7 de mayo de 2017

Lecciones vivenciales: la historia de un profesor que se disfraza en sus clases

Los alumnos del colegio José Carlos Mariátegui Nº 2048, ubicado en Comas, han visto pasar por sus aulas al homo sapiens, faraones, incas y hasta libertadores, gracias a la iniciativa de su profesor de Historia, Fidel Berrospi, quien combina la teoría con la teatralización de sus clases: disfrazándose de personajes históricos. Su objetivo es lograr una historia vivencial, que despierte el interés y la participación de sus estudiantes. Parte de este escrito se publicó en la revista Variedades, del diario El Peruano.

Clases de Historia, con Fidel Berrospi.

Luego de observar muchos programas televisivos de imitación y comicidad y analizar cómo los artistas se disfrazaban de uno y otro personaje, Fidel se interrogó: ¿por qué no hago esto en el colegio? Recordó con claridad la ocasión cuando se disfrazó para contarles algunos cuentos a su hijo y sus sobrinos. Habían quedado maravillados y, sobre todo, logró atraer sus atenciones.

Entonces comenzó a planificar su innovadora idea. Pero también evaluó la reacción de las personas: el “qué dirán”.

Así pasó mucho tiempo antes de aplicar su propuesta. Hasta que sintió que había llegado el momento cuando le asignaron hablar de la época virreinal en la Semana Patriótica que se celebraría en el colegio. Aproximadamente siete años atrás. Estaba cansado de que todos salían solo a hablar: notaba el aburrimiento en los alumnos. 

Quería actuar. Pero aún sentía temor, la valla era alta: la escenificación sería en el estrado del colegio, frente a todos (alumnos, profesores, autoridades, padres, invitados). Además, le faltaba algo. 

Días antes de la ceremonia le comentó su intención a Maritza Calero, hermana de una de sus alumnas quien siempre colaboraba con los proyectos del colegio. 

- Quiero actuar para el Día de la Independencia. Quiero hacer de virrey –le comentó.  
- ¡Yo te hago el disfraz! –fue su respuesta inmediata y contundente.

Hicieron la apuesta. Y le trajo un maravilloso traje de virrey: peluca blanca, sobretodo negro con decoraciones doradas, medias de nylon y zapatos negros. Fue el número central de esa actuación. La escenificación que muchos aún recuerdan. Para Fidel: un antes y un después y el inicio ideal para trasladar la técnica a las aulas.

El primer gran momento. Sucedió siete años atrás, aproximadamente.

Confeccionar los primeros vestuarios le tomó mucho tiempo. Siempre en base a materiales reciclables (cartón, papel, plástico), mucha creatividad, imágenes referenciales de libros e Internet, además de la ayuda familiar y de otros profesores. 

Cierta ocasión una docente le propuso hacer un disfraz que lo convierta en el hombre de las cavernas. 

- ¿Pero te lo pondrás?, –le preguntó desconfiada.

No solo se lo puso, su clase la desarrolló en las áreas verdes del colegio. Hizo los movimientos similares al hombre cuando recolectaba frutos, se dedicaba a la cacería, realizaba pinturas rupestres y empezaba a asumir una postura erguida. 

Poco a poco se fue acostumbrando. No solo actúa en los salones, también cuando sale de ellos y se dirige al aula de docentes. Entonces las clases ya no solo son para los estudiantes, también para los padres o el personal de limpieza con los que se cruza. 

También participa en los simulacros de sismo y en el resto de las actuaciones del colegio, siempre con la participación de los alumnos, quienes le ayudan en la confección de los disfraces, como parte de su aprendizaje. Pero su intención va más allá: busca que sean los propios estudiantes quienes actúen. “Quiero que ellos vivan la historia. La narren con sus palabras y mi asesoría. Quiero una historia vivencial”, indica. 

La conexión con los escolares mejoró, cuenta. Todos le prestan atención y se divierten. Incluso, recibe saludos de niños y jóvenes a quienes todavía no ha enseñado, pero que ya lo conocen.

Metodología innovadora de Fidel Berrospi.

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Los disfraces, que calcula en más de cien y que constantemente va renovando o reparando, varían entre personajes, objetos y animales. Los nombres que les asigna a sus personajes se relacionan con el suyo. Así, puede ser Fidel el Mamut, Fidel Australopiteco o el Inca Fidel, según los temas y el programa curricular.

- Yo les digo a mis alumnos que soy el incauto… el único inca que anda en auto –menciona con humor. 

Para él, la prehistoria y la época precolombina son las etapas de la Historia que le permiten elaborar disfraces mejor estructurados y realizar actuaciones más desarrolladas. 

Menciona que siempre está leyendo sobre los temas que teatralizará y pensando en la preparación de sus clases. Planifica cuándo y qué personaje hablará, en qué momento se pondrá la máscara, cómo caminará y qué explicará. Piensa en todo. Ensaya frente a un espejo y a su familia. Ellos le dan indicaciones sobre cómo hablar o ubicarse. Berrospi no ha estudiado actuación, pero anhela llevar clases para ser mimo. A veces conversa con profesores de arte para que lo ayuden con las interpretaciones. 

Tanto para las clases, como para las actuaciones, él prepara los guiones. Prioriza que sean divertidos, para captar la atención de todos. Sobre ello, recuerda cuando se disfrazó de Cristóbal Colón: se puso una peluca blanca y algunos estudiantes, los más avispados, se divertían llamándolo Yola Polastri.  

En sus disfraces prioriza los detalles que marquen la diferencia. Por ejemplo, cuando le tocó tratar sobre los oidores que llegaban en el virreinato, al oidor le puso orejas de grandes dimensiones. Luego les preguntó a sus alumnos:

- ¿Por qué le dicen oidor?
- Porque oye, profesor: mira sus orejazas. 

Esas lecciones entran por la vista y no se olvidan, explica. Luego las evaluaciones se vuelven fáciles para los alumnos.

Clases vivas de Historia.

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La mañana cuando nos atendió salía con una gran sonrisa de una clase dictada a una sección del primero de secundaria. Cargaba máscaras de dinosaurios, mamuts, elefantes y del homo erectus y el sapiens. “Acabo de explicar la evolución de la vida y la aparición del hombre”, sostuvo. “Pero me falta tiempo para explicar con precisión”. Además del tiempo, ha debido superar algunos cuestionamientos.

En una ocasión, un padre le cuestionó su metodología de enseñanza. Fidel le respondió con una pregunta: 

- ¿Usted sabe qué pasó en 1780 en el Perú? 
- No.

Entonces se puso un sombrero similar al que usaba Túpac Amaru, que había utilizado en una clase, y le volvió a preguntar:

- ¿Quién soy?
- Túpac Amaru –replicó el padre.
- ¿Y qué hizo Túpac Amaru? ¿Por qué se le recuerda?
- Porque se rebeló.
- Eso sucedía en 1780. Y mis alumnos lo recuerdan. 

Estaba en una reunión para padres.

Pese a ello, siente más cercanía y participación con los alumnos. Incluso, algunas veces le preguntan, antes de anunciar los temas de las próximas clases:

- ¿Y profesor? ¿De qué se va a disfrazar? ¿Qué va a realizar? ¿Cómo lo ayudo?

Otras veces, con solo verlo disfrazado asocian las lecciones. Por ejemplo, cuando exalumnos lo vieron escenificando a un mono, le dijeron:

- Profesor, ya sé: ¡el hombre viene del mono!

Berrospi comenta que se siente feliz con lo que hace porque: “mi vida es el colegio”.

Entre disfraces y máscaras, Fidel calcula tener cien vestuarios.


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VOCACIÓN
Fidel Berrospi nació en 1961, en Huánuco. Primero estudió Agronomía, durante tres años. Pero, por vocación, postuló para Educación, en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán. Llegó a Lima en 1997 para enseñar en el colegio José Carlos Mariátegui Nº 2048, de Comas. En total tiene 26 años de docencia. Se declara innovador y propulsor de cosas creativas y fuera de lo común. También en ser autodidacta: nadie la enseñó a actuar o hacer crucigramas, pero lo hizo. Además es un docente activo en las redes sociales: la mayoría de sus contactos son alumnos y exestudiantes. Mediante ese canal incentiva a sus escolares, ya que publica sus exámenes cuando obtienen altas calificaciones. Eso le ha da resultados positivos, comenta. “Me gustaría adoptar eso con otros profesores”, refiere y piensa que “vamos a amar al Perú cuando lo conozcamos mejor”.

*Parte de este texto se publicó en la revista Variedades, del diario El Peruano, el 05 de mayo de 2017. 

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26 de marzo de 2017

Perú y China: economías complementarias

El Perú y China tienen antiquísimas relaciones que, en las últimas décadas, se intensificaron política, cultural y económicamente. Producto de ello, el gigante asiático se convirtió en el principal socio comercial de nuestro país y donde más invierte en relación a Latinoamérica. No obstante, nuevos retos surgen de cara al futuro entre ambos países, por el contexto económico y, sobre todo, por los nuevos motores de crecimiento que tendrá China, país que representa el primer mercado para cerca de 170 países, de los casi 200 que existen en el mundo. En este informe, publicado en la revista BusinessEmpresarial, se analizan las relaciones entre China, el Perú y Latinoamérica, región en la que el dragón asiático planea duplicar, en los próximos 10 años, sus montos de comercio e inversión.
El Perú posee lo que China necesita y, en complemento, China tiene lo que el Perú requiere, analiza Carlos Aquino, uno de los principales expertos sobre economía asiática en Latinoamérica. Para él, el gigante asiático necesita materias primas que se tienen acá (como plata, cobre, hierro, zinc, plomo, harina de pescado y alimentos), además de oportunidades para invertir en la construcción de infraestructura. Por su parte, el Perú requiere, para su desarrollo, de esos capitales para cerrar su brecha en infraestructura, además de un mercado inmenso como el chino. “Los dos países se necesitan y hay un interés de afianzar esos lazos. De hecho, para el 2021, el comercio podría crecer 60% o hasta el doble si las cosas se pone interesantes”, proyecta. 

