cisma en Gimnasia y Esgrima. Mientras algunos "cuerdos" preferían seguir con sus deportes iniciales, el "contagio", en otros, fue inevitable. El football se popularizó gracias a que su práctica no exigía dinero y se podía jugar sin más que ganas -una pelota de trapos viejos y dos piedras simulaban el resto-. Fue un proceso imparable. Por ello, el 4 de agosto de 1905, este último grupo de socios decidió fundar el Club Atlético Estudiantes -luego, llamado Estudiantes de La Plata-, para saciarse de ese deporte extranjero -expropiarlo, nacionalizarlo y enriquecerlo-. Fabricar el fútbol más hermoso del mundo.

Pronto el padre se arrepintió de no haber matado a su hijo cuando este aún aprendía a respirar y alimentarse por su cuenta. Hijo agrandado e irrespetuoso. Aprendió de los errores y superó largamente los éxitos de su padre. Gimnasia y Esgrima, como otros progenitores, había parido su maldición y desgracia, reflexionaba, también, Galeano.

Tienen una relación conflictiva: amor y odio a la vez. Se envidian. Se celan. Viven con el mismo temor por el que Edipo huyó de Corinto. Conocen de mitología griega. Están atemorizados por el trágico destino. El padre busca matar a su hijo -aunque no con sus propias manos-. El hijo -sin querer- asesina al padre. Toma el trono, pero se desgracia.

Comparten el ADN, pero no se reconocen. En ocasiones, se respetan, sufren los dos, se consuelan; jamás celebran juntos. A diferencia de otros rivales, estos dos equipos no tienen diferencias religiosas o geográficas. En Liverpool -la verdadera capital del fútbol inglés-, también, están divididos por la pasión que despierta el deporte de multitudes.

El Everton Football Club se fundó en 1878. Aunque comenzó a jugar en Anfield recién en 1884. Para 1891, el arrendatario de Anfield, John Houlding, compró la totalidad del estadio y exigió incrementar el alquiler a los socios del Everton. Ellos se opusieron y abandonaron Anfield para trasladarse a Goodison Park -su actual estadio-. Houlding, con el campo vacío -por la época uno de los más hermosos de Europa-, decidió fundar su propio club de fútbol. Así nació en 1892 el Liverpool Football Club, de las entrañas del Everton, por ello su nombre iba a ser Everton and Athetic Ground Ltd o Everton Athetic pero para poder diferenciarse y recorrer su propio camino se cambió por el de Liverpool.

El 12 de octubre de 1959 se convocó en Lima la IV Convención Nacional Aprista. Gobernaba el Perú Manuel Prado quien había ganado las elecciones de 1956 gracias al apoyo del Apra. Su mandato también era conocido como el Gobierno de la "Convivencia" por la alianza entre la cúpula aprista, la oligarquía agro exportadora y las grandes empresas transnacionales. En ese contexto, se reúnen en la capital los representantes del aprismo. La delegación de Trujillo traía una Moción con una crítica abierta a sus representantes en Lima -a quienes exigían renunciar de sus cargos públicos- y cuestionaban sus posturas políticas. Después de acalorados debates, fueron expulsados cerca de 30 dirigentes que se mantuvieron firmes. Posteriormente, fundaron el Apra Rebelde... De las entrañas de un grupo, casi siempre -o siempre- nace su antípoda capaz de igualarte, enfrentarte y vencerte.

Del fútbol se pueden extraer innumerables historias que relatan los sentimientos y actitudes del hombre. En cada encuentro entre estos equipos, ¡y cuántos otros en el mundo!, se desata una nueva batalla de esta guerra de nunca acabar. Cada vez que se encuentran en un campo tienen una cita con la historia.
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26 de febrero de 2011

Carlos "El Chino" Domínguez: fotos con historia e historias

Una fotografía expresa más que mil palabras. Pero las imágenes de Carlos “El Chino” Domínguez significan mucho más. Sus fotos conjugan pretérito, actualidad y perspectiva. El Chino no fue historiador, pero relató con precisión la historia peruana y reflejó el drama humano en toda su dimensión. Sus trabajos lo colocan -con toda justicia- como el iniciador y mejor exponente del reporterismo gráfico peruano.

