6 de mayo de 2018

Sonrisa Crema: pasión solidaria de hinchas de la 'U' y simpatizantes de Alianza Lima

Un grupo de hinchas de Universitario de Deportes formó una asociación de ayuda social que, ahora, también integran simpatizantes de Alianza Lima. ¿Se puede esperar un gesto de solidaridad de la Trinchera Norte, la barra radical del club estudiantil?

Foto: Sonrisa Crema.

PASIÓN SOLIDARIA

Katherine Guerrero recuerda el día de marzo del 2017 cuando Renzo, integrante de la Trinchera Norte, la barra radical del club Universitario de Deportes, la llamó a su celular. Ella, como vicepresidenta de Sonrisa Crema, una asociación solidaria, encabezaba una campaña para conseguir fondos y llevar útiles a escolares de Pisco.

- ¿Qué están vendiendo? –preguntó Renzo. 
- Llaveros. Los ofrecemos afuera del estadio Monumental –respondió Katherine. 
- Flaca, tenemos 400 calendarios que les podemos donar para que los vendan –ofreció el miembro de la Trinchera.
- ¿De verdad? ¿A cuántos los podemos vender para darles una parte?
- No. Todo lo que junten es para Sonrisa Crema, porque sabemos que ustedes se sacan la conchasumadre –prosiguió Renzo. 

Horas después, cerca de 400 calendarios que la Trinchera Norte elaboró sobre el club y su historia, y vendía a 10 soles cada uno, estaban en la casa de Katherine. No lo podía creer. “No te esperas ese gesto de la barra”, comenta.

Así, Sonrisa Crema consiguió parte de los fondos que necesitaba para su campaña escolar. 

Kits escolares donados por Sonrisa Crema. Foto: Sonrisa Crema.

LABOR

En setiembre de 2016, Jean Pierre y Katherine notaron que muchos hinchas de la 'U' participaban en labores sociales y luego los veían en las tribunas. Entonces, pensaron en formar una asociación.
- ¿Por qué no formar nuestro grupo? Conocemos gente de la 'U' que siempre apoya… ¿Pero, funcionará? –se preguntaron.

Programaron una primera actividad para diciembre de ese año: repartir regalos en los alrededores del estadio Lolo Fernández, en Breña, a los niños que trabajan en la calle. Tenían planificado entregar 33 obsequios. Al final, repartieron más de 90, incluidos alimentos a las personas que viven a la intemperie, en el Centro de Lima. Así nació Sonrisa Crema, cuyas actividades se estructuran en cuatro pilares: educación, salud, deporte y labor social.

Después de esa Navidad, han realizado, hasta el momento, otras campañas en Villa María del Triunfo, Chosica, Alpas (Barranca, norte de Lima) y Pisco, donde sabían que encontrarían más hinchas de Alianza Lima que de Universitario, pero, ello, no debilitó su voluntad de ayudar. De hecho, tres de los doce integrantes de la asociación solidaria... ¡son hinchas blanquiazules!
Para conseguir fondos, además de recibir donaciones y vender merchaidising, ellos aportan determinadas cuotas. Y para las campañas, además, cuentan con dos ONG aliadas que se encargan de la salud bucal. Así, no solo dan charlas de prevención, sino que también contribuyen a mejorar la salud de las personas.

Junior, jefe de proyectos del grupo, explica que son conscientes que no pueden solucionar todos los problemas de las personas que viven en los lugares adonde llegan, por lo que tratan de incidir en la prevención: “No se puede curar a todos, pero sí prevenir enfermedades”. Por ello, están en la búsqueda de voluntarios y profesionales.

Su meta, además de ser reconocidos por el club y cambiar la imagen negativa de los hinchas, es mejorar la calidad de vida de las personas.
- “No vamos a tomarnos fotos –aclara Junior–. Tampoco queremos solo entregar donaciones. Buscamos aportar a la localidad, que mejoren y salgan adelante por sus propios medios”.

Sunqu Crema es otra organización, de hinchas merengues, de ayuda social. Foto: Sunqu Crema.

‘LOLO’

“Que los nuevos 'U' recuerden que para ser 'U', hay que ser honrados, trabajadores y gente de bien. Quien no se sienta capaz de tener un comportamiento acorde con esas cualidades, que ni siquiera piense en ser hincha de la 'U'. Ejemplos hay miles y hay que seguirlos", dijo, alguna vez, Teodoro ‘Lolo’ Fernández, principal ídolo y referente del club.

Bajo esos ideales, además de la personalidad de ‘Lolo’, quien en vida demostró ser una persona correcta, sencilla y con coraje, Sonrisa Crema formó sus principios.

Para ellos, ser hinchas del club crema es un estilo de vida que llevan en las venas.

- Ir a la cancha o estar acá, en el Lolo (el estadio), es importante para nosotros –indica Katherine.

A su pasión, ellos le sumaron solidaridad. Un trabajo cuya remuneración es emocional. “Las personas te abrazan y tenemos que contenernos”, comenta Dayana, encargada de la Secretaría y Contabilidad del grupo. Agrega que les llena ver tanta alegría. Que es, al final, lo mejor que reciben y la razón de su nombre: sonrisas cremas.

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BUEN CORAZÓN
Sunqu Crema (corazón crema) es otra organización integrada por hinchas de la “U” que, desde el 2015, realiza iniciativas en distintas regiones. Al año, trabajan tres actividades: Campaña Escolar – Tiyakuy (derecho a la educación), Campaña de Heladas – Qhataya (derecho a la salud) y Campaña de Navidad – Ayni (derecho al esparcimiento).

Foto: Sunqu Crema.




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13 de enero de 2018

"Universitario de Lima: Una experiencia fantástica", por Ángel Cappa

Apertura del 2002. Ángel Cappa (Argentina, 1946) es el técnico de Universitario de Deportes, equipo con el que pasó “esos seis meses infinitos” de peripecias, golpes anímicos, situaciones increíbles… Las siguientes líneas, además de otro texto acerca del peso de la camiseta de Universitario, fueron escritas por Cappa en su libro ¿Y el fútbol dónde está? (Peisa, 2004), sobre esa angustiante campaña, que, después de todo, tuvo un fantástico final: el campeonato, en finales definitorias contra Alianza Lima… contra todo y contra todos.

Abrazo triunfal entre Ángel Cappa y Roberto Molina. 
*
Universitario de Lima: Una experiencia fantástica

“Nunca nada importa tanto como tomar partido a favor de un sueño”
ARIEL SHER

Era el último partido del torneo Apertura 2002 en Perú. Universitario, que yo dirigía, y Alianza Lima empatábamos en el primer puesto. Nosotros jugábamos contra Melgar de Arequipa y ganábamos 4 a 2 en tiempo de descuento. En Sullana, en tanto, Alianza Lima enfrentaba a Alianza Atlético de esa ciudad y yo no sabía cómo iban, aunque sospechaba que la cosa nos era favorable porque estaba rodeado a fotógrafos, cámaras y micrófonos. Si Alianza no ganaba, éramos campeones.