Su argumento se sustenta en que el presidente de la República Popular China Xi Jinping anunció que su país planea duplicar los montos de inversión y comercio con Latinoamérica (LA) para el periodo del 2015 al 2025. Así, se espera que el comercio de China con LA pase de US$ 250 mil millones a US$ 500 mil millones y la inversión suba de US$ 125 mil millones a US$ 250 mil millones. ¿Qué puede esperar el Perú de ese anuncio? 

PASADO
Las relaciones entre el Perú y China son bastantes antiguas. Se sabe que en el Virreinato, a partir del siglo XVI, específicamente de 1568 hasta 1810, existió comercio ilegal por la obligación de que las colonias españolas solo comercialicen con la Metrópoli. No obstante, algunos barcos que salían de Acapulco (con productos mexicanos y peruanos, como papa, maíz, cacao, entre otros) intercambiaban productos en su parada en Manila, en Filipinas (también bajo el dominio español), con galeones procedentes de Macao (China) que transportaban seda, porcelana, lacados y otros productos orientales. No en vano, virreyes y arzobispos limeños usaban esa seda y porcelana china. Posteriormente se interrumpió dicho comercio, en 1810, por los procesos independentistas en América hasta que se inició la gran inmigración china al Perú. Según investigaciones, entre 1849 y 1874 ingresaron cerca de 100 mil chinos culíes, procedentes de Cantón, para trabajar, básicamente, en las haciendas costeñas. 

En tiempos modernos, un nuevo hito aconteció en 1971 cuando nuestro país estableció relaciones diplomáticas con China (entonces, el Perú fue el tercer país en LA en hacerlo, después de Cuba y Chile). Sin embargo, hasta 1990, el comercio era prácticamente mínimo. China compraba harina de pescado y cobre, pero en mínimas cantidades, por lo que figuraba entre el octavo y noveno socio comercial del Perú. “El primer salto empieza en 1990 y, luego, el gran salto en la siguiente década”, sostiene el economista. Ello porque, desde 1979, China inició su política de apertura económica al mundo por lo que empezó a comprar más productos, demandar materias primas e invertir fuera de sus fronteras. A la par, desde 1990, el Perú también abrió su economía e inició su política de privatizaciones. Producto de ello, justamente, en 1992 la empresa china Shougang compra Hierro Perú en Marcona (lo que fue la primera gran compra de una empresa extranjera a un activo del Estado) y, luego, en 1993, otra empresa china, la Corporación Nacional de Petróleo China (CNPC) adquiere el lote VI y VII de Talara.

Carlos Aquino, catedrático de la UNMSM. Foto: elperuano.pe

INVERSIÓN
No obstante, el gran salto sucedió en la década pasada, específicamente del 2003 al 2011, cuando los precios de minerales, como el cobre o el hierro, aumentaron considerablemente su valor (el cobre subió hasta cinco veces su precio), por lo que explosionó el monto de lo que el Perú vendió a China. “Y no solo eso, a fines de esa década empiezan las grandes inversiones chinas: la empresa Aluminum Corporation of China (Chinalco) compra la operación de Toromocho y paga cerca de US$ 3,500 millones y, luego, en 2014, Minerals and Metals Group  (MMG’s) compra Las Bambas por casi US$ 6 mil millones”, declara Aquino. Entonces aumenta el comercio y la inversión de China. 

Desde entonces, se calcula que, en la actualidad, hay cerca de 160 empresas chinas de diverso tamaño en el país: varias pequeñas y algunas inmensas. Aquino, quien es profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), detalla que algunas de las principales son MMG’s en Las Bambas (y una inversión de US$ 4 mil millones con lo que, al 2018, cuando complete su inversión, habrá invertido US$ 10 mil millones); Chinalco en Toromocho (con cerca de US$ 5 mil millones de inversión); Shougang (que compró por US$ 120 millones e invirtió, hasta ahora, más de mil millones de dólares); CNPC (que compró, el 2014, operaciones de Petrobras por US$ 2,600 millones). “Esta empresa petrolera (CNPC) produciría, con las adquisiciones que tiene, un 30% a 40% del total de petróleo y gas del país”, adiciona.

Según estadística del Ministerio de Energía y Minas, hasta junio de 2016 existía un portafolio de inversión, por realizarse, de más de US$ 58 mil millones, de los cuales casi un tercio es de China. “Estamos hablando de US$ 20 mil millones de inversión china solo en minería”, indica. 

De tal forma, la presencia de empresas chinas está, principalmente, en los rubros de sectores naturales como minerales, energía y pesca. En este último, una empresa importante es China Fishery Group (CFG) (que compró la empresa Copeinca, en 2013, por US$ 762 millones y produce harina de pescado), con casi un 20% de participación del mercado. Además de otras operaciones comerciales menores, como motos o autos. Según ComexPerú, importamos de China, principalmente, celulares, computadoras, aparatos de telecomunicación, motocicletas, calzado, autos, entre otros.

“En las importaciones, China también es, desde el 2014, la mayor fuente de suministro. El 2015 le compramos por US$ 8,358 millones, el 22.5% del total. Empresas chinas o extranjeras instaladas en China nos venden todo tipo de productos manufacturados. Eso ha sido bueno para los consumidores peruanos, pero para algunas empresas peruanas es una dura competencia”, completa.

China y Mao. Imagen: Internet.

PRODUCCIÓN
Producto de ello, las empresas chinas producen todo el hierro que el Perú elabora: de hecho, la única mina de ese metal es de Shougang, en Marcona - Ica. Asimismo, cuando las operaciones de Toromocho y Las Bambas empiecen a funcionar al 100%, lo que se espera para el periodo 2017-2018, ambas producirán el 33% del total del cobre del Perú. 

Según el especialista en economía asiática, China es el mayor comprador de muchos productos que el Perú exporta. En cifras, presenta que, por ejemplo, en 2015, ese país compró más de la mitad del cobre que el Perú exportó, un 55.3%; el 61.4% de la plata; casi todo el hierro con el 94.1%; más de la tercera parte del zinc, con un 39.2%; el 76.3% de la harina de pescado, entre otros. “Mucha de la producción de estos productos es hecha por empresas chinas”, explica.

En cuanto a inversión china en nuestro país, estima que esta se duplicó en los últimos cinco años. Muestra de ello es Las Bambas, Toromocho, Shougang y otras empresas chinas con problemas, como el proyecto Río Blanco en Piura (con inversión cercana a los US$ 1,500 millones) pero que está paralizada por problemas con la comunidad. “Otro proyecto es Pampa de Pongo, de la empresa Jinzhao Mining, en Acarí - Arequipa, que tomó una inversión de US$ 3,500 millones y sería la segunda mina de hierro junto a Marcona”, sostiene.

En general, calcula que, aproximadamente, se invierten unos US$ 1,500 millones al año, lo cual aumentaría si se resuelven los problemas sociales y, a nivel externo, se incrementan los precios de los minerales. 

Recuerda que las grandes inversiones chinas no son inversiones nuevas ya que, básicamente, son proyectos que ya existían. “Xougang compró una mina que ya había, al igual que Toromocho y Las Bambas. Pampa de Pongo y Río Blanco serían nuevos pero todavía están en proyecto, pero si hay problemas se van a atrasar”, indica. 

DIVERSIFICACIÓN 
La primera visita oficial al extranjero que realizó Pedro Pablo Kuczynski (PPK), luego de solo seis semanas de asumir el cargo como presidente del Perú, fue hacia China, en setiembre de 2016, la cual, a su retorno, calificó como “una misión exitosa”. 

PPK informó que, en ese viaje, sostuvo reuniones con todos los grandes líderes de este país, en las que habló de infraestructura, energía y, sobre todo, de la industrialización de una parte de los minerales que se producen en el Perú con fundiciones y refinerías,  en lo que hubo “un gran apoyo”, según indicó. También resaltó que tuvo una reunión con el principal constructor de trenes de ese país en la que conversó sobre las posibilidades de inversión en el tren de cercanías, el cual “le pareció muy interesante y que estudiaría”, afirmó PPK.

PPK en China. Foto: peru.com

Aquino espera que algunos de esos anuncios se concreten durante la visita a nuestro país del mandatario chino para la cumbre APEC. Con lo cual, asimismo, se daría un paso importante para la diversificación de las inversiones chinas en el Perú. “Los chinos se han dado cuentan de que solo concentrar sus inversiones en recursos naturales no es tan bueno, porque los precios de los minerales están bajos. Por eso quieren hacer el tren bioceánico y, en general, tienen interés en infraestructura”, indica. 

Sobre dicho tren, comenta que el interés chino es que siga su ruta por el norte del Perú (hacia el puerto de Bayóvar, en Piura), para poder importar hierro, carne, soja, entre otros productos de Brasil, y no por el sur como es la intensión de los presidentes del Perú y Bolivia. Para Aquino ese sería un argumento que usa PPK para “echarle agua fría” al proyecto por ser muy costoso: de los US$ 65 mil millones que aparentemente costaría, US$ 35 mil millones es la parte que el Perú debería pagar por ser el trayecto más extenso y porque, por ahí, no hay ningún ferrocarril, a diferencia de Brasil. “Al gobierno peruano le pareció muy cara esa inversión y quiere un tren por el sur, por Bolivia. Sinceramente no creo que los chinos se interesen en eso”, indica. 