Alfonso Barrantes (1958)
Carlos Domínguez Hernández nació y murió en Lima, pero a lo largo de su carrera -cerca de 60 años- ha fotografiado todo lo existente, gracias a las decenas de países que recorrió con su cámara en ristre. Paradojas de la vida, el Chino aprendió de un japonés, Antonio Noguchi, quien le enseñó la técnica de laboratorio y los primeros secretos de la cámara.

En Argentina estudió fotografía gracias a una beca. Producto de su talento comenzó a hacer prácticas en la revista deportiva El Gráfico. Tiempo después viajó a Chile en donde se introdujo en el mundo fotográfico de la denuncia social y descubrió su camino.

Al regresar al Perú colaboró para diversos medios como: Impacto, Presente, La Tribuna, La Prensa, El Comercio, Caretas y La República, de donde fue también fundador, junto a Guillermo Thorndike. Libertad e independencia caracterizaron su carrera, pues nunca trabajó para un medio exclusivamente.

Caminaba siempre con su cámara Leica descubierta, colgada al cuello -pues la noticia no avisa-. Ojo achinado, pero certero, como lo recuerda La Primera. Capacidad -innata y trabajada- de acertar el sitio exacto y el momento preciso. Donde ponía el ojo, encontraba la noticia, según escriben y cuentan quienes lo conocieron.

En 1966 obtuvo el título de periodista y reportero gráfico por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue testigo de casi todos los acontecimientos políticos de Latinoamérica de los últimos 50 años del siglo XX. Con Salvador Allende en Chile, con Fidel Castro en Cuba, con el "Che" Guevara en Bolivia, con Anastasio Somoza en Nicaragua, con Juan Velasco en el Perú. En 1983 estuvo presente en el descubrimiento de las tumbas de los periodistas de Uchurracay.

Bohemio, criollo como pocos, amable y solidario, como lo recuerda Juan Gargurevich. Amante de la pintura a la cual se acercó fotografiando bodegones. Cronista gráfico que con sus fotos volvía arte lo que tomaba.

Era un político activo, pero utilizaba, en vez de discursos, sus certeras fotografías. Hombre de izquierda que murió consecuente con sus ideas. Estuvo vinculado a  todos los círculos sociales. Conversó con la mayoría de los presidentes peruanos, brindó con poetas ilustres a quienes iba descubriendo, cantó valses y polkas en callejones de un solo caño, departió con periodistas y compartió con los más humildes. Amigo de seres disímiles.

Ha ilustrado un sinfín de libros. Sin embargo, el que condensa mejor su trabajo es: “Los Peruanos” (1988). Recibió las Palmas Artísticas del Perú en el grado de Gran Maestro otorgardo por el Estado peruano. Los años -y los movimientos sociales- han pasado por delante de sus ojos, pero muy poco, de lo negativo, a cambiado en el Perú. Lamentablemente, con su muerte, la cámara perdió un ojo vigilante y el verdadero sentido social de la fotografía.

(No tuve el orgullo de conocerlo -y sé que no es preciso escribir sobre alguien con quien no compartí-, pero, en base a lo leído, me es inevitable escribir sobre su trayectoria -a manera de homenaje y enseñanza-. Una muerte nos golpea a todos, a la vez nos prepara para nuestro final; por ello me es difícil guardar silencio. Entonces, advierto, que la mayoría de lo escrito aquí fue recogido de quienes realmente compartieron jornadas periodísticas con él y cuyas autorías he tratado de mantener, lo máximo posible, mediante los enlaces en el post).

 Reportaje del programa Presencia Cultural:

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22 de febrero de 2011

El fenómeno brasilero: el más cristiano de los Ronaldos

"Yo solo soy un jugador de fútbol. Él no es de este mundo."
Juan Antonio Pizzi

Usualmente en Filosofía se define al fenómeno como aquel aspecto que las cosas ofrecen ante nuestros sentidos; es decir, el primer contacto que tenemos con las cosas, lo que los filósofos empiristas denominan la experiencia. Cada época es decisiva para definir las cosas. La mayoría de pensadores han intentado darle la explicación más acorde a tan complejo término. Hoy el fenómemo es lo más parecido al talento.

