15 de enero de 2017

Generación Bicentenario II: Marco Carrasco Villanueva, economista comprometido con el Perú

Este es el segundo post de la Generación del Bicentenario, que este blog propone identificar. En la primera publicación se presentaron las impresiones y perspectivas de Raúl Alcántara, multimedallista en olimpiadas internacionales de matemática, de cara al 2021. Conviene revisar esa entrada para contextualizar esta segunda entrega en la que Marco Carrasco, joven y entusiasta economista de la Universidad de San Marcos, analiza el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro del Perú. “Soy muy curioso, siempre me consideraré un estudiante, me gusta aprender”, me escribió Marco. Creo que esa idea puede explicar, en parte, los muchos logros que ha conseguido.

Marco Carrasco Villanueva.

Es difícil imaginar que Marco Carrasco no esté involucrado en un nuevo proyecto o se esté preparando para un objetivo importante. “Quizás traigo algunas cosas entre manos”, me escribió en noviembre de 2016, cuando lo contacté para una nota que se publicó en Variedades. Entonces me dijo que tenía varios objetivos, metas y sueños, muy entrelazados entre sí, por lo que le resultaba “muy difícil mencionar solo uno”. 

“Pero si hablo de forma general, sin duda me gustaría seguir aprendiendo y desarrollándome dentro de mis áreas de especialización, que son la economía conductual y el desarrollo económico de Asia. Son áreas que me apasionan. Espero seguir especializándome en ello y a través de estos conocimientos y de sus aplicaciones en determinados contextos poder contribuir significativamente con el desarrollo de mi país. También tengo otros objetivos complementarios: en realidad me gustan muchas cosas”, me indicó.  

Marco nació en Lima, en 1990, ciudad en la que ha vivido la mayor parte de su vida, aunque ha residido en otras ciudades lejanas y diversas. Como todos los que hemos crecido en los noventas, la recuerda como una década difícil para el país: la crisis económica dejada por Alan García, la amenaza del terrorismo, la derrota de Mario Vargas Llosa en las elecciones y a Alberto Fujimori en el poder. 

Posteriormente, estudió Economía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Luego siguió una Maestría de Investigación en Economía en la Sorbona de París (Francia), en donde ocupó el primer puesto para orgullo del Perú y de todos los sanmarquinos. Después llevó estudios complementarios, profesionales y académicos, en instituciones como la Universidad de Harvard (EE.UU.) y la Academia de Shanghái de Ciencias Sociales (China). 

Marco en Francia.

Para él, el Bicentenario del Perú y su contexto pasarán, pero si hay algún impacto que quisiera que quede en nosotros es la reflexión sobre lo que hemos logrado como Nación, “pero aún más importante —y recordando lo dicho por Vallejo— sobre lo mucho que aún nos falta por hacer”.

En esa perspectiva a futuro, señala que la tarea de los jóvenes con su país involucra que se aprenda de cada objetivo y meta, en la que se requiera la exigencia de uno mismo, para que esa experiencia pueda ser aplicada a favor del país. 

Afortunadamente, señala que hay muchos jóvenes que están o acaban de terminar su formación en muy buenas universidades de Europa, EE.UU. y Asia y que la mayoría de ellos preserva su interés por retornar y colaborar activamente aquí, en el Perú. “Yo creo que el reto para nosotros, los jóvenes, está en buscar superarnos en todo sentido. Recuerdo mucho una clase en la que un profesor nos dejó una muy importante reflexión. Mencionó que muchas veces las personas suelen evaluar a otras viendo “hasta dónde han llegado”, sin embargo, lo que debería valorarse realmente es “lo que han recorrido”, dado que no todos parten de los mismos contextos o gozan de las mismas facilidades. Justamente, considerando ello, conozco casos muy interesantes —en la Universidad de San Marcos, por ejemplo— de jóvenes que saliendo de un contexto de extremas dificultades y limitaciones han conseguido grandes cosas y seguramente lograran más. Valoro muchísimo lo logrado por dichas personas, y creo que deberían ser ejemplos para muchos jóvenes que hoy luchan por superarse día a día. Tengo mucha esperanza en la generación de hoy, y en la posibilidad de hacer cosas importantes por nuestro país muy pronto”, refiere.

Como economista, Marco se ha venido especializando en las dos áreas mencionadas (la economía conductual y el desarrollo económico de Asia), con las cuales espera contribuir directamente en hacer del país un lugar mejor. 

Desde la economía conductual, mediante un enfoque que usa algunos “insights” de la Psicología para perfeccionar ciertos modelos de la teoría económica estándar, y que puede usarse en la mejora del diseño y la eficacia de varias políticas públicas, en miras a impulsar una gran variedad de objetivos de desarrollo. La segunda, desde el estudio de la evolución y el desarrollo económico de Asia del Este, a partir de lo cual sacar valiosas lecciones, que sean adaptadas y aplicadas a la realidad latinoamericana. “Mis aspiraciones actuales se ubican en dichas áreas y creo que me permitirán colaborar extensamente con el desarrollo del Perú”, añade.