El mismo PPK ha declarado que sus dudas sobre ese tren pasan por: “primero, su costo, que es altísimo, y en segundo lugar si hay carga de regreso (de Perú a Brasil), porque cualquier sistema de transporte debe tener cargas en los dos sentidos”. “Se va a estudiar y se tomará una decisión”, ha sentenciado, por el momento, PPK.

Por ello, para Aquino, quien es director del Instituto de Investigaciones Económicas de San Marcos, tienen más opciones de concretarse los trenes de cercanías (que unirían Barranca con Ica, pasando por Lima) que planifica el Perú y en los que podrían participar empresas chinas. 

No obstante, refiere que el interés chino, por esos y otros proyectos, depende de las condiciones. “Sucede que en el Perú se hacen licitaciones con un solo postor para que lo gane alguien. Obviamente los chinos no van a participar porque saben que no van a ganar. Si se abren esas licitaciones para tres, cuatro o todos los postores que deseen, los chinos estarían definitivamente interesados, pero si se dan las garantías para participar”, manifiesta. 

Indica que, por ahora, tampoco están dadas las condiciones para el ingreso de bancos chinos al sistema peruano porque nuestra legislación permite un solo banco chino (desde el 2014 opera el Industrial and Commercial Bank of China, ICBC, el más grande del mundo por capitalización, con una inversión de US$ 50 millones en el país). “Los chinos quisieran tener sus bancos aquí, pero la legislación nacional estipula que solo puede haber un banco por dueño, pero en China todos los bancos son del mismo dueño, del Estado. Es una realidad que no contemplamos. Si eso se modifica, vendrían más bancos chinos, como el Bank of China”, declara.

En general, apoya que los chinos quieren participar. “Tienen dinero, tienen las compañías con suficiente experiencia construyendo pistas, aeropuertos, puertos y no tienen trabajo en su país porque ya construyeron tanto que no pueden hacer más. Quieren venir, pero necesitan las condiciones”, afirma.
Otro sector con potencial es la agroindustria. Hasta ahora, el Perú exporta alimentos como paltas, mangos, espárragos, por lo que el gigante asiático se está convirtiendo en unos de los mayores compradores de esos productos. Empero, para Aquino su interés va más allá: considerarían producir agroindustria, pero al no tener experiencia, tendrían que asociarse con empresarias peruanos. “Ahí hay expectativa. Hace 40 años, China se contentaba con comprar minerales, ahora no solo eso, invierte y quiere producir. Es probable que se interese no solo en comprar mango o uva, sino invertir para producir ellos mismos, con empresas acá”, señala.

En el turismo ya se dieron algunos avances como la eliminación de la visa para el ingreso de chinos al Perú, sin embargo sustenta que se deben hacer más esfuerzos para que se incrementen los 19,100 chinos que visitaron nuestro país durante el 2015. Aunque parezca una cifra importante, debe considerarse que, en total, 128 millones de chinos cruzaron sus fronteras para visitar otro país durante ese año y gastaron cerca de US$ 295 mil millones: los visitantes que más gastan en todo el mundo, superando a alemanes y japoneses.

Imagen explícita. Foto: Agencia de Noticias Andina.

Para el docente universitario, la idea es que, en los próximos cinco años, lleguen por los menos 100 mil chinos al Perú. Para ello, afirma que se deben superar limitaciones como el desconocimiento del Perú como destino en China. Pone como ejemplo que, hace 20 años,  tampoco se conocía a nuestro país en Japón y, ahora, la mayoría de japoneses quieren conocer Machu Picchu. “Eso ha costado años y años en campañas”, indica. Además de que se necesitan líneas aéreas directas porque un viaje a China requiere de varias paradas. Y, sobre todo, de  infraestructura. “El chino no va a venir si no tiene hoteles de cinco estrellas en los que, como los japoneses, tengan su comida. Ellos no están acostumbrados a la comida peruana. El chifa no es comida china. Tendría que haber comida china realmente, con sopa, frutas…”, indica. Sobre la carencia de hoteles en el país, sostiene que ese es un potencial camino para captar otras inversiones chinas.

Debería considerarse, también, según explica, que el aeropuerto y el puerto del Callao están colapsando, lo que dificulta el incremento de turistas. “Hace 10 años se hizo la licitación para hacer la segunda pista y hasta ahora no se hace, ni se empieza. Ese es el problema del Perú, tenemos falta de infraestructura física (puertos aeropuertos, carreteras) e infraestructura humana (técnicos y profesionales calificados)”, dice.

Igualmente, comenta que se deberían tener mayores guías con conocimiento del idioma, ya que casi todos los chinos y japoneses vienen con sus propios guías.

FUTURO
Luego de conocerse la elección de Donald Trump como presidente de los EE. UU., el ministro de economía peruano, Alfredo Thorne, declaró que ese país seguirá siendo un socio comercial importante de Perú, aunque, ante los anuncios de Trump de aplicar una política comercial más proteccionista, comentó que era “una oportunidad para reorientar nuestras exportaciones al Asia”.

Aquino añade que con el triunfo de Trump es incierto el comportamiento del precio de los minerales para los siguientes años, lo que influye, en cadena, en las inversiones chinas en ese rubro en nuestro país. “Hay el temor de que EE. UU. se vuelva proteccionista, con lo que el comercio mundial cae, al igual que la economía mundial y la demanda de materias primas. Ahora no hay perspectivas de que los minerales suban, podrían haber empezado a recuperarse en 2017 y 2018 pero con Trump las expectativas son inciertas. El único metal que se está favoreciendo es el oro porque es especulativo, activo de reservas. La gente está comprando oro, el que, por suerte, tenemos”, afirma. 

También proyecta que China seguirá creciendo, aunque no como antes, motivada por nuevos motores, que el Perú podría aprovechar. Hasta el 2012, según explica, China creció a tasas de 10% por varias razones: como el crecimiento de la economía mundial que influía en ese país, ya que dependía de mercados externos como el japonés, europeo y norteamericano, por sus numerosas exportaciones. “Vendían más cosas y su economía crecía más, pero ya no es así. Ya no hay tantos mercados externos para los productos chinos”, sostiene. Otro factor importante, en este caso interno, del crecimiento chino fue que exportaba a bajos precios por su mano de obra barata, la cual también se está terminando. “China ya no puede vender tantas cosas baratas por tanto ya no puede crecer más. Después de 33 años de crecimiento consecutivo es imposible seguir haciéndolo”, analiza. 

Además, ese crecimiento le generó pasivos como la alta contaminación que se convirtió en una preocupación del gobierno chino. “La contaminación es terrible. Entonces el gobierno ordenó que las empresas cierren”, indica. También influyó la corrupción y el aumento en la disparidad de ingresos entre los chinos. 

Por ello, en adelante, la nueva configuración social y económica del gigante asiático, según Aquino, implica riesgos y oportunidades para el Perú. El riesgo es que, al China tener un menor crecimiento, probablemente ya no demande tantas materias primas como antes; pero debe tenerse en cuenta su nuevo motor de crecimiento: su mercado interno, que aumentó considerablemente ya que, en los últimos 30 años, se estima que 300 millones de chinos se mudaron del campo a la ciudad y se proyectan que, en los próximos 20 años, se muden otros 200 millones. Además, los chinos que hace 30 años eran pobres, y no podían consumir lo que producían y tenían que exportarlo, ahora son una clase media muy grande y ya no se privan de consumir carne, vino, espárragos, uva o mango que, allá, son de precios elevados. “Ahora hay una clase media creciente que consume y el Perú se empieza a beneficiar exportando esos productos”, indica. 

Infografía: Reuters.

En esa lógica, el especialista comenta que nuestro país podría vender otros productos pero con valor agregado. “Hay una oportunidad inmensa. El problema es qué le vamos a vender. Nos falta tecnología y mano de obra capacitada para exportar más y aprovechar los acuerdos comerciales entre ambos países”, advierte. 

RELACIONES 
En 2010, el Perú y China suscribieron un Tratado de Libre Comercio (TLC), que solo tienen otros dos países en LA (Chile y Costa Rica) y, en 2013, el Perú alcanzó la calidad de socio mediante la firma de una Asociación Estratégica Integral (el único país en la región que tiene ese carácter). Por ello, Aquino califica de excelentes las relaciones con ese país porque el Perú es el único en Latinoamérica que tiene, a la vez, TLC y Asociación Estratégica Integral. 

“Tenemos un TLC interesante pero todavía no le sacamos provecho. Necesitamos tener nuevos productos para vender más allá de las materias primas. Las puertas están abiertas pero cómo vamos a aprovechar eso. Hay que invertir en agroindustria, en productos de valor agregado, en industrias que transformen nuestras materias primas, pero para eso se necesita educación y más infraestructura”, explica. 

Por eso, añade, el problema es cómo aprovechamos esos vínculos y le vendemos más a ese país, además de alimentos como el mango y las uvas. “China está empezando a comprar pero es un mercado inmenso", indica. 

Adiciona que otros problemas son las trabas burocráticas que los chinos no entienden porque, básicamente, tienen un sistema diferente. “El gobierno central es el Partido Comunista, así como el provincial y el distrital. Y cuando el gobierno chino dice hagamos esto, todos hacen porque, aparte de ser un sistema autoritario, todos son de ese partido. Pero en el Perú el gobierno es de un partido y el alcalde de otro. Además de la ineficiencia”, afirma.

En términos generales concluye que el viaje de PPK a China fue exitoso porque los chinos se alegraron de que el primer viaje del presidente sea a su país. Lo cual, resulta evidente si se considera que China es el principal socio comercial del Perú y el más grande inversor en el sector minero y energético en la actualidad en el país. 

Aquino plantea aumentar las, hasta ahora, dos oficinas comerciales peruanas allá (en Beijing y Shangai) a otras ciudades como Canton o Piaging (Chile tiene hasta cinco oficinas). “Porque si no promocionas tu producto, cómo saben lo que el Perú produce. En China no sabían, por ejemplo, que el Perú producía mango”, explica. 