Fenómeno es igual a Ronaldo. Entonces, el fenómeno es aquella experiencia agradable, exacta y única que nos ofrecen tipos con habilidades especiales. A ningún otro Ronaldo, o jugador, en general, lo podrán llamar fenómeno. Ni, mucho menos, a cuanto deportista cristiano, judío o musulmán que intente acercarse a su talento poniéndose, irrespetuosamente, tamaño apelativo.

Estamos hablando, amigos, del único jugador que disputó los clásicos Real Madrid - Barcelona y Milán - Inter con las cuatro camisetas. Nos referimos a una mole de músculos que soportó tres lesiones de gravedad en la misma rodilla y siempre volvió al gramado con la misma capacidad. Lesiones que, definitivamente, hubiesen acabado con la carrera futbolística de cualquier jugador ordinario. Este es un fenómeno. Un fuera de serie que apareció tocando el balón al lado de Homero Simpson. No cualquiera. A nadie le va quedar ese apodo mejor que a él. Que a ti.

Envidio de los dioses su eternidad. Lamento, como todo mortal, no poder disfrutar a todos aquellos dotados por el talento de acariciar y hacer filigranas con el balón. Cronológicamente, solo gocé con los últimos minutos de su partido profesional. Sin embargo, me enorgullezco de ser testigo de su mejor etapa futbolística. De presenciar su extrema potencia, su incansable habilidad y su desconcertante capacidad de definición.

Hoy vuelve a ser noticia. Se expelen pósters -obviamente, en papel couché- y se editan especiales en televisión con sus mejores goles -difícil y arriesgada tarea-. Vuelve a las portadas no por lo que hace en el cuadrado verde, sino por despedirse. El fútbol lo llora. No murió, pero lo abandona. Es así, los hinchas no entendemos de razones. Nada justifica la pérdida. Nos quedamos con la alegría. Con sus bicicletas y sus goles aún presentes en nuestra retina. Y, cómo no, con lo especiales de Youtube.

Aunque la noticia era predecible -pues como recita el pregón: "todo tiene su final"- no merecía un adiós así. Opacado por el fracaso y los escándalos. Despedirse por la puerta trasera, como Zidane o Maradona. ¡Oh trágico sino coincidente de los dioses!

Se retira el mejor delantero que he visto. Habilidad para ubicarse en el lugar adecuado, en el momento preciso. Movimiento de cintura, cual salsero experimentado; imposible de controlar para todo voluntarioso defensa. Solo el exceso de peso, provocado por el hipotiroidismo pudo frenarlo. Técnica, rapidez y potencia.

Volvió en el momento menos esperado, cual Ave Fénix, para batir el récord de goleador en los mundiales. Si bien los récords están para superarse, anhelo que nadie rompa el suyo.

Se retiró. Y lo hizo entre lágrimas.

"El fútbol es muy sencillo, hay que marcar más goles que el contrario", Ronaldo. E hizo bien su tarea.

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19 de febrero de 2011

Nuestra salud pública en veremos: yo no sé mañana

Apostaríamos a ganador que, en el sur del Perú, la mayoría de sus habitantes jamás se enteraron, durante el 2009, que el virus AH1N1 había desatado histeria colectiva en nuestra capital y en el mundo. Durante esas semanas, en nuestro sur resistieron, aunque precariamente, el fenómeno climatológico que les afecta año a año: el friaje.

Las primeras semanas de abril de 2009, el virus AH1N1 se convirtió en la estrella de periódicos y de informativos noticiosos. Catorce meses después, en agosto del 2010, se anunció su fin con una mortalidad baja, en contraste a lo que se pronosticaba -o con las 10 millones de personas que mueren cada año a causa de enfermedades curables, como el sarampión o la neumonía, o con los 2 millones de niños que mueren al año a causa de la diarrea-.