De pronto vea a Fatiga Russo que viene hacía mí, con los ojos empapados y los brazos abiertos.

- Terminó allá, Ángel, somos campeones –me dice.

Nos abrazamos emocionados y en un segundo había como 50 personas gritando alrededor nuestro la euforia del título. Inclusive entraron a la cancha, levantaron en andas a los jugadores y obligaron al árbitro a terminar el partido.

Yo no quise que nadie me viera aflojando y me fui al vestuario. Allí estaba solo, sentado con la mirada perdida y recordando todo lo que habíamos pasado en esos seis meses infinitos, cuando veo entrar a Chemo del Solar, demasiado serio y sereno, teniendo en cuenta la circunstancia. 

- ¿Qué pasa? –le pregunté sorprendido. 
- Ganó Alianza –dijo–. Tenemos que jugar finales.

Alguien que estaba escuchando el partido de Alianza Lima por radio creyó oír que había terminado empatado y desató la falsa alegría que nadie pudo controlar por varios minutos. Pero resulta que no, que en el último minuto del descuento en Sullana hubo un penal para Alianza Lima, que convirtió, de modo que terminamos igualados. Habría finales y parecíamos estúpidos cantando, emocionados sin motivo, sintiéndonos campeones antes de tiempo.

Inclusive un miembro del cuerpo técnico de Alianza se lo dijo con sorna a un periodista:

- ¿Cómo van a ser campeones estos tipos si dieron la vuelta antes de tiempo? Ni la radio saben escuchar.

El mazazo fue terrible. Otro golpe anímico brutal para un grupo que había soportado situaciones increíbles para llegar al último partido compartiendo la punta. 

Ibáñez, Cappa y Maldonado. Vuelta en (U)

Toda esta historia empezó en Madrid. De la mano de Chemo del Solar, el presidente de Universitario, doctor Javier Aspauza, había viajado para contratar a un técnico capaz de encabezar un proyecto que debía terminar devolviéndole al club el prestigio internacional que alguna vez tuvo.

Hablaron con Juan Manuel Lillo, entrenador español que había sido de Chemo en el Salamanca, representante del buen fútbol, pero no estaba dispuesto a la aventura. No conocía el medio sudamericano y prefirió seguir esperando una ocasión en Europa.

Entonces apareció mi nombre y Chemo se comunicó conmigo para establecer una cita con el presidente.

Nos juntamos para comer y hablar de fútbol y del proyecto. Coincidimos en todo. Lo que había que hacer y hasta en los detalles. 

- Una cosa quiero dejar clara, presidente –dije yo casi como una premonición–. Es imposible llevar a cabo este proyecto si no hay un respaldo económico adecuado. Estoy cansado de estar en equipos –especialmente en Argentina– donde todo se viene abajo por la falta del dinero indispensable.

Y expuse mi teoría de que nunca un equipo puede sostener a una institución sino que la cosa es, o debe ser, al revés, para no depender dramáticamente de los resultados inmediatos.

- Quédese tranquilo –me respondió el doctor Aspauza–, yo pienso como usted.

En la primera reunión que tuve con los jugadores, ya en Lima después de las presentaciones y de que yo expusiera el plan de trabajo para la pretemporada, choqué violentamente contra la realidad. 

- Perdone, Ángel, pero nosotros no vamos a ir a ninguna concentración en pretemporada hasta que no nos paguen lo que nos deben –me aclararon los jugadores. 

Ese fue el comienzo de un problema que nunca encontraría solución. En ese momento yo temí la repetición de una historia conocida, pero nunca supuse su fantástico final. 

Reseñar las peripecias que tuvo que pasar el plantel por ese motivo sería interminable. Baste con decir que no hubo dos días seguidos de entrenamiento normales. Reuniones de todo tipo, conflictos permanentes, promesas que nunca se pudieron cumplir, en fin, lo habitual en situaciones como esta que suelen termina con la ilusión de cualquiera.

Inclusive les dije a los periodistas que ese era el camino más directo al fracaso que yo conocía.

Al principio los resultados disimularon en parte el fondo de la cuestión, hasta que tuvimos tres derrotas consecutivas en los tres últimos partidos de la primera vuelta y nos pusimos bastante lejos de los primeros.

Cuando todo estaba a punto de desmoronarse definitivamente, me pareció oportuna una reunión con todo el plantel para tomar una decisión impostergable: seguimos exigiendo lo que nos debían, que ya era mucho y perturbaba indudablemente nuestra dedicación al fútbol, o nos olvidábamos del tema, arreglándonos como pudiéramos, y nos comprometíamos a pelear hasta el final, dentro de la cancha.

Las dos cosas eran incompatibles, como habíamos podido comprobar, porque reclamar permanentemente ante los dirigentes para recibir las mismas respuestas siempre, desgasta demasiado y genera un malestar que altera el estado anímico ideal para jugar al fútbol. 

Decidimos, todos juntos, luchar por el campeonato. Todavía había tiempo. No obstante, seguiríamos reclamando, pero aceptando en la intimidad que no habría una solución inmediata. 

Fue en ese momento cuando el grupo selló definitivamente su gran cohesión interna. 

El Puma Carranza en la segunda final.

Inclusive las críticas que aparecen siempre en las derrotas, y que afectaron principalmente a los jugadores más veteranos, reforzaron aún más la unión y el ánimo del plantel.

Ganamos los tres siguientes partidos y nos pusimos a tres puntos de Alianza, que iba primero, en vísperas del clásico, precisamente. Era la primera gran oportunidad que teníamos para volver a la punta, pero perdimos jugando el peor partido del campeonato. El golpe fue doble. La derrota, por un lado, y la muy mala actuación, por otro. Y nuevamente a seis puntos, faltando solo siete partidos.

Había que ganar todos los partidos que faltaban. No podíamos ni empatar si queríamos mantener opciones al título. Poco después ocurrió lo que, am mi modo de ver, fue el hecho más importante para nuestras aspiraciones. El Nuno Molina envió un telegrama intimando a la entidad a que le pagara la deuda que tenía con él o dejaba de jugar, rescindiendo el contrato de acuerdo con una cláusula que lo advertía. Les daba 48 horas. Sucedió un viernes y el domingo siguiente jugábamos contra Coopsol en Trujillo. El presidente estaba de viaje y ejercía esas funciones el vicepresidente, doctor Luis Galindo, quien esa noche me llamó por teléfono para comunicarme que Molina quedaba desafectado del club en razón del telegrama recibido.

- No te apresures, por favor. Déjame hablar con el Nuno –le pedí.
- Haga usted lo que quiera, pero la decisión ya está tomada –me contestó con tono autoritario, abandonando el tuteo que hasta ese momento manteníamos.