SOCIO
En Latinoamérica, los socios comerciales más importantes de China son Brasil y Chile, por el tamaño de los mercados y los montos de comercio. Por ejemplo, el 2015, el comercio entre el Perú y China fue de US$ 16 mil millones (entre exportaciones e importaciones), mientras que con Chile fue por más del doble. Para este año (2016) se espera un ligero aumento en el comercio chino-peruano ya que, si bien los precios de los minerales son bajos, China está comprando mucho en cuanto a volumen. “Mucho de lo que produce Toromocho y Las Bambas se va a China. Además de que está aumentando la producción de hierro en Marcona y eso también se va a China”, explica.

Empero, en cuanto a la inversión china, el Perú es el destino más importante en comparación a otros países de LA. 

Ubicación de China en Asia. Imagen: Internet.

En otros continentes, como África, China también es el principal inversor, socio comercial y país que presta dinero para casi todos los países (sobre ello, Aquino recuerda que el Perú casi no tiene préstamos de China, a diferencia de, por ejemplo, Venezuela que se prestó cerca de US$ 50 mil millones). En Asia la situación es similar ya que China es el mayor socio comercial de todos los países y se está convirtiendo, también, en inversor y socio importante en Europa. “Para EE. UU. también: desde el año pasado China es el socio comercial más importante de ese país por sobre México y Canadá. De los más de 200 países que hay en el mundo, China es el primer mercado para 170 países”, estima.  

Al hacer un balance, Aquino refiere que el Perú, hasta ahora, aprovechó el mercado chino solo vendiéndole materias primas, ya que del total que el Perú exporta hacia China el 95% es materias primas (minerales, gas, petróleo, harina de pescado) y el 5% es uvas, espárragos, mangos y otros productos. Cifra que, en los últimos 20 años casi no ha variado, cuando ese rango estaba en 98% y 2%. 

Pero, para él, ese país también ofrece ejemplos interesantes sobre desarrollo. Por ejemplo, hace 40 años China vendía productos con poco valor agregado, con mano de obra barata y ahora produce objetos sofisticados. “China ha podido hacerlo y esa es una lección que el Perú puede aprender, pero implica, obviamente, inversión en educación. China es uno de los países que más invierte en educación, ciencia y tecnología, en sus universidades nacionales. Destina casi el 4% de su PBI en educación, y casi 2% en investigación y desarrollo: es un monto bastante grande para el tamaño de la economía china”, manifiesta.

En cifras, indica que, en 1993, cuando China empezó a invertir en grande en el país, el Perú solo le exportó por US$ 140 millones. En 2003, le vendió US$ 600 millones y entonces empezó a subir ese monto a, en 2007, cerca de US$ 3 mil millones hasta llegar a casi US$ 8 mil millones en 2012: el pico máximo. Desde entonces cayó el monto a US$ 7,300 millones, en 2015, y, ahora, estamos en US$ 7,500 millones. Para este año quizá se alcancen los US$ 8 mil millones por la mejora en el volumen, como del cobre, proyecta el entrevistado. 

Comercio del Perú por principales países y regiones (en millones de dólares). Cuadro proporcionado por Carlos Aquino. Fuente: Memoria 2015 - Banco Central de Reserva del Perú.

China, además de ser el principal socio comercial (desde el 2014) y el más grande inversor en el sector minero y energético en el país (por encima de economías que, años atrás, tenían esa condición, como Japón) y tener un TLC y una Asociación Estratégica Integral, comparte una larga historia de relaciones diplomáticas con nuestro país y, sobre todo, una gran comunidad (considerada la más amplia en Latinoamérica y la sétima más grande en el mundo). Algunas estimaciones indican que, de los cerca de 100 mil chinos culíes que ingresaron al país entre 1849 y 1874, hay, ahora, 1.3 millones de peruanos de ascendencia china. Para otros, la cifra puede llegar hasta 3 millones, o sea el 10% de nuestra población e, incluso, ser hasta el 20%.

Por todo ello, en términos económicos, Aquino concluye que el comercio seguirá creciendo entre ambos países, así como la inversión de China en el Perú.

*Parte de este texto se publicó en la revista Business Empresarial (edición Nº 32), en diciembre de 2016.


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5 de marzo de 2017

Generación Bicentenario III: Luciana Tenorio Carrera, innovadora arquitecta

Este es el tercer post que busca reconocer a nuestra Generación del Bicentenario: jóvenes destacados e interesados en hacer del Perú un mejor país. Los primeros candidatos fueron Raúl Alcántara Castillo, multimedallista de matemática, y Marco Carrasco Villanueva, economista destacado. Es el turno de Luciana Tenorio Carrera, arquitecta seleccionada por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) como una de las innovadoras más jóvenes que están cambiando el mundo por su proyecto “Un invernadero para Marte”. Ella reflexiona sobre las perspectivas del país hacia el 2021: fecha de nuestros 200 años de independencia.

Foto: Luciana Tenorio

Luciana Tenorio se declara arquitecta apasionada por las tecnologías emergentes y su aplicación para solucionar problemas en la tierra e impactar en la vida de las personas. Nació en 1988 y ha estudiado en la Universidad Ricardo Palma y en la Universidad Politécnica de Madrid, además de tener un posgrado en la Architectural Association de Londres y estudios en el Politécnico de Milano.

Para ella el Bicentenario debe ser una oportunidad para elaborar un plan de largo plazo que contenga las políticas de desarrollo que el Perú seguirá.

“El Perú ha definido ciertos ejes estratégicos en los cuales mejorar. Se ha propuesto muchas metas, como mejorar e incentivar la inversión en ciencia, tecnología e innovación. Sin duda, hasta el momento se han presentado muchos avances en diferentes ámbitos como la educación, la lucha contra la pobreza y en la reducción de graves problemas sociales”, refiere.

No obstante, resalta que la educación es el sector que falta desarrollar e impulsar, por ser importante para el crecimiento del país.

En 2015, Luciana fue seleccionada por el MIT como uno de los innovadores peruanos menores de 35 años que están cambiando el mundo. El reconocimiento fue por su proyecto de investigación que realizó para The Mars Society en Utah, basado en una estructura paramétrica capaz de reducir los rayos UV hasta un 97% y que se construyó en Lima y luego se implementó en el invernadero de la Estación Análoga en EE. UU.

Luciana en Utah, EE. UU. Foto: Luciana Tenorio.

Sobre la tarea que tienen los jóvenes con su país, como sucedió cuando el país conmemoró su centenario de independencia, en 1921, Luciana afirma que ahora hay muchos jóvenes innovadores, sobresalientes y con ganas de trabajar por el país, pero que se necesita enriquecerlos para lograr impacto real con sus proyectos y tengan proyección a futuro. En esa línea agrega que se debe dotar a la población de educación de calidad, fomentar las ciencias, ingeniería e investigación desde la educación primaria: “debería ser una gran estrategia que el país debe promover”.

“Promover la enseñanza de materias relacionadas a las ciencias espaciales en colegios, institutos, universidades y otras instituciones: fomentar en los jóvenes la investigación en el Perú”, adiciona.

Luciana es co-creadora en Singularity University Labs, en el Centro de Investigación de la NASA (Ames Research Center o ARC), para el proyecto “Diseño de Viviendas Inteligentes para el futuro”, que consiste en un proyecto a largo plazo en el que se desarrolla un plan de viviendas  proyectadas para el año 2035 que albergue a grandes poblaciones. El proyecto se realizó junto a biólogos, escritores, diseñadores e ingenieros de Singularity U, Harvard, Stanford, NASA, Laboratorios Lowes y muchos más.

En noviembre de 2016, cuando la contacté para una nota publicada en Variedades, me contó que dentro de sus proyectos personales está, como miembro de The Mars Society Perú, conseguir ser el centro de investigación en el Perú con mayor reconocimiento en ciencias espaciales enfocado en la exploración de Marte. “Para ello, se enfoca en el desarrollo e implementación de proyectos relacionados a la exploración marciana en un ámbito internacional y en la motivación en niños y jóvenes en temas de exploración espacial”, explica.

“Como arquitecta entiendo la importancia de la tecnología y diseño de los futuros hábitats y colonias espaciales, y cómo nuevos diseños paramétricos y modulares, de mano con la fabricación digital, pueden ayudarnos a solucionar problemas de la tierra. Uno de los proyectos que se está poniendo en marcha es la nueva estación análoga a Marte en el desierto de las pampas de La Joya en Arequipa, Perú, que tiene las condiciones muy similares al terreno marciano”, manifiesta.

Luciana, además de los reconocimientos indicados, ha sido ganadora del E|100 emprendedores de alto impacto en el Perú: en el que Cofide y Alta El Dorado seleccionaron dentro de la comunidad empresarial a los top 100 emprendedores peruano/as con la probabilidad más alta de crear un negocio de éxito global en los próximos 3 a 5 años.

Foto: Luciana Tenocio.

También fue reconocida por la British Broadcasting Corporation (BBC) como una de los latinoamericanos que están revolucionando el mundo con sus inventos y fue expositora en TEDxCharacatoWomen.

En general, el discurso de los tres, Raúl, Marco y Luciana, coincide en que la principal herramienta, para enfrentar los problemas que arrastra el país desde el pasado, es: la educación; ello, congruente al pensamiento de la Generación del Centenario.

Hasta el 2021, varios sucesos, seguramente, cambiarán la historia de nuestro país, pero, definitivamente, nuevos y fuertes aires mejorarán la situación del Perú. Por ejemplo, grata sorpresa fue, para la elaboración de este proyecto, encontrar, con una simple búsqueda, a varios estudiantes y jóvenes que, cada semana, ganan una medalla o quedan en los primeros lugares de competiciones internacionales en las que representan al país. Contra lo que se siente, los casos de triunfos son muchos. Una tarea pendiente es reflejar esos éxitos en la marcha del Perú. ¿Qué país queremos/seremos al y a partir del 2021?