En el Perú se detectó el primer caso de gripe el 14 de mayo del 2009. Como se recuerda, no tardó en desatarse la paranoia colectiva acrecentada por las apocalípticas predicciones de los medios. Se cerraron fronteras, se adquirió 3 millones de vacunas y se promovieron campañas de prevención.

Gracias a Dios, todo bien. Vimos un eficiente, preocupado y abnegado Ministro de Salud, pero ¿qué sucedía en esos mismos momentos en las zonas altoandinas de nuestro país?

Mientras en la costa peruana el clima era de tensión y terror por el virus de moda, en nuestros Andes el friaje devastaba a sus habitantes. En Puno, Moquegua y otros departamentos del sur, repetimos no se enteraron de la existencia de tal virus. Para ellos, el enemigo fue el frío. Sin embargo, en este siglo el friaje ya no mata (o no debería), como se sustenta en esta columna de La Primera.

El frío no es un fenómeno, relativamente, controlable. No mueren personas en Suiza o Rusia donde las temperaturas descienden más que en nuestro país. Mata el olvido, la pobreza, la desnutrición. Las injustas condiciones de vida y el abandono.

El frío que aumenta gracias a la ineficiencia del Gobierno. A la desorganización de las autoridades. A la incapacidad de ejecutar con inteligencia y pertinencia los presupuestos regionales destinados a la prevención. Por la precaria atención en los hospitales locales, por su lejanía de las zonas de emergencia o -en el peor de los casos- por la inexistencia de centros de salud.

No esperemos contar a los muertos por decenas para, al fin, declarar en estado de emergencia a las regiones afectadas, promover campañas de solidaridad nacional o vacunar -a última hora- a las personas más vulnerables. Necesitamos, ¡ahora!, ejecutar las acciones. Mejorar las condiciones de vida, colocar a autoridades capacitadas en la ejecución de medidas preventivas o solicitar la participación de las universidades en la implementación de sistemas de calefacción solar alternativas.

Por ahora solo vemos, lamentablemente, la inacción, falta de previsión e indolencia. Esperemos que este año, durante los meses de friaje...  la historia no se repita.

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5 de febrero de 2011

Conociendo al Perú: riqueza, complejidad y dolor mediante su Universidad Mayor

Una breve reseña del importante papel que la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) representa para la historia cultural, política y social del país:

No pasaron muchos años desde la fundación de Lima para que se inicie la historia universitaria del Perú y del continente. Un 12 de mayo de 1551 por Real Cédula, expedida por el Emperador Carlos V y la Reina Doña Juana, hija de los Reyes Católicos, se ordenaba la fundación del Estudio General de la Ciudad de los Reyes, después conocida como Real Universidad de Lima; pese a que aún no se había consolidado el poderío español en todo el territorio peruano.

Aquella Real Cédula autorizaba a San Marcos en adoctrinar a los vecinos en la fe cristiana y el sometimiento al Rey. Posterior a su fundación, se crearon las universidades de San Cristóbal de Huamanga en 1657, en Ayacucho, y San Antonio de Abad en 1692, en la ciudad del Cusco; ambas con características similares a las de la Decana: instituciones elitistas, dogmáticas y memoristas; correspondientes al espíritu y pensamiento imperante que España imponía en América.

Con la expulsión de los jesuitas, la llegada de los Borbones al poder en España y la propagación de la Ilustración europea se produjeron cambios en la vida intelectual de la Colonia. El apoyo decidido del virrey Francisco de Toledo y algunas de las reformas que aplicó el virrey Amat favoreció la secularización de San Marcos. Gracias a ello no tardaría en germinar en sus aulas el clima intelectual que cuestionaba el sistema colonial y apoyaba nuestra emancipación política. 

Quince días antes de la Proclamación de la Independencia, pidió José de San Martín, mediante oficio dirigido al Rector de San Marcos, Mier y Terán, que se reiterase en la Universidad el Juramento de la Independencia del Perú, para que esta "... se perennice por los siglos de los siglos", como lo hicieron todos los profesores sanmarquinos reunidos en Claustro Pleno. 