Hablé con el Nuno para saber si cumpliría su amenaza de no jugar en caso de que no le pagaran. Me dijo que no, que solo lo había hecho para presionarlos, pero que él no tenía intención de abandonar el grupo.

A la mañana siguiente, último entrenamiento antes de viajar, Galindo y otros tres dirigentes me llaman a una reunión en una de las oficinas del estadio, junto al Nuno, para comunicarme la resolución de la directiva. Molina les aclara que no pensaba cumplir la intimidación, que solo quería cobrar lo que le debían, pero que iba a jugar hasta el final del torneo de todos modos.

Los dirigentes permanecían firmes en su postura. En medio de la conversación, inesperadamente, aparecieron todos los jugadores y entraron a la reunión, vestidos para entrenar. Les pidieron, les rogaron a los dirigentes que no tomaran esa medida, que los dejaran jugar el partido en paz porque era muy importante para el futuro del equipo, que postergaran la sanción hasta el lunes, esperando la llegada del presidente.

No hubo nada que hacer y el Nuno fue separado del plantel. Pasamos toda la mañana discutiendo, no pudimos entrenar y viajamos a Trujillo en las peores condiciones anímicas. Molina también viajó por su cuenta para acompañar al grupo.

El partido se tomó como un desafío. A esa altura eran demasiados los inconvenientes que había que superar, internos y externos, ya que ocurrían cosas muy difíciles de entender y se sucedían como para no creer fácilmente que fueran obra de la casualidad. Por ejemplo, que en nueve partidos nos expulsaran a un jugador antes de la media hora, o que un árbitro que se cayó al tropezar ligeramente con Chemo del Solar lo echara de la cancha enérgicamente, y después, aunque un video demostrara claramente lo fortuito del choque, le dieran a Chemo un partido de suspensión.

Lo cierto es que ese día ganamos en Trujillo 3 a 0 y cada gol se festejó como un título del mundo. Fue una especie de rebeldía ante todas las injusticias que estábamos aguantando.

Volvimos a Lima más fuertes que nunca. Si no reincorporaban a Molina, habría varias renuncias. Inclusive la mía. El presidente anuló la decisión de la directiva, el Nuno Molina se reintegró y el siguiente partido lo ganamos 1 a 0 con gol suyo, de locales en el Monumental.

Hubo otros hechos que demostraron el alto grado de compromiso colectivo de este plantel. El más significativo fue cuando un domingo, Día de la Madre, después de un triunfo el día anterior, yo programé un entrenamiento porque debíamos jugar el miércoles siguiente. Era voluntario para los que habían jugado más de 45 minutos y asistieron todos, no faltó ninguno, y para entonces ya nos debían más de tres meses.

Otro día regresábamos de Huancayo, donde habíamos jugado a más de 3000 metros de altura ganándole al equipo local y dando un paso decisivo para, al menos, disputar las finales.

Le pregunto a Chemo que viajaba en el avión cerca de mí.
- ¿Sabe lo que en realidad me gustaría, Chemo?
- Lo mismo que a mí, seguramente –me respondió–: llegar a una final con Alianza y ganarles ahí, en la precisa.

Ese era el sentir –además– de todo el plantel, porque con Alianza habíamos perdido los dos clásicos y no queríamos ser campeones con esa deuda pendiente.

Y así fue, salimos campeones después de vencer a Alianza Lima en dos partidos definitorios.

El momento esperado.

Pero nunca la alegría de un título debe de haber durado tan poco. Al día siguiente ya sentíamos una pena enorme, porque sabíamos que ese grupo se rompería por cuestiones económicas. Habíamos llegado al límite del esfuerzo y así no se podía continuar. Estábamos satisfechos, de todos modos. La lucha nos había salvado el orgullo y la dignidad, que no es poco en los tiempos que a uno le toca vivir. Habíamos cumplido el compromiso que asumimos colectivamente sobreponiéndonos a todos los inconvenientes, que fueron muchos y en algunos casos muy difíciles. En todo momento nos mantuvimos juntos. Nunca nadie se sintió más que todos y cada uno aceptó el papel que le tocó: los que fueron titulares, los que sabían que eran sustitutos e inclusive los que no jugaron ni un minuto.

Todos con la misma alegría y predisposición. Por eso el título fue un premio para todos y cada uno de los integrantes del plantel.

En una sociedad que nos presenta la solución individual como la única posible, este grupo de jugadores había dado muestras asombrosas de lo que aún significa la fuerza comunitaria.

Para el periodista argentino Ariel Scher, que escribió sobre el tema, fue “una lección de vida… un regalo del fútbol en medio de todo lo que la realidad quita”.

A mí me quedó una profunda satisfacción, muy parecida a la felicidad, por haber participado en esta historia tan complicada, tan edificante y hermosa que me anima a juzgar fantástica. Fuimos campeones contra todo y contra todos.



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Tomado de:
Cappa, Ángel (2004). ¿Y el fútbol dónde está? Lima: Ediciones PEISA.

Portada del libro de Cappa.
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6 de enero de 2018

Morococha: el destino de un pueblo minero

Morococha es un distrito, ubicado en los Andes peruanos, que se formó por la minería y en el que se extraerán más de mil quinientos millones de toneladas de cobre. Pero el proyecto tiene la oposición de muchos morocochanos. ¿Por qué un distrito minero se opone a la minería?

Morococha.
***

Dieciséis, diecisiete, dieciocho buses… cuenta Máximo Díaz, de los que ve descender a decenas de personas. Han llegado a Morococha, su distrito, el día de la audiencia pública en la que debe aprobarse el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que permitirá explotar a la mina más rica del lugar y que conllevará, inevitablemente, a la reubicación de todos sus habitantes.

La audiencia es en uno de los colegios, a escasos metros de su casa, pero no puede ingresar. Tampoco lo logran el alcalde del distrito, ni muchos otros morocochanos, por el cordón policial que cubre la entrada. Aunque sí lo consiguen hacer los visitantes, las personas que Máximo vio llegar, movilizados por la empresa interesada en la explotación del proyecto. Nota que algunos de los visitantes vivieron, tiempo atrás, en Morococha, cuando fueron trabajadores mineros. Ellos colman la capacidad del local, movidos por la promesa de la casa propia, en un nuevo distrito, que construirá la empresa minera si consigue la aprobación del EIA.

Máximo está en contra del proyecto, pero no de la minería, por las condiciones que les proponen para reubicarse. Por eso acordó, junto a otros morocochanos, votar en contra. Sin embargo, el día de la consulta, el 16 de enero del 2010, la policía los cerca con mallas

¡Morococha no se vende, Morococha se defiende!, gritan, desde afuera. Inevitablemente, los ánimos se exasperan. Caen bombas lacrimógenas. Desorden, humareda, niños llorando, personas corriendo. El humo de las bombas ingresa donde se realiza la consulta, pero esta sigue, hasta la votación a favor del proyecto. 