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15 de enero de 2017

Generación Bicentenario II: Marco Carrasco Villanueva, economista comprometido con el Perú

Este es el segundo post de la Generación del Bicentenario, que este blog propone identificar. En la primera publicación se presentaron las impresiones y perspectivas de Raúl Alcántara, multimedallista en olimpiadas internacionales de matemática, de cara al 2021. Conviene revisar esa entrada para contextualizar esta segunda entrega en la que Marco Carrasco, joven y entusiasta economista de la Universidad de San Marcos, analiza el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro del Perú. “Soy muy curioso, siempre me consideraré un estudiante, me gusta aprender”, me escribió Marco. Creo que esa idea puede explicar, en parte, los muchos logros que ha conseguido.

Marco Carrasco Villanueva.

Es difícil imaginar que Marco Carrasco no esté involucrado en un nuevo proyecto o se esté preparando para un objetivo importante. “Quizás traigo algunas cosas entre manos”, me escribió en noviembre de 2016, cuando lo contacté para una nota que se publicó en Variedades. Entonces me dijo que tenía varios objetivos, metas y sueños, muy entrelazados entre sí, por lo que le resultaba “muy difícil mencionar solo uno”. 

“Pero si hablo de forma general, sin duda me gustaría seguir aprendiendo y desarrollándome dentro de mis áreas de especialización, que son la economía conductual y el desarrollo económico de Asia. Son áreas que me apasionan. Espero seguir especializándome en ello y a través de estos conocimientos y de sus aplicaciones en determinados contextos poder contribuir significativamente con el desarrollo de mi país. También tengo otros objetivos complementarios: en realidad me gustan muchas cosas”, me indicó.  

Marco nació en Lima, en 1990, ciudad en la que ha vivido la mayor parte de su vida, aunque ha residido en otras ciudades lejanas y diversas. Como todos los que hemos crecido en los noventas, la recuerda como una década difícil para el país: la crisis económica dejada por Alan García, la amenaza del terrorismo, la derrota de Mario Vargas Llosa en las elecciones y a Alberto Fujimori en el poder. 

Posteriormente, estudió Economía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Luego siguió una Maestría de Investigación en Economía en la Sorbona de París (Francia), en donde ocupó el primer puesto para orgullo del Perú y de todos los sanmarquinos. Después llevó estudios complementarios, profesionales y académicos, en instituciones como la Universidad de Harvard (EE.UU.) y la Academia de Shanghái de Ciencias Sociales (China). 

Marco en Francia.

Para él, el Bicentenario del Perú y su contexto pasarán, pero si hay algún impacto que quisiera que quede en nosotros es la reflexión sobre lo que hemos logrado como Nación, “pero aún más importante —y recordando lo dicho por Vallejo— sobre lo mucho que aún nos falta por hacer”.

En esa perspectiva a futuro, señala que la tarea de los jóvenes con su país involucra que se aprenda de cada objetivo y meta, en la que se requiera la exigencia de uno mismo, para que esa experiencia pueda ser aplicada a favor del país. 

Afortunadamente, señala que hay muchos jóvenes que están o acaban de terminar su formación en muy buenas universidades de Europa, EE.UU. y Asia y que la mayoría de ellos preserva su interés por retornar y colaborar activamente aquí, en el Perú. “Yo creo que el reto para nosotros, los jóvenes, está en buscar superarnos en todo sentido. Recuerdo mucho una clase en la que un profesor nos dejó una muy importante reflexión. Mencionó que muchas veces las personas suelen evaluar a otras viendo “hasta dónde han llegado”, sin embargo, lo que debería valorarse realmente es “lo que han recorrido”, dado que no todos parten de los mismos contextos o gozan de las mismas facilidades. Justamente, considerando ello, conozco casos muy interesantes —en la Universidad de San Marcos, por ejemplo— de jóvenes que saliendo de un contexto de extremas dificultades y limitaciones han conseguido grandes cosas y seguramente lograran más. Valoro muchísimo lo logrado por dichas personas, y creo que deberían ser ejemplos para muchos jóvenes que hoy luchan por superarse día a día. Tengo mucha esperanza en la generación de hoy, y en la posibilidad de hacer cosas importantes por nuestro país muy pronto”, refiere.

Como economista, Marco se ha venido especializando en las dos áreas mencionadas (la economía conductual y el desarrollo económico de Asia), con las cuales espera contribuir directamente en hacer del país un lugar mejor. 

Desde la economía conductual, mediante un enfoque que usa algunos “insights” de la Psicología para perfeccionar ciertos modelos de la teoría económica estándar, y que puede usarse en la mejora del diseño y la eficacia de varias políticas públicas, en miras a impulsar una gran variedad de objetivos de desarrollo. La segunda, desde el estudio de la evolución y el desarrollo económico de Asia del Este, a partir de lo cual sacar valiosas lecciones, que sean adaptadas y aplicadas a la realidad latinoamericana. “Mis aspiraciones actuales se ubican en dichas áreas y creo que me permitirán colaborar extensamente con el desarrollo del Perú”, añade.

Empero, Marco no olvida que por un buen tiempo se interesó en varias y diversas áreas —desde la Historia a las Matemáticas o desde la Psicología a la Física—. “Por ello me siento realmente muy feliz de haber encontrado en el camino estos dos campos que me apasionan muchísimo, y en los cuales quiero seguir especializándome y espero aprender un montón. La vida es un aprendizaje constante”, añade.

Marco en foto brindada para la publicación en Variedades.

A Marco lo conocí cuando, aproximadamente en 2012, obtuvo el primer lugar en el V Concurso de Investigación organizado por la Red Peruana para Estudios del Asia Pacífico – REDAP, en la categoría de estudios sobre Indonesia. 

Hacia fines del 2016, cuando lo contacté, me comentó su intención de quedarse en Lima, por un tiempo significativo, para desarrollar y colaborar activamente con dos proyectos: la formalización del “Grupo Asia”, una agrupación académica y de investigación que formó el profesor sanmarquino Carlos Aquino; y en el desarrollo de un proyecto interinstitucional enfocado en las conexiones de la economía conductual con la ciencia de datos, que también abarca otras áreas que van desde las políticas públicas hasta, incluso, las neurociencias, denominado “BEST: Behavioral Economics & Data Science Team”. “La primera en su género, en Perú”, remarcó.

Sobre el Perú, Marco sostiene que es un muy país muy diverso y complejo, de grandes riquezas y a la vez de muchas necesidades. “Desde muy pequeño me fascinó la gran riqueza del patrimonio natural, histórico y cultural con el que cuenta nuestro país. De hecho, deberíamos mejorar aún más nuestra inversión en sitios arqueológicos y museos para impulsar más nuestro turismo. Sin duda el Perú es un país privilegiado. Hoy, el reto para nosotros es estar a la altura del tan magnifico país en el que vivimos y contribuir activamente a su preservación y valorización en todo sentido. A veces, en ello, uno se encuentra con ciertas decepciones si pensamos en temas como la discriminación, la desigualdad, la inseguridad, la corrupción, que perjudican significativamente la meritocracia y el uso eficiente de nuestros recursos. Pero bueno, la vida está llena de retos. Y como peruanos debemos seguir esforzándonos por mejorar nuestro país día a día, pese a las adversidades”, reflexiona.

Adicional a lo anterior, también cuestiona que no se haya priorizado, por mucho tiempo, un buen desarrollo educativo ni científico. "Creo que el Perú tiene el reto de apostar aún más por ello: en especial si queremos conseguir nuestra tan ansiada y aún efímera industrialización. Por muchos años el país ha caído en mucha politiquería, que ha mencionado un sinfín de cosas en sus discursos, menos un apoyo real a la ciencia y a la mejora general de la calidad educativa del país”, manifiesta.

Marco Villanueva. Foto brindada para la publicación en Variedades.

Sin el ánimo de la pretensión, pero sí del reconocimiento, podemos añadir que Marco participó dos veces (2011 y 2012) en los concursos de caligrafía china organizados por el Instituto Confucio de la PUCP y obtuvo, en ambas ediciones, el primer puesto. Además de haber participado en el I Concurso de Ensayos de Investigación, organizado por el Observatorio América Latina - Asia Pacífico, en 2015, en el que logró el segundo puesto a nivel latinoamericano. En 2015 terminó su Maestría en la Sorbona, en donde culminó en primer lugar en ambos años (2013/14 y 2014/15) y su tesis fue aprobada “summa cum laude”.

Marco ha llevado otros estudios extracurriculares: algunos cursos en lugares como el Paris College of Art, el Centre Culturel Coréen y la Maison de la Culture du Japon (Francia), en la Alianza Francesa, el Instituto Italiano, el Instituto Confucio, el Centro Cultural Peruano Japonés, entre otros. “Soy muy curioso, siempre me consideraré un estudiante, me gusta aprender”, me escribió cuando le solicité sus impresiones sobre el Bicentenario. Y ese podría ser, además, el resumen más contundente de su vida.

De acuerdo a cifras presentadas en junio de 2015 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el país hay casi 5 millones de jóvenes (de entre 15 y 26 años), quienes, al 2021, tendrían entre 25 y 31 años. Lo cual significa que, parafraseando a Rubén Blades en ‘Pedro Navaja’, hay más de 5 millones de historias en el Perú, cada una de las cuales es un posible representante, desde sus diversas actividades y aspiraciones, de esa Generación 2021 que saque adelante al país, como sucedió con la Generación del Centenario, en 1921.