En la misma línea declararía Simón Bolívar, en junio de 1826: "Yo marcaré para siempre este día tan hermoso de mi vida. Y no olvidaré jamás que pertenezco a la sabia Academia de San Marcos"

Durante el siglo XIX, se facultó a la Decana de América para controlar a las universidades menores (de Trujillo, Cusco y Arequipa) y aprobar la creación de nuevas casas de estudio. Entonces, San Marcos se convirtió en el Alma Máter de otras universidades del Perú y América; sus profesores, sus graduados y sus alumnos formaron parte de las misiones que fundaron nuevas universidades hispanoamericanas. Debido a ello, los rectores iberoamericanos, reunidos en Lima con motivo de las celebraciones por los 400 años de San Marcos, la consideraron como Alma Máter de las universidades de América. Es considerada Universidad Mayor desde 1872 por razón de su significación histórica. 

En sus palabras:
"Vuestra acción muestra que la más antigua institución americana de alta enseñanza ha preservado el carácter supranacional de la universidad". Albert Einstein, 1951.
"En apariencia, nada significamos, frente a estos quinientos años de historia, el peso de los tiempos parece abrumarnos y puede constituir una trampa psicológica o moral... San Marcos es anterior a la República, el Ejército y los partidos políticos, a los cuales sobrevivirá...". Pablo Macera, 2000.
"Ahora recuerdo el primero de abril de 1957 cuando llegué por primera vez a la Casona. Tuve la sensación de haber entrado al Perú completo, al Perú total. San Marcos era y es un pulmón de Perú. Un órgano vivo de la sociedad peruana, fundamental". Alfredo Bryce Echenique, 2000.
"Yo tengo fe y he tenido un amor entrañable a San Marcos. A través de los años me he acostumbrado a meditar sobre San Marcos, a alegrarme o sufrir con San Marcos... con cariño vehemente y creciente y con una honesta y total lealtad. Me apasiona el alma de la Universidad". Aurelio Miró Quesada Sosa, 1998.
"La gloria de San Marcos es haber formado a un conjunto de personalidades señeras en la vida cultural peruana. Si ponemos en la balanza a los hechos positivos y los negativos de la historia de San Marcos, el fiel se inclina, sin la menor duda, a los positivos"Francisco Miró Quesada Canturias, 2001.
"Una particularidad de San Marcos radica en la pluralidad de su población estudiantil. La diversidad es, entonces, su mayor riqueza, pues el claustro universitario se convierte en un ambiente idóneo para la discusión y el intercambio de puntos de vista distintos, en un sano ambiente de tolerancia y respeto mutuo"Beatriz Merino. 2006.
"San Marcos ha sido y es protagonista de todos los acontecimientos decisivos en la historia del país... fue un verdadero espacio democrático, plural. Abierto a todas las sangres y a los peruanos provenientes de diversas regiones"Alberto Andrade Carmona, 2001.
"Nunca me he arrepentido de aquella decisión juvenil de ingresar a San Marcos, atraído por esa aureola de institución laica, inconformista y crítica que la rodeaba, y que a mí me seducía tanto como la perspectiva de seguir los cursos de algunas célebres figuras que en ella profesaban"Mario Vargas Llosa, 2001.

Durante la década del 60 se crearon nuevas universidades. De 7 en 1960 pasamos a tener 33 en 1968. Hoy el país cuenta con aproximadamente 100. Según el último Censo Universitario 2010, en el Perú tenemos más de 80 mil estudiantes universitarios, siendo San Marcos la casa de estudios con mayor población estudiantil: más de 28 mil alumnos.

Los sanmarquinos no vivimos de la historia, pero de sus claustros se han formado hombres y mujeres ilustres, las figuras más notables del arte, la ciencia y la política que han contribuido, polemizado y propuesto el camino de desarrollo del país. Centro indiscutible de formación intelectual y moral de numerosos jóvenes entusiastas en las diversas áreas del saber.

En la Universidad se desarrolla el potencial humano a través de debates e investigaciones; no es necesario crear nuevas, sino mejorar y repotenciar las existentes.
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