Meses después, Máximo accedió al documento que decidió, en gran parte, el destino de Morococha, distrito del departamento de Junín, a 140 kilómetros de Lima y ubicado a más de 4,600 metros de altitud. Ese 16 de enero fue un día clave para el futuro de la ciudad: con la aprobación del EIA se permitió, también, su reasentamiento. Para muchos morocochanos significó un punto de inflexión sobre su perspectiva del proyecto: pase lo que pase, no se irían del distrito.

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El proyecto minero se denomina Toromocho y debe su nombre a un cerro con la forma de un toro sin cuernos, en cuyo interior hay una reserva de 1526 millones de toneladas de minerales, principalmente cobre, además de molibdeno y plata, que explotará la empresa Chinalco por los próximos 30 años. Parte del mineral está por debajo de Morococha, por lo que se debe reubicar a las cerca de mil 200 familias hacia un nuevo distrito, llamado Carhuacoto, que construyó la minera.

Parte del cerro denominado Toromocho.

El reasentamiento, el primero que se realiza en el Perú, se inició en octubre de 2012 y debía culminar, según el EIA que presentó la minera, tres meses después. Sin embargo, a setiembre de 2017, cerca de 50 familias persisten en Morococha, por problemas socioeconómicos y ambientales en el nuevo distrito.

Para convencer del traslado, la empresa negoció con cada uno de los hogares. En líneas generales, se ofreció otorgar una casa en la nueva ciudad, más una compensación y la posibilidad de empleo. De esa forma, se consiguió que muchos se trasladen. 

Además porque, como explica Eduardo Paredes Astuvilca, dirigente morocochano minero, la empresa notó que muchas personas en Morococha eran inquilinos, es decir, personas que llegaban a trabajar en los centros mineros de la zona, por lo que, al ofrecerles una casa, consiguió su apoyo. Así, Paredes narra que Chinalco fue audaz y formó la Asociación de Vivienda de Morococha (AVM), conformada, principalmente, por los inquilinos, que sumaban un promedio de 900 familias y superaban a los cerca de 360 propietarios morocochanos, disconformes con los términos de la negociación. 
- Esas 900 familias nos superaban y cuando había alguna reunión, un referéndum o un taller, ellos mandaban al voto –explica Paredes. 
Máximo, como las otras familias que se niegan a trasladarse, cuestiona que las casas en Carhuacoto son muy pequeñas, de 50 o 60 metros cuadrados (m2) aproximadamente, a diferencia de las que tienen o tenían en Morococha. 
- ¿Nosotros qué hacemos en una casa chiquita con tres, cuatro o cinco hijos? –afirma Máximo y recuerda que el EIA señala que se repondría una casa igual o mejor, a un precio justo.
Por ello cuestionan los US$ 9 por metro cuadrado que les ofrecían por comprarles su casa, ya que les sería imposible conseguir un predio en otro lugar, como en Lima, en donde el precio del metro cuadrado, en promedio, asciende a S/. 2.642 (más de US$ 800). 

Paredes Astuvilca recuerda que la sensación general, al iniciarse el traslado, que salió en noticieros y diarios, fue la de un reasentamiento exitoso. “No han impuesto y ahí está el resultado”, sostiene. El resultado son las familias que se resisten a dejar Morococha; en tanto que para las que se fueron a Carhuacoto, son otros los problemas. 

En la actualidad, Morococha parece una zona bombardeada por algún ataque terrorista. Las casas en pie, de las familias que quedan, se intercalan con las que han sido derrumbadas, de las familias que se fueron, y que la mina destruyó y donde colocó letreros con: “Prohibido el ingreso”. De esa destrucción se documenta en varios videos en Youtube, en los que algunas personas denuncian, entre lágrimas, que derribaron sus casas, sin su permiso, con sus enseres adentro.

El pasado de la zona donde se ubica Morococha siempre fue minero, inclusive desde antes del siglo XVIII. Pero es hasta 1905, cuando la empresa Cerro de Pasco Mining Corporation toma el control de Morococha, cuya palabra es la unión de dos términos quechuas que significan “laguna de colores”. Es justamente a partir de esa laguna que se fue formando el distrito con el desarrollo de la minería y la llegada de trabajadores.

Luego, en 1973, durante el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, se nacionalizó a Cerro de Pasco y se constituyó a CentroMin Perú. Posteriormente, en junio del 2003, se otorgó los activos de la empresa estatal a Minera Perú Copper (MPC). Y, en agosto de 2007, Chinalco adquirió el 100% de las acciones de Perú Cooper Inc., dueña de MPC, por más de 850 millones de dólares.

El proyecto Toromocho inició sus actividades en diciembre de 2013. Entonces, el Banco Central de Reserva del Perú calculó que la mina demandaría una inversión total de más de US$ 4.800 millones, con lo que se incrementaría en 10% la producción peruana de cobre. Además, con Toromocho, más otros tres megaproyectos cupríferos, el Perú es el segundo país productor de cobre a nivel mundial, solo superado por Chile. 

Minera Chinalco Perú es una empresa estatal china, subsidiaria de Aluminum Corporation of China, una de las mineras más grandes de ese país. Toromocho producirá anualmente un millón de toneladas de concentrado de cobre, 10 mil toneladas de óxido de molibdeno y 4 millones de onzas de plata. La empresa también estimó que durante la vida de la mina, considerando US$3 como precio del cobre se obtendrán US$7.600 millones por concepto de impuesto a la renta y US$3.800 millones por canon minero.

Si se mira todo el bosque, la llegada de Chinalco al Perú se realizó en el marco de la estrategia de salida al exterior emprendida por las compañías chinas, que, desde hace un tiempo, compran materias primas en todo el mundo, sobre en Sudamérica. Huang Shanfu, presidente de Chinalco Perú, reconoció en el canal CCTV en Español, en noviembre de 2016, que durante seis años pusieron “un empeño incansable” para adquirir la mina de cobre, ya que el mineral es escaso en China. Shanfu agregó que el Gobierno peruano mantiene una sincera voluntad de atraer a las empresas chinas para que realicen inversiones. Por ello, China ya es el principal socio comercial del Perú.

Para el Perú, en tanto, la minería es una actividad que genera la mayor parte del crecimiento del PBI y un importante contribuyente del impuesto a la renta. Pero también produce pasivos ambientales y genera conflictos, lo que acarrea en muchos muertos. Quizá por eso hay pocas luces sobre Morococha: no hay muertos a causa del conflicto. La atención de Lima es casi nula: para la prensa y las autoridades, cuando se han referido al caso, se trata de un intento novedoso de resolver los conflictos sociales que ocasiona la minería.