El siguiente post es sobre Luciana Tenorio. 
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10 de diciembre de 2016

Generación Bicentenario I: Raúl Alcántara Castillo, multimedallista de olimpiadas de matemática

Menos de un quinquenio nos separa de los 200 años de la Independencia del Perú y algunas interrogantes surgen, casi de forma natural, como: ¿quiénes podrían integrar nuestra Generación del Bicentenario, tal como se concibió al llegar el Centenario?, ¿para qué creen que debe servir el Bicentenario?, ¿qué planes y reflexiones tienen con respecto al país? Les hice estas consultas a tres candidatos de esa nueva generación. En este primer post (y en los dos siguientes que se publicarán en este blog) reúno sus valiosos testimonios que les solicité para un artículo publicado en la revista Variedades, en el que, por cuestión de espacio, quedaron al margen algunas de sus ideas que rescato por este medio. Son jóvenes destacados que piensan en voz alta sobre el Bicentenario. El primero de ellos es Raúl Alcántara

Raúl Alcántara. Foto: colegio Saco Oliveros. 

Lo primero por leer, como introducción a este y las dos siguientes entradas, es que alrededor de las celebraciones por el Centenario de la Independencia del Perú, en 1921, surgió una generación de jóvenes que, entre varios objetivos, se propuso reinterpretar la historia escrita del país y, mediante ello, repensar su futuro. Se trató de un grupo heterogéneo en el que resaltaron intelectuales de elevadas dimensiones como Luis Alberto Sánchez, Jorge Basadre o Raúl Porras Barrenechea, por mencionar solo a algunos, quienes formaron, justamente, la que se conocería como la Generación del Centenario. Ellos, junto a otros espíritus renovadores, forjaron hechos como la Reforma Universitaria de 1919, entre otras acciones, en lo académico, político, social, entre varios campos, que repercutieron a lo largo del siglo XX e, inclusive, en la actualidad.

Próximos al 2021, elegir algunos jóvenes que se perfilan a formar (quizá sin querer) esa Generación del Bicentenario es una acción arriesgada y subjetiva (como todo en la vida). Definitivamente, nuevos rostros aparecerán, en adelante, pero este es un (primer) esfuerzo por saber cómo y qué reflexionan del Perú. De todas formas, ellos ya vienen escribiendo su historia.

Raúl Alfredo Alcántara Castillo, por ejemplo, es multimedallista en varias olimpiadas internacionales de matemática. La lista es larga (ver al final) y, seguramente, continuará aumentando producto de su esfuerzo.

Para él, el Bicentenario debería ser una ocasión, principalmente, para “tomar conciencia”. Darnos cuenta –indica– que pasaron 200 años de la Independencia y estamos en una época acelerada de desarrollo mundial, en la que una buena educación ayudará a que mejore el país.

Su discurso (y no solo por ser un estudiante de quinto año de secundaria con objetivos de seguir, entre algunas opciones que analiza, Ingeniera Civil en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en Estados Unidos, considerada la mejor universidad del mundo) gira en torno a la educación.

Por eso, analiza que los principales problemas que arrastra nuestro país, como la delincuencia, la drogadicción o la violencia, se solucionarían si todos tuviesen acceso a una buena base educativa. Y ejemplifica: “el ladrón roba porque no tiene qué comer, pero si tuviese una buena educación, fácilmente podría conseguir un empleo”.

Raúl tiene 16 años. Nació el 21 de febrero del 2000 en Supe, Barranca. Ahí estudió toda su primaria, en los colegios 21012 y 21011. A partir de primero de secundaria está en el colegio Saco Oliveros. En la actualidad (año 2016) cursa el quinto de secundaria. Para ingresar al MIT debe dominar el idioma inglés. Se viene preparando para ello.

Para él no hay ningún secreto para tener un mejor país, pues, aunque “suene demasiado simple”: tenemos que promover la educación, “pero de verdad”. Con ello –añade– tendríamos más cabezas que piensen en cómo sacar adelante al Perú. Ello, también, impediría que el talento peruano se desperdicie por la simple razón de no tener una buena condición socioeconómica o un buen entorno.

Raúl y otros candidatos a esa Generación del Bicentenario. Foto: Internet. 

Con respecto al trabajo de los jóvenes por el Perú, variable con la que se puede valorar a cada generación, refiere que la juventud sabe lo que tiene que hacer: estudiar. “Esa tendría que ser la mayor prioridad de un joven de hoy porque sería su mayor 'arma' contra uno de los males que adolece la población: la ignorancia”, completa. Él proyecta convertirse en un gran profesional y volver para invertir en el país.

A Raúl le enorgullece que los peruanos sean apasionados e inteligentes, pero “a veces su condición no le permite explotar esa inteligencia”. Por eso, la falta de apoyo del Estado, con respecto a la educación, es el principal factor de la actual situación del país, refiere.

Los siguientes testimonios serán de Marco Carrasco y Luciana Tenorio.

***
Pie de post:

*Estos son, hasta ahora, los logros más destacados de Raúl en olimpiadas internacionales de matemática:
- Medalla de bronce en la Olimpiada Rioplatense de Matemáticas 2012.
- Medalla de plata en la Olimpiada Rioplatense de Matemáticas 2013.
- Medalla de plata en la Olimpiada de Países del Cono Sur 2015.
- Medalla de bronce en la RMM (Rumanian Master of Mathemathics) 2015.
- Medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO) 2015.
- Medalla de plata en la Olimpiada de Países del Cono Sur 2016.
- Medalla de oro en la Olimpiada Iberoamericana de Matemática 2016.
- Medalla de plata en la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO) 2016 (¡a  1 punto del oro!)
     
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19 de noviembre de 2016

MegaPlaza y el desarrollo económico que impulsa en las ciudades

MegaPlaza espera crecer cerca de 8% este 2016, pero para Percy Vigil, su gerente general, la mayor satisfacción está en el aporte a las ciudades en las que realizan sus operaciones: las transformaciones sociales y económicas, como sucedió en Lima Norte, desde el 2002. Para los siguientes meses, refiere que continuarán impulsando sus operaciones en Huaral y Villa El Salvador, el segundo local en ese distrito, sin perder de vista al Norte del país. Vigil, además, explica, en esta nota elaborada para la revista Business Empresarial, el perfil del cliente que se fue formando en estos 14 años de operaciones y comenta el ingreso de una nueva marca, para los próximos 60 días, en MegaPlaza Lima Norte.

Percy Vigil en MegaPlaza. Foto: trome.pe

El 28 de noviembre de 2002 puede considerarse una fecha representativa para el desarrollo económico, social y urbanístico de Lima Norte: ese día se iniciaron las operaciones de MegaPlaza, el centro comercial considerado pionero en esta parte de la capital, que, desde entonces, creció y contribuyó al crecimiento de la zona y del retail. 

En estos casi 14 años, sucedieron numerosas transformaciones: en el mercado, el consumo, el nivel de gasto, la expectativa de los clientes y en los factores de crecimiento de los centros comerciales. 

Percy Vigil, gerente general de MegaPlaza y protagonista de estos cambios, refiere, por ejemplo, que los aspectos valorados de los centros comerciales son: la concentración de la oferta, la seguridad y los estacionamientos.

Además, otras modificaciones sucedieron como el ingreso de centros de la salud, educativos y restaurantes. “Creo que la sorpresa más grande fue el ingreso de la salud y de la educación. ¡Quién pensaría que un instituto o una academia, hasta inclusive una universidad, puedan estar dentro de un centro comercial!”, manifiesta.

El ingreso de restaurantes sorprendió –explica– porque las marcas encontraron varios beneficios al estar en centros comerciales como: la concentración de la oferta, que les permite estar junto a otros negocios, lo que genera una afluencia positiva, y la necesidad de estacionamientos. Además de participar en promociones y actividades.

MEGA CRECIMIENTO

En la actualidad, MegaPlaza, que está bajo la gestión de Inmuebles Panamericana, sociedad conformada por el Grupo Wiese y Parque Arauco, tiene 9 locales en operación (en Lima Norte, Jaén, Barranca, Chincha, Villa El Salvador, Chorrillos, Pisco, Cañete y Chimbote), no obstante se alista para, en los siguientes meses, continuar con otros dos proyectos. 

El décimo local, ubicado en Huaral, será abierto hacia fin de año, aunque en la actualidad funciona un supermercado (Tottus). “La operación de los cines y tiendas menores debería estar activa al 75%, aproximadamente, a fin de año”, indica Vigil, quien es ingeniero industrial.  

El undécimo estará en Villa El Salvador (VES) y la extensión total del terreno es de 40 mil metros cuadrados (m2), de los cuales cerca de 15 mil m2 es el área arrendable. Será la segunda operación en ese distrito y estaría abierto el supermercado (Tottus) en diciembre. Hacia mayo de 2017, para el Día de la Madre, tendría entre el 70% y 80% de su capacidad operativa.

Ese local, que tuvo una inversión aproximada de S/. 50 millones, será, refiere Vigil, “algo más grande que un strip” y tendrá, en una primera etapa: cine (serían seis salas), zona de comidas, locales de tienda menor, servicios y áreas de entretenimiento. “Tomaremos decisiones para la segunda etapa en función a su comportamiento, en los siguientes cuatro meses”, añade. Se espera recibir, en los primeros meses, un flujo mensual que bordee las 330 a 350 mil personas. 

MegaPlaza como lugar de reunión y entretenimiento, aquella vez con Deyvis Orozco. Foto: facebook de MegaPlaza.

Por otro lado, un proyecto pendiente es la operación en Huaraz, que está paralizada por decisión del alcalde bajo el argumento de defender a los pequeños comerciantes. Percy Vigil comenta que esperan que se solucione la situación administrativa para que pueda ser una realidad. “No tenemos fecha definida”, indica. Por ahora, el terreno es ocupado por el Ejército. 