Empero, Marco no olvida que por un buen tiempo se interesó en varias y diversas áreas —desde la Historia a las Matemáticas o desde la Psicología a la Física—. “Por ello me siento realmente muy feliz de haber encontrado en el camino estos dos campos que me apasionan muchísimo, y en los cuales quiero seguir especializándome y espero aprender un montón. La vida es un aprendizaje constante”, añade.

Marco en foto brindada para la publicación en Variedades.

A Marco lo conocí cuando, aproximadamente en 2012, obtuvo el primer lugar en el V Concurso de Investigación organizado por la Red Peruana para Estudios del Asia Pacífico – REDAP, en la categoría de estudios sobre Indonesia. 

Hacia fines del 2016, cuando lo contacté, me comentó su intención de quedarse en Lima, por un tiempo significativo, para desarrollar y colaborar activamente con dos proyectos: la formalización del “Grupo Asia”, una agrupación académica y de investigación que formó el profesor sanmarquino Carlos Aquino; y en el desarrollo de un proyecto interinstitucional enfocado en las conexiones de la economía conductual con la ciencia de datos, que también abarca otras áreas que van desde las políticas públicas hasta, incluso, las neurociencias, denominado “BEST: Behavioral Economics & Data Science Team”. “La primera en su género, en Perú”, remarcó.

Sobre el Perú, Marco sostiene que es un muy país muy diverso y complejo, de grandes riquezas y a la vez de muchas necesidades. “Desde muy pequeño me fascinó la gran riqueza del patrimonio natural, histórico y cultural con el que cuenta nuestro país. De hecho, deberíamos mejorar aún más nuestra inversión en sitios arqueológicos y museos para impulsar más nuestro turismo. Sin duda el Perú es un país privilegiado. Hoy, el reto para nosotros es estar a la altura del tan magnifico país en el que vivimos y contribuir activamente a su preservación y valorización en todo sentido. A veces, en ello, uno se encuentra con ciertas decepciones si pensamos en temas como la discriminación, la desigualdad, la inseguridad, la corrupción, que perjudican significativamente la meritocracia y el uso eficiente de nuestros recursos. Pero bueno, la vida está llena de retos. Y como peruanos debemos seguir esforzándonos por mejorar nuestro país día a día, pese a las adversidades”, reflexiona.

Adicional a lo anterior, también cuestiona que no se haya priorizado, por mucho tiempo, un buen desarrollo educativo ni científico. "Creo que el Perú tiene el reto de apostar aún más por ello: en especial si queremos conseguir nuestra tan ansiada y aún efímera industrialización. Por muchos años el país ha caído en mucha politiquería, que ha mencionado un sinfín de cosas en sus discursos, menos un apoyo real a la ciencia y a la mejora general de la calidad educativa del país”, manifiesta.

Marco Villanueva. Foto brindada para la publicación en Variedades.

Sin el ánimo de la pretensión, pero sí del reconocimiento, podemos añadir que Marco participó dos veces (2011 y 2012) en los concursos de caligrafía china organizados por el Instituto Confucio de la PUCP y obtuvo, en ambas ediciones, el primer puesto. Además de haber participado en el I Concurso de Ensayos de Investigación, organizado por el Observatorio América Latina - Asia Pacífico, en 2015, en el que logró el segundo puesto a nivel latinoamericano. En 2015 terminó su Maestría en la Sorbona, en donde culminó en primer lugar en ambos años (2013/14 y 2014/15) y su tesis fue aprobada “summa cum laude”.

Marco ha llevado otros estudios extracurriculares: algunos cursos en lugares como el Paris College of Art, el Centre Culturel Coréen y la Maison de la Culture du Japon (Francia), en la Alianza Francesa, el Instituto Italiano, el Instituto Confucio, el Centro Cultural Peruano Japonés, entre otros. “Soy muy curioso, siempre me consideraré un estudiante, me gusta aprender”, me escribió cuando le solicité sus impresiones sobre el Bicentenario. Y ese podría ser, además, el resumen más contundente de su vida.

De acuerdo a cifras presentadas en junio de 2015 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el país hay casi 5 millones de jóvenes (de entre 15 y 26 años), quienes, al 2021, tendrían entre 25 y 31 años. Lo cual significa que, parafraseando a Rubén Blades en ‘Pedro Navaja’, hay más de 5 millones de historias en el Perú, cada una de las cuales es un posible representante, desde sus diversas actividades y aspiraciones, de esa Generación 2021 que saque adelante al país, como sucedió con la Generación del Centenario, en 1921.

El siguiente post es sobre Luciana Tenorio. 
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