***
Lo que queda en pie en Morococha

Ollanta Humala, como presidente del Perú, quiso llegar a Morococha en helicóptero, el 10 de diciembre de 2013, cuando Chinalco lo invitó para el inicio de las operaciones de Toromocho. Pero por las condiciones del terreno tuvo que aterrizar en La Oroya, a unos 30 minutos de ahí. Luego, en su discurso, Humala celebró que con ese proyecto el Perú se consolidaba como una potencia minera y añadió que, como Gobierno, promovían una minería responsable, que pone lo social por delante, por lo que, tener un nuevo pueblo es importante, en referencia al reasentamiento. Pero su salida, con dirección a Lima, no fue tan sencilla. A pocos metros de llegar a la carretera, lo esperaban Máximo y otros morocochanos
- Señor presidente, estamos de acuerdo con el proyecto, pero queremos que usted canalice un diálogo con la empresa –le dijo uno de los presentes.
- Nosotros vamos a ver que canalicen sus derechos. Entiendo que la empresa quiere dialogar con ustedes. ¿Quién es el dirigente? –habló Humala.
- Yo, señor –se presentó Máximo Díaz y añadió: Señor presidente, estamos pidiendo que la empresa cumpla con el Estudio de Impacto Ambiental, en el campo de reposición…
- Pero en donde están ustedes viviendo abajo es mejor que las casas de acá–le respondió Humala, al referirse a Carhuacoto.
- Es muy chiquito, papá lindo –dijo alguien.
- Eso es una ratonera. Quisiéramos que nos repongan igualito a nuestros terrenos. Y listo, apoyamos a la mina –le explicó Máximo.
- Ayaya… bien, entonces vamos a conversar. Te voy a invitar a Lima, a Palacio de Gobierno –le indicó Humala y le pidió a una de sus asistentes que tome nombres y números telefónicos de varias personas, entre ellas de Máximo.
- De acá a tres semanas te estoy llamando –añadió Humala, antes de subirse a su vehículo.
Máximo, ahora, asiente: “¿Llamar? Se hizo humo. Ya terminó su periodo y se largó. Y hasta hoy han venido cuántos maltratos”. Él es presidente del Frente de Defensa de Morococha. Alterna sus días entre su carpintería y la denuncia al Estado peruano por los abusos e incumplimientos, como cuando les cortaron el servicio eléctrico, en febrero de 2014, como parte de la reubicación.

Pese a todo, él, quien ha vivido más de 50 años en Morococha, reitera que no son antimineros, pero es firme al señalar que persistirá. “Que procedan como gusten, que nos maten, no hay ningún problema, yo no tengo miedo”, asevera. Indica que sobrevivirán hasta que se reconozcan sus derechos. En tanto, esperan la voluntad de Dios.

La mina y la ciudad destruida.

***

Morococha estuvo en estado de emergencia durante 180 días, en el 2013. Sucedió en el contexto del traslado violento de las escuelas y la resistencia de muchas familias. César Reyna, asesor externo de la Municipalidad de Morococha, afirma que el Gobierno promulgó los tres decretos supremos que declaraban la emergencia para dotar de base legal al reasentamiento. 

En los decretos se señala que la zona de Morococha se encuentra expuesta a movimientos en masa, la existencia de galerías subterráneas debajo de la ciudad, así como ser una zona de sismicidad alta; lo que convierte a la localidad en un lugar de alto riesgo, por lo que se dispone la inmediata reubicación de la población. Máximo cree que los estados de emergencia fueron solo para sacarlos. 
- Solamente la población estamos en emergencia y tienen que retirarse. Mientras que Chinalco está trabajando amplio, con toda su gente –cuestiona. 
Sin embargo, sí existen dudas entre los morocochanos, en cuanto a la seguridad, pero en Carhuacoto. Reyna afirma que cuando se presentó a Carhuacoto como opción para el traslado no se mencionaron los problemas que tenía. Pues, solo cuando consiguió un anexo del EIA, en el Ministerio de Energía y Minas, se conoció que la presencia de arsénico y plomo, entre otros metales, por encima de los límites máximos permisibles, en el suelo donde está Carhuacoto. Pero, hasta entonces, nadie sabía de ello. 

A ello se suma que Carhuacoto es un lugar vulnerable en caso de terremoto. Ello porque se encuentra 200 metros por debajo de una laguna relavera que, si llegara a desbordarse, por la precariedad de los diques de contención, inundaría el lugar. Asimismo, la ciudad ha sido construida sobre un bofedal desecado, por lo que el distrito tiene alta tasa de humedad, que ocasiona que ventanas y paredes amanezcan mojadas aun cuando no haya llovido, lo que también genera que el terreno sea muy inestable, razón por la cual el helicóptero que movilizó a Humala no pudo aterrizar ahí. La humedad, sobre todo, perjudica la salud de las personas.

Carhuacoto

***

En las mañanas, Javier, una de las personas que sí se trasladó a Carhuacoto, y quien prefirió guardar su identidad, deja a su hijo en el colegio Horacio Zeballos. Ahí, en una de las reuniones, el director les dijo que la población estudiantil en Carhuacoto era cercana a los 300 estudiantes, a diferencia de Morococha donde eran 600 alumnos.

Específicamente, el índice de escolaridad en ese colegio descendió de 578 alumnos en 2012, cuando se inicia el reasentamiento, a 486, el 2015. La deserción escolar es una de las consecuencias del problema mayor del traslado: el escaso movimiento económico en Carhuacoto, donde el mercado, a las ocho de la mañana, parece una oficina durante un feriado. Ello se generó porque Chinalco incumplió otro punto de su EIA, según el cual se comprometía a ubicar su campamento en la misma área de Carhuacoto, para que los trabajadores puedan generar un consumo de bienes y servicios que ayude a dinamizar la economía. Reyna cree que eso no se cumplió porque la empresa evita vincularse con la población, para no exponerse a protestas o paros, por lo que prefieren tener trabajadores de otras zonas, que cuando terminen sus jornadas regresen a sus lugares de origen. En total, estima que solo el 10% de trabajadores en Toromocho son morocochanos. 

Por ello, según el “Mapa de Pobreza Provincial y Distrital 2009” del INEI, antes del reasentamiento, Morococha registró 45,2% de pobres. Luego del reasentamiento, la cifra, según el mismo INEI, en 2014, asciende a 54,8%: la pobreza se incrementó en pocos años en 9.6%. 
- Carhuacoto tiene pistas, agua, desagüe, pero no hay de qué vivir. La gente está migrando a otros sitios –afirma Eduardo Paredes. 
Ello hizo del distrito un lugar donde no hay puestos de periódicos, ni cementerio, pero sí hay HBO. En su mayoría, las casas, como las calles, parecen desocupadas. En similitud a lo que se percibe en Morococha: dos pueblos con la misma sangre y aspecto. 

Pero en Carhuacoto, todas las casas son iguales, como un cuartel, lo que le da la sensación de un rectángulo esquematizado, sin la espontaneidad característica de los pueblos del ande peruano. Ello, humanamente, aumenta el frío en un distrito cubierto por cumbres nevadas. 

En Morococha, en tanto, otros son los problemas. Con temperaturas heladas casi todo el año, las 50 familias que están ahí no cuentan con escuelas, ni centros de salud y tienen que padecer la contaminación que originan las explosiones: el aire que respiran está cargado con relave minero.

Cuando los camiones pasan por estas pistas, levantan polvo que contiene minerales y que respiran los morocochanos.

Reyna propone que debería hacerse un estudio socioeconómico y otro de riesgos para evaluar si los metales pesados del subsuelo están interactuando con la población. Por ahora, él, junto a autoridades, grupos sociales y la empresa, participan en mesas de diálogo, con la intención de lograr un Convenio Marco, que establezca las responsabilidades de la mina. 

Sin embargo, Manuel Martínez, gerente municipal de Morococha, denuncia que la empresa viene demorando el proceso. 
- Los americanos, cuando estaban acá, eran bonachones. Pero los chinos no te regalan ni un alfiler. El convenio está a su voluntad –comenta.  
Para realizar esta crónica se pidió contactar con un representante de Chinalco, pero no se obtuvo respuesta. 

Jorge Amaru piensa en Pedro Páramo, la novela de Juan Rulfo, cuando imagina cómo será cuando, en unos años, vuelva a Morococha. Recuerda que en la novela, Juan Preciado busca a Comala, su pueblo, pero lo encuentra deshabitado, lleno de fantasmas…  

En 2012, cuando regresó a Morococha, encontró viviendas sin vida. Él se fue en 1982, tras vivir mucho tiempo ahí. Años después, cuando se enteró que iban a destruirla, se puso a pensar si había otra solución. Si realmente la minería exige eso, no queda de otra, concluyó. Pero piensa que la situación en Carhuacoto pudo haber sido distinta si la empresa le daba otro enfoque a su relación con el pueblo, como sucedía antes, cuando el trabajador tenía su vivienda cerca del pueblo. “Porque a un pueblo le dan vida sus habitantes”, sentencia.

Morococha, 2017.



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23 de diciembre de 2017

Ángel Cappa escribe sobre el peso de la camiseta de Universitario

Los siguientes párrafos corresponden al libro ¿Y el fútbol, dónde está?, de Ángel Cappa (Argentina, 1946), extécnico de fútbol y docente. Cappa, durante el 2002, fue entrenador de Universitario de Deportes, equipo con el que fue campeón del torneo Apertura de ese año. Sobre esa experiencia escribió en el citado libro, del que se copian las primeras líneas del texto que tituló “El fútbol peruano goza de buena salud”. 

Celebración del torneo Apertura 2002.

*
El fútbol peruano goza de buena salud

En el primer partido que dirigí a la U en el Apertura del 2002, descubrí dos cosas: el peso enorme de la camiseta crema y la buena salud del fútbol peruano.

Perdíamos 1 a 0 con el Áurich, de visitantes, y empatamos en el minuto 45 del segundo tiempo, de penal. Entonces yo llamé a uno de mis jugadores y le dije que se mantuvieran serenos y ordenados para no regalar nada, ya que el tiempo prácticamente se había acabado y el empate no estaba nada mal dadas las circunstancias. Me miró y no me dijo nada, pero no sé por qué intuí que no me iban a hacer caso.

Efectivamente, cuando la pelota se puso nuevamente en movimiento, se les fueron encima a los rivales, los acorralaron y en el último instante del tiempo añadido Chemo del Solar, de cabeza, me enseñó que esa camiseta es diferente. 

*

Tomado de:
Cappa, Ángel (2004). ¿Y el fútbol, dónde está? Lima: Ediciones PEISA.

Portada del citado libro.
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7 de mayo de 2017

Lecciones vivenciales: la historia de un profesor que se disfraza en sus clases

Los alumnos del colegio José Carlos Mariátegui Nº 2048, ubicado en Comas, han visto pasar por sus aulas al homo sapiens, faraones, incas y hasta libertadores, gracias a la iniciativa de su profesor de Historia, Fidel Berrospi, quien combina la teoría con la teatralización de sus clases: disfrazándose de personajes históricos. Su objetivo es lograr una historia vivencial, que despierte el interés y la participación de sus estudiantes. Parte de este escrito se publicó en la revista Variedades, del diario El Peruano.

Clases de Historia, con Fidel Berrospi.

Luego de observar muchos programas televisivos de imitación y comicidad y analizar cómo los artistas se disfrazaban de uno y otro personaje, Fidel se interrogó: ¿por qué no hago esto en el colegio? Recordó con claridad la ocasión cuando se disfrazó para contarles algunos cuentos a su hijo y sus sobrinos. Habían quedado maravillados y, sobre todo, logró atraer sus atenciones.

Entonces comenzó a planificar su innovadora idea. Pero también evaluó la reacción de las personas: el “qué dirán”.

Así pasó mucho tiempo antes de aplicar su propuesta. Hasta que sintió que había llegado el momento cuando le asignaron hablar de la época virreinal en la Semana Patriótica que se celebraría en el colegio. Aproximadamente siete años atrás. Estaba cansado de que todos salían solo a hablar: notaba el aburrimiento en los alumnos. 

Quería actuar. Pero aún sentía temor, la valla era alta: la escenificación sería en el estrado del colegio, frente a todos (alumnos, profesores, autoridades, padres, invitados). Además, le faltaba algo. 

Días antes de la ceremonia le comentó su intención a Maritza Calero, hermana de una de sus alumnas quien siempre colaboraba con los proyectos del colegio. 

- Quiero actuar para el Día de la Independencia. Quiero hacer de virrey –le comentó.  
- ¡Yo te hago el disfraz! –fue su respuesta inmediata y contundente.

Hicieron la apuesta. Y le trajo un maravilloso traje de virrey: peluca blanca, sobretodo negro con decoraciones doradas, medias de nylon y zapatos negros. Fue el número central de esa actuación. La escenificación que muchos aún recuerdan. Para Fidel: un antes y un después y el inicio ideal para trasladar la técnica a las aulas.

El primer gran momento. Sucedió siete años atrás, aproximadamente.

Confeccionar los primeros vestuarios le tomó mucho tiempo. Siempre en base a materiales reciclables (cartón, papel, plástico), mucha creatividad, imágenes referenciales de libros e Internet, además de la ayuda familiar y de otros profesores. 

Cierta ocasión una docente le propuso hacer un disfraz que lo convierta en el hombre de las cavernas. 

- ¿Pero te lo pondrás?, –le preguntó desconfiada.

No solo se lo puso, su clase la desarrolló en las áreas verdes del colegio. Hizo los movimientos similares al hombre cuando recolectaba frutos, se dedicaba a la cacería, realizaba pinturas rupestres y empezaba a asumir una postura erguida. 

Poco a poco se fue acostumbrando. No solo actúa en los salones, también cuando sale de ellos y se dirige al aula de docentes. Entonces las clases ya no solo son para los estudiantes, también para los padres o el personal de limpieza con los que se cruza. 

También participa en los simulacros de sismo y en el resto de las actuaciones del colegio, siempre con la participación de los alumnos, quienes le ayudan en la confección de los disfraces, como parte de su aprendizaje. Pero su intención va más allá: busca que sean los propios estudiantes quienes actúen. “Quiero que ellos vivan la historia. La narren con sus palabras y mi asesoría. Quiero una historia vivencial”, indica. 

La conexión con los escolares mejoró, cuenta. Todos le prestan atención y se divierten. Incluso, recibe saludos de niños y jóvenes a quienes todavía no ha enseñado, pero que ya lo conocen.

Metodología innovadora de Fidel Berrospi.

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Los disfraces, que calcula en más de cien y que constantemente va renovando o reparando, varían entre personajes, objetos y animales. Los nombres que les asigna a sus personajes se relacionan con el suyo. Así, puede ser Fidel el Mamut, Fidel Australopiteco o el Inca Fidel, según los temas y el programa curricular.

- Yo les digo a mis alumnos que soy el incauto… el único inca que anda en auto –menciona con humor. 

Para él, la prehistoria y la época precolombina son las etapas de la Historia que le permiten elaborar disfraces mejor estructurados y realizar actuaciones más desarrolladas. 

Menciona que siempre está leyendo sobre los temas que teatralizará y pensando en la preparación de sus clases. Planifica cuándo y qué personaje hablará, en qué momento se pondrá la máscara, cómo caminará y qué explicará. Piensa en todo. Ensaya frente a un espejo y a su familia. Ellos le dan indicaciones sobre cómo hablar o ubicarse. Berrospi no ha estudiado actuación, pero anhela llevar clases para ser mimo. A veces conversa con profesores de arte para que lo ayuden con las interpretaciones. 

Tanto para las clases, como para las actuaciones, él prepara los guiones. Prioriza que sean divertidos, para captar la atención de todos. Sobre ello, recuerda cuando se disfrazó de Cristóbal Colón: se puso una peluca blanca y algunos estudiantes, los más avispados, se divertían llamándolo Yola Polastri.  

En sus disfraces prioriza los detalles que marquen la diferencia. Por ejemplo, cuando le tocó tratar sobre los oidores que llegaban en el virreinato, al oidor le puso orejas de grandes dimensiones. Luego les preguntó a sus alumnos:

- ¿Por qué le dicen oidor?
- Porque oye, profesor: mira sus orejazas. 

Esas lecciones entran por la vista y no se olvidan, explica. Luego las evaluaciones se vuelven fáciles para los alumnos.

Clases vivas de Historia.

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La mañana cuando nos atendió salía con una gran sonrisa de una clase dictada a una sección del primero de secundaria. Cargaba máscaras de dinosaurios, mamuts, elefantes y del homo erectus y el sapiens. “Acabo de explicar la evolución de la vida y la aparición del hombre”, sostuvo. “Pero me falta tiempo para explicar con precisión”. Además del tiempo, ha debido superar algunos cuestionamientos.

En una ocasión, un padre le cuestionó su metodología de enseñanza. Fidel le respondió con una pregunta: 

- ¿Usted sabe qué pasó en 1780 en el Perú? 
- No.

Entonces se puso un sombrero similar al que usaba Túpac Amaru, que había utilizado en una clase, y le volvió a preguntar:

- ¿Quién soy?
- Túpac Amaru –replicó el padre.
- ¿Y qué hizo Túpac Amaru? ¿Por qué se le recuerda?
- Porque se rebeló.
- Eso sucedía en 1780. Y mis alumnos lo recuerdan. 

Estaba en una reunión para padres.

Pese a ello, siente más cercanía y participación con los alumnos. Incluso, algunas veces le preguntan, antes de anunciar los temas de las próximas clases:

- ¿Y profesor? ¿De qué se va a disfrazar? ¿Qué va a realizar? ¿Cómo lo ayudo?

Otras veces, con solo verlo disfrazado asocian las lecciones. Por ejemplo, cuando exalumnos lo vieron escenificando a un mono, le dijeron:

- Profesor, ya sé: ¡el hombre viene del mono!

Berrospi comenta que se siente feliz con lo que hace porque: “mi vida es el colegio”.

Entre disfraces y máscaras, Fidel calcula tener cien vestuarios.


***
VOCACIÓN
Fidel Berrospi nació en 1961, en Huánuco. Primero estudió Agronomía, durante tres años. Pero, por vocación, postuló para Educación, en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán. Llegó a Lima en 1997 para enseñar en el colegio José Carlos Mariátegui Nº 2048, de Comas. En total tiene 26 años de docencia. Se declara innovador y propulsor de cosas creativas y fuera de lo común. También en ser autodidacta: nadie la enseñó a actuar o hacer crucigramas, pero lo hizo. Además es un docente activo en las redes sociales: la mayoría de sus contactos son alumnos y exestudiantes. Mediante ese canal incentiva a sus escolares, ya que publica sus exámenes cuando obtienen altas calificaciones. Eso le ha da resultados positivos, comenta. “Me gustaría adoptar eso con otros profesores”, refiere y piensa que “vamos a amar al Perú cuando lo conozcamos mejor”.

*Parte de este texto se publicó en la revista Variedades, del diario El Peruano, el 05 de mayo de 2017. 

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26 de marzo de 2017

Perú y China: economías complementarias

El Perú y China tienen antiquísimas relaciones que, en las últimas décadas, se intensificaron política, cultural y económicamente. Producto de ello, el gigante asiático se convirtió en el principal socio comercial de nuestro país y donde más invierte en relación a Latinoamérica. No obstante, nuevos retos surgen de cara al futuro entre ambos países, por el contexto económico y, sobre todo, por los nuevos motores de crecimiento que tendrá China, país que representa el primer mercado para cerca de 170 países, de los casi 200 que existen en el mundo. En este informe, publicado en la revista BusinessEmpresarial, se analizan las relaciones entre China, el Perú y Latinoamérica, región en la que el dragón asiático planea duplicar, en los próximos 10 años, sus montos de comercio e inversión.
El Perú posee lo que China necesita y, en complemento, China tiene lo que el Perú requiere, analiza Carlos Aquino, uno de los principales expertos sobre economía asiática en Latinoamérica. Para él, el gigante asiático necesita materias primas que se tienen acá (como plata, cobre, hierro, zinc, plomo, harina de pescado y alimentos), además de oportunidades para invertir en la construcción de infraestructura. Por su parte, el Perú requiere, para su desarrollo, de esos capitales para cerrar su brecha en infraestructura, además de un mercado inmenso como el chino. “Los dos países se necesitan y hay un interés de afianzar esos lazos. De hecho, para el 2021, el comercio podría crecer 60% o hasta el doble si las cosas se pone interesantes”, proyecta. 

Su argumento se sustenta en que el presidente de la República Popular China Xi Jinping anunció que su país planea duplicar los montos de inversión y comercio con Latinoamérica (LA) para el periodo del 2015 al 2025. Así, se espera que el comercio de China con LA pase de US$ 250 mil millones a US$ 500 mil millones y la inversión suba de US$ 125 mil millones a US$ 250 mil millones. ¿Qué puede esperar el Perú de ese anuncio? 

PASADO
Las relaciones entre el Perú y China son bastantes antiguas. Se sabe que en el Virreinato, a partir del siglo XVI, específicamente de 1568 hasta 1810, existió comercio ilegal por la obligación de que las colonias españolas solo comercialicen con la Metrópoli. No obstante, algunos barcos que salían de Acapulco (con productos mexicanos y peruanos, como papa, maíz, cacao, entre otros) intercambiaban productos en su parada en Manila, en Filipinas (también bajo el dominio español), con galeones procedentes de Macao (China) que transportaban seda, porcelana, lacados y otros productos orientales. No en vano, virreyes y arzobispos limeños usaban esa seda y porcelana china. Posteriormente se interrumpió dicho comercio, en 1810, por los procesos independentistas en América hasta que se inició la gran inmigración china al Perú. Según investigaciones, entre 1849 y 1874 ingresaron cerca de 100 mil chinos culíes, procedentes de Cantón, para trabajar, básicamente, en las haciendas costeñas. 

En tiempos modernos, un nuevo hito aconteció en 1971 cuando nuestro país estableció relaciones diplomáticas con China (entonces, el Perú fue el tercer país en LA en hacerlo, después de Cuba y Chile). Sin embargo, hasta 1990, el comercio era prácticamente mínimo. China compraba harina de pescado y cobre, pero en mínimas cantidades, por lo que figuraba entre el octavo y noveno socio comercial del Perú. “El primer salto empieza en 1990 y, luego, el gran salto en la siguiente década”, sostiene el economista. Ello porque, desde 1979, China inició su política de apertura económica al mundo por lo que empezó a comprar más productos, demandar materias primas e invertir fuera de sus fronteras. A la par, desde 1990, el Perú también abrió su economía e inició su política de privatizaciones. Producto de ello, justamente, en 1992 la empresa china Shougang compra Hierro Perú en Marcona (lo que fue la primera gran compra de una empresa extranjera a un activo del Estado) y, luego, en 1993, otra empresa china, la Corporación Nacional de Petróleo China (CNPC) adquiere el lote VI y VII de Talara.

Carlos Aquino, catedrático de la UNMSM. Foto: elperuano.pe

INVERSIÓN
No obstante, el gran salto sucedió en la década pasada, específicamente del 2003 al 2011, cuando los precios de minerales, como el cobre o el hierro, aumentaron considerablemente su valor (el cobre subió hasta cinco veces su precio), por lo que explosionó el monto de lo que el Perú vendió a China. “Y no solo eso, a fines de esa década empiezan las grandes inversiones chinas: la empresa Aluminum Corporation of China (Chinalco) compra la operación de Toromocho y paga cerca de US$ 3,500 millones y, luego, en 2014, Minerals and Metals Group  (MMG’s) compra Las Bambas por casi US$ 6 mil millones”, declara Aquino. Entonces aumenta el comercio y la inversión de China. 

Desde entonces, se calcula que, en la actualidad, hay cerca de 160 empresas chinas de diverso tamaño en el país: varias pequeñas y algunas inmensas. Aquino, quien es profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), detalla que algunas de las principales son MMG’s en Las Bambas (y una inversión de US$ 4 mil millones con lo que, al 2018, cuando complete su inversión, habrá invertido US$ 10 mil millones); Chinalco en Toromocho (con cerca de US$ 5 mil millones de inversión); Shougang (que compró por US$ 120 millones e invirtió, hasta ahora, más de mil millones de dólares); CNPC (que compró, el 2014, operaciones de Petrobras por US$ 2,600 millones). “Esta empresa petrolera (CNPC) produciría, con las adquisiciones que tiene, un 30% a 40% del total de petróleo y gas del país”, adiciona.

Según estadística del Ministerio de Energía y Minas, hasta junio de 2016 existía un portafolio de inversión, por realizarse, de más de US$ 58 mil millones, de los cuales casi un tercio es de China. “Estamos hablando de US$ 20 mil millones de inversión china solo en minería”, indica. 

De tal forma, la presencia de empresas chinas está, principalmente, en los rubros de sectores naturales como minerales, energía y pesca. En este último, una empresa importante es China Fishery Group (CFG) (que compró la empresa Copeinca, en 2013, por US$ 762 millones y produce harina de pescado), con casi un 20% de participación del mercado. Además de otras operaciones comerciales menores, como motos o autos. Según ComexPerú, importamos de China, principalmente, celulares, computadoras, aparatos de telecomunicación, motocicletas, calzado, autos, entre otros.

“En las importaciones, China también es, desde el 2014, la mayor fuente de suministro. El 2015 le compramos por US$ 8,358 millones, el 22.5% del total. Empresas chinas o extranjeras instaladas en China nos venden todo tipo de productos manufacturados. Eso ha sido bueno para los consumidores peruanos, pero para algunas empresas peruanas es una dura competencia”, completa.

China y Mao. Imagen: Internet.

PRODUCCIÓN
Producto de ello, las empresas chinas producen todo el hierro que el Perú elabora: de hecho, la única mina de ese metal es de Shougang, en Marcona - Ica. Asimismo, cuando las operaciones de Toromocho y Las Bambas empiecen a funcionar al 100%, lo que se espera para el periodo 2017-2018, ambas producirán el 33% del total del cobre del Perú. 

Según el especialista en economía asiática, China es el mayor comprador de muchos productos que el Perú exporta. En cifras, presenta que, por ejemplo, en 2015, ese país compró más de la mitad del cobre que el Perú exportó, un 55.3%; el 61.4% de la plata; casi todo el hierro con el 94.1%; más de la tercera parte del zinc, con un 39.2%; el 76.3% de la harina de pescado, entre otros. “Mucha de la producción de estos productos es hecha por empresas chinas”, explica.

En cuanto a inversión china en nuestro país, estima que esta se duplicó en los últimos cinco años. Muestra de ello es Las Bambas, Toromocho, Shougang y otras empresas chinas con problemas, como el proyecto Río Blanco en Piura (con inversión cercana a los US$ 1,500 millones) pero que está paralizada por problemas con la comunidad. “Otro proyecto es Pampa de Pongo, de la empresa Jinzhao Mining, en Acarí - Arequipa, que tomó una inversión de US$ 3,500 millones y sería la segunda mina de hierro junto a Marcona”, sostiene.

En general, calcula que, aproximadamente, se invierten unos US$ 1,500 millones al año, lo cual aumentaría si se resuelven los problemas sociales y, a nivel externo, se incrementan los precios de los minerales. 

Recuerda que las grandes inversiones chinas no son inversiones nuevas ya que, básicamente, son proyectos que ya existían. “Xougang compró una mina que ya había, al igual que Toromocho y