El proyecto consiste en realizar un parque de 60 mil m2 y un centro comercial en un terreno de 27 mil m2. “Es un proyecto de parque con centro comercial, no al revés. El parque incluye, por ejemplo, laguna, canchas de fulbito, zona para skate. Es una obra importante”, comenta. 

Además, precisa que evalúan edificar un hotel que, en el primer diseño, no se tenía contemplado. “Huaraz no tiene hotel de cadena internacional y nosotros tenemos interés en poder ocupar el área. Creo que sería un gran aporte poner el centro comercial e incorporar un hotel que le daría relevancia y abriría una puerta para otras inversiones en la ciudad”, detalla. 

En su proyecto de expansión, acepta que están “viendo el norte”, en donde tienen terrenos adquiridos, como en Trujillo y Lambayeque, las que reconoce como “plazas potencialmente desarrollables”. A nivel general, afirma que poseen un “banco de terrenos” que tienen en permanente evaluación, en el que también está Tarapoto “a la espera de la decisión”.

Decisión que definirán próximamente, junto a cuáles serán las inversiones para el 2017. “Entramos a evaluación en el último trimestre para tomar decisiones, que se relacionan con la economía y toda una serie de variables. No es tan sencillo hacer un mal, estamos hablando de, por lo menos, US$ 15 millones”, sostiene.

A nivel de Lima, afirma que, por ahora, están enfocados en VES, a cuya segunda operación en ese distrito considera un reto interesante. “Pero somos de mente abierta y vemos el desarrollo de mercado, no nos cerramos a nuevas oportunidades”, completa.  

Al hacer un balance sobre la presencia de MegaPlaza en provincias indica que la alegría más grande es que llegaron a plazas donde no había oferta, lo cual generó un cambio importante en la calidad de vida de la población. “Jaén, por ejemplo, era un mercado en el que para ir a un supermercado tenías que trasladarte entre 7 y 8 horas”, explica.

En ese sentido, resalta que si bien es una empresa que invierte, en la búsqueda de rentabilidad, también tienen un aporte social. “Un centro comercial es un comercio moderno, formal, es impuestos, ordenamiento y un modelo a seguir por empresas pequeñas que ven que si los estándares no son buenos, no es posible generar competencia”, reconoce. 

Vigil refiere que les fue “bien” en el primer semestre del año, en el que crecieron entre 7% y 8%, por lo que, para el resto del 2016, esperan mantener esa cifra. Para el 2017, estima que deberían tener una mejor expectativa, en función del comportamiento de los próximos meses.

MegaPlaza, el comercio y la clase media. Foto: generaccion.com

Las inversiones de este año, cercanas a los US$ 50 millones, se centraron en realizar remodelaciones, como las ejecutadas en Lima Norte (solo en ese local, en los últimos años, invirtieron más de US$ 100 millones en las zonas de Conquistadores y Libertadores). Para el próximo año, consultado sobre nuevas obras, indica: “vamos a tomarnos un año de descanso para que el público tenga la comodidad que necesite”.

ÉPOCA DE LAS MARCAS

Con el inicio de las operaciones en Lima Norte, en 2002, también se desarrollaron los alrededores. Por ejemplo, el precio de las propiedades se incrementó y se incorporaron operaciones de diversas categorías a la zona. “Esta zona seguirá variando”, proyecta. 

Percy Vigil analiza que ese proceso de crecimiento en y con Lima Norte ha sido de aprendizaje mutuo y beneficioso para todos. “Todo lo que se generó era impensado hace 15 años. Se levantaron estándares”, indica, como el perfil del cliente a uno “sumamente exigente”. 

También aumentó la capacidad de gasto, lo cual se nota, sobre todo, por el tipo de marcas que se comercializan y porque “no hay temor al ticket alto”. El ticket promedio está en US$ 12.

Por ello, Vigil apunta que cuando llegan marcas de productos de ticket alto encuentran que el mercado es sumamente atractivo. “Esto nos hace ver que el consumidor tiende mucho a buscar marcas y a pagar por ello. Ese es un factor que hace unos años no se consideraba porque era la época del producto. Hoy, que tengo oferta, busco marca. Ya no estamos en la época del básico, estamos en la época del producto con valor agregado relevante para el consumidor y en la época de las marcas. Cambió la vida: es un antes y un después”, explica. 

En MegaPlaza Lima Norte refiere que entrará una “nueva marca de fast fashion” en los próximos 60 días, además de una zona nueva de comidas con formatos que están presentes en otros centros comerciales como el Jockey Plaza. Además de reabrirse locales para la campaña navideña que, de manera temporal, se cerraron por las obras. 

Para el ejecutivo, lo más importante este año fue el desarrollo del tercer nivel de MegaPlaza, con Plaza Conquistadores, la inauguración del cine, el más grande en cuanto al número de butacas a nivel nacional (con más de 3,500), “y, por otro lado, un segundo patio de comidas”. 

Fuente: Elaboración propia.
ECONOMÍA DEPENDIENTE

Vigil, quien también es profesor de marketing, refiere que el sector sigue creciendo, pese a la desaceleración de la economía. “Como el sector se había acostumbró a crecer a 2 dígitos, entonces pasar a un dígito, se siente como que hemos retrocedido”, aclara. 

En el fondo, explica que la industria sigue adelante y que los proyectos anunciados deben ver la luz entre fines de este año, el 2017 y el 2018. “Creo que hay optimismo para lo que venga en 2017, y eso se ve reflejado en que, probablemente, algunos proyectos se aceleren y lleguen antes de tiempo al mercado”, estima. En ese sentido, señala que este año debería ser mejor que lo logrado en 2015. Refiere, con respecto al nuevo gobierno, que genera optimismo ver que la expectativa del crecimiento de la economía se proyectó al 4%. 

Percy Vigil, quien lleva 14 años como gerente de MegaPlaza, considera que, con todo el desarrollo que ha visto, podría escribir un libro. Por eso, reitera que el mercado se ha transformado, y mucho. “El cambio se fue dando por etapas y creo que la conclusión es que nunca hay satisfacción total. Siempre hay una búsqueda de más”, analiza. ¿Cuál es el límite? “No lo podría decir”, responde. “Creo que mientras hay vida, siempre habrá cambio”, finaliza. 

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Esta colaboración se publicó en la revista Business Empresarial, en la edición Nº 31.
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8 de octubre de 2016

Hermanos, muchísimo por hacer: informe sobre las brechas en infraestructura en el Perú

"Hay, hermanos, muchísimo que hacer" se puede leer en «Los nueve monstruos», poema de César Vallejo, que en el caso del desarrollo de infraestructura en nuestro país encuentra una de sus más exactas ejemplificaciones. En este informe, publicado en la revista Business Empresarial, se evalúa el panorama del tema desde distintas perspectivas: su problemática, los sectores más urgentes, la situación en regiones, así como las soluciones propuestas por expertos y los beneficios que implica desarrollar infraestructura.

En su primer mensaje presidencial, ante el Congreso de la República, el 28 de julio de 2016, Pedro Pablo Kuczynski pronunció seis compromisos de Estado que implementará durante su gestión, entre los que está, textualmente: “construir la infraestructura para el desarrollo que con tanta urgencia necesitamos”.

Y es que, por ejemplo, según un estudio elaborado por la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) y la Escuela de Gestión Pública de la Universidad del Pacífico 
(UP), la brecha en infraestructura, para el periodo 2016-2025, alcanza los US$ 159,549 millones (ver imagen). 


Ricardo Manrique, presidente del Comité General de Obras de Infraestructura de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), indica que la brecha es fuerte “porque no es fija”. Explica que, si bien en los últimos años se avanzó en aspectos específicos, hay otros en los que no se lograron los objetivos o en los que, básicamente, hay “lentitud en definir el camino a tomar”.  

Uno de los autores del referido estudio, Julio Aguirre, manifiesta que la situación en infraestructura nos permite medir cómo está competitivamente el país. Por ello indica que, si se revisan las últimas estimaciones que calculó el World Economic Forum, no hay mayor variación en la posición del Perú en términos relativos con otros países. Coincide en que esa ralentización en competitividad estaría explicada, básicamente, por la lentitud “en que salgan los proyectos” y por demoras para destrabar ciertas adendas, por ejemplo.

Manrique añade que los intentos por atacar la brecha causaron, generalmente, problemas de eficiencia. “Es decir, lo haces rápido, pero en general no es tan bueno como cuando lo haces lento. Lo haces lento y la infraestructura está fuera de plazo”, explica.

Agrega que, en ese proceso, se siguen generando más necesidades porque la brecha se extiende desde que somos República, pero, a su parecer, quizá los últimos 5 años fueron “los más sordos en temas de conversación entre el sector privado y el público”, lo cual repercutió en las demoras en las concesiones que, por ejemplo, se ven a través de ProInversión.

SECTORES
Aguirre, quien además es docente e investigador de la Universidad del Pacífico, indica que los sectores donde la brecha es más marcada son los que dinamizan la economía: transportes, energía, telecomunicaciones.

Por ello, al citar cuáles deberían ser los proyectos a priorizarse señala que, en transportes (cuya brecha es mayor a los US$ 57 mil millones), según el estudio citado, en el que se hizo una aproximación de proyectos que deberían priorizarse entre 2016 y 2025 sobre información recopilada de ProInversión, ministerios y otras fuentes, están los metros de Lima, el Ferrocarril Nor Andino, el Ferrocarril Barranca-Lima-Ica, el Anillo Vial Periférico, la modernización de varios aeropuertos del país, así como terminales portuarios, entre otros.

En energía (cuya brecha calculada es de más de US$ 30 mil millones) se tienen identificados proyectos como el gaseoducto sur peruano, la ampliación de cobertura de electrificación rural, entre otros. En tanto, en telecomunicaciones (brecha superior a US$ 27 mil millones) resaltan proyectos en antenas de telefonía móvil, instalación de banda ancha en varias regiones, así como el sistema de atención de emergencias y urgencias para Lima Metropolitana y Callao.

Manrique refiere que, en general, en todos los rubros hay pendientes. “Hay proyectos que deberían destrabarse en el sentido de sentarse en una mesa las partes y encontrar una solución y no dejarnos envolver por formalismos o por burocracia”, indica. Añade, también, que se debe priorizar la infraestructura para los Panamericanos del 2019.

FACTOR AGUA
Además de “construir la infraestructura para el desarrollo”, el primer compromiso de Estado del presidente, en su mensaje ante el Congreso, dice: “llevar agua y desagüe a todos los peruanos”.

PPK: "Agua y desagüe a todos los peruanos". Foto: Perú.21
Para Manrique queda claro que, para este gobierno, la infraestructura en saneamiento es una meta programática. “Es un rubro bastante caro de ejecutar y poco amigable políticamente porque tienes que romper vías y para poner un caño en una casa tienes que hacer toda una infraestructura previa: sacar la captación, tratar el agua, ver a donde llevar el desagüe… hay toda una inversión, pero es algo que hay que atacar porque es fundamental”, indica. 

Según el estudio de AFIN y la UP, la brecha en el sector es de más de US$ 12 mil millones y entre los principales proyectos en cartera están las obras de cabecera y conducción para el abastecimiento de agua potable para Lima, además de varias por realizarse al interior.

REGIONES
A nivel regional, Julio Aguirre indica, en base al Índice de Competitividad Regional (Incore) en Infraestructura elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), que en los últimos años (2014, 2015 y 2016) al ser Lima, Arequipa y Tacna las regiones en los primeros tres lugares, invariablemente, es evidente el centralismo y el desarrollo de las regiones de la costa (ver cuadro).


¿Cuál es la explicación? Sostiene que hubo un descuido en el gobierno central en preocuparse por los responsables regionales en infraestructura, para que tengan las capacidades de gestionar proyectos de gran magnitud, que involucran de millones de dólares.

Para Manrique son tres problemas que suceden, generalmente, en las regiones y municipios: capacitación, contar con una cartera de proyectos por ejecutar y los recursos.

En el primer punto, explica que, habitualmente, sucede una curva de aprendizaje en regiones y municipios cuando hay elecciones, a diferencia del gobierno central o en ministerios, donde la base de funcionarios es casi estable. “Al interior se da a la inversa, entran el primer año y comienzan de cero el circuito de aprendizaje. El segundo año están conociendo, el tercer son funcionarios preparados y el cuarto logran empujar proyectos, pero los cortan y al año siguiente el ciclo empieza de nuevo”, refiere.

En el segundo caso, sostiene que lograr aterrizar un proyecto puede tomar entre 4 a 7 años. “Entonces, si entra un gobierno regional y no hay una cartera de proyectos en desarrollo es poco probable que ese gobierno termine de ejecutar lo que iniciaron”, explica. Tercero, todas las regiones y municipios tienen dos realidades en la actualidad: “O nunca tuvieron canon y no tienen recursos, desde siempre, o tuvieron canon y tenían mucha plata y ahora tienen menos porque no hay ninguna región, ni municipio que, a la asignación del 2016, haya recibido más canon del que tuvo, por ejemplo, el 2014”.

Por regiones, como muestra el Incore, las brechas en infraestructura son mayores conforme es más la distancia de la capital y de la costa. “Costa no es perfecta, pero está más desarrollada. Luego sigue la sierra, con falta de infraestructura en, por ejemplo, Andahuaylas, Apurímac, Ayacucho. Y de ahí tienes la selva, donde hay casi todo por hacer”, sostiene Manrique.

Explica que la selva ha estado relegada de los grandes proyectos por conectividad y costos, ya que, por ejemplo, hacer una carretera requiere 5 o 6 veces más recursos que si se hiciesen los mismos kilómetros en la costa, además de que se integra mayor población. 

Aguirre refiere se debe mirar con urgencia a ciudades de la sierra-sur y selva-norte que son las regiones más demandantes. “En la Amazonía, los proyectos de hidrovías son importantes porque hay un tema de multimodalidad: conectarte permite desarrollo de comercio. Tienes un corredor económico claro”, manifiesta.

SOLUCIONES
Según el mencionado estudio, denominado “Un Plan para salir de la pobreza: Plan Nacional de Infraestructura 2016 – 2025”, se estima que para cerrar la brecha, en ese periodo, se requerirán, aproximadamente, US$ 160 mil millones, lo cual implica una inversión promedio anual del 8.27% del PBI (US$ 15,955 millones anuales).

Se sabe que, como manifestó el primer ministro Fernando Zavala, al solicitar al Congreso el voto de confianza al Gabinete Ministerial, a mediados de agosto, el gobierno buscará cerrar la brecha de infraestructura en 50% en el próximo quinquenio, para lo cual se destrabará una cartera de proyectos ascendente a US$ 18,000 millones de dólares en el plazo de dos años e incrementará la inversión en infraestructura hasta en 6.2% del PBI.

Fernando Zavala ante el Congreso. Foto: La República.
Al respecto, Aguirre recuerda que, actualmente, se invierte en infraestructura alrededor de 4% a 5% del PBI, por lo que todavía falta un impulso mayor. Manrique, en tanto, recuerda que para cerrar la brecha se tiene que crecer no menos de 6% al año. Advierte que si se para la inversión en infraestructura, lo requerido no seguirá siendo 6% porque “lo que no se haga, se irá acumulando”.

El investigador de la UP apunta a soluciones como impulsar la inversión privada y pública, que, como refiere, en los últimos años tuvo saldos negativos. Además, recomienda que se creen ProInversiones en las regiones, lo cual vaya acompañado con dotación de know-how y entrenamiento a funcionarios para que sean capaces de evaluar y gestionar los proyectos. “Las funciones de los reguladores debe descentralizarse hacia las regiones. Ellos ya cuentan con lineamientos de regulación, tienen reglamentos técnicos para fijar tarifas, de marco de acceso. Ese tipo de lineamientos deberían ser también utilizados como referencia”, añade.

En ese sentido, sostiene que una de las grandes debilidades que tiene el país es que ningún gobierno tuvo un Plan Nacional de Infraestructura. “Lo que hay es una serie de planes sectoriales: tenemos el MTC que lanza su Plan Nacional de Ferrocarriles o MVCS de Viviendas, pero no pueden ser vistas como islas, tiene que ser un plan integrado e intersectorial”, refiere.

Señala que la fuente para atraer inversión son las: Obras por Impuestos, Asociaciones Público Privadas (APP) o iniciativas privadas. “Las APP son adecuadas porque ganas proyectos con una gestión eficiente y eso le permite al gobierno liberar recursos públicos que puedan ser destinados en otros sectores como educación o salud”, añade.

Manrique adiciona que han sido muy pocos los espacios donde se pueda trabajar técnicamente entre los gremios, la sociedad civil y el Estado. “No hay un Consejo Nacional de Infraestructura, ni un Plan Nacional de Infraestructura: faltan componentes para una planificación”, refiere.

A partir de ahí, completa que el nuevo gobierno tiene que establecer cómo pretende priorizar los recursos, qué hará y cuáles soluciones buscará. “El problema es que hoy tienes un gobierno económicamente más débil que hace 5 años. Entonces se requiere imaginación, cuidado, buscar más opciones y rapidez para tomar decisiones. Somos creyentes absolutos, y por eso existen los gremios, de que debe haber una comunicación fluida, constante y estructurada”, advierte. Refiere que lo pendiente, también, como gobierno central, es acompañar a las regiones y municipios para alinear las políticas nacionales, con las regionales y con las municipales. En ese sentido, previene que hoy, lo que tenemos al frente es una realidad: somos un país con futuro, pero sin tiempo.

Foto: Andina.
BENEFICIOS
Además del bienestar en la población, según el estudio de AFIN y la UP, se estima que el impacto al cerrar la brecha en infraestructura beneficiará, como efecto indirecto, a distintas actividades productivas como, por ejemplo, la agrícola.

También se indica que, mientras el costo de realizar las inversiones para cerrar la brecha estimada representa, en promedio, 8.27% del PBI anual, los beneficios totales estimados alcanzan 14.5% del PBI promedio anual durante el período 2016-2025, “con lo que el beneficio neto es claramente positivo (debido al multiplicador de la inversión) e incrementarían anualmente la Población Económicamente Activa (PEA) en 14.26%”. Se añade que la reducción estimada de la pobreza a nivel nacional sería de aproximadamente 6% anual.

Ricardo Manrique indica que está demostrado que cualquier sol invertido en infraestructura pública tiene un retorno de 1.44. “El efecto sobre la economía es mayor porque infraestructura mueve mano de obra, no calificada y calificada, y componentes importantes como: cemento, fierro, agregados, ladrillos, transporte… la consecuencia es mayor porque la construcción, a diferencia de la industria, tiene resultados cruzados con toda la economía”, refiere.

En perspectiva, señala que el problema de infraestructura es dinámico, ya que, en un periodo de años, el concepto de lo que debes incluir en infraestructura cambia y generalmente crece. “Por ejemplo, hace 15 años no se calculaba que dentro de las prioridades de infraestructura estén telecomunicaciones o redes dorsales, por Internet que ahora es un componente importante”, sostiene. Mañana aparecerá alguna otra necesidad generada por la tecnología y la infraestructura se tiene que adecuar a eso, concluye.

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Este informe se publicó en la edición Nº 31 de la revista Business Empresarial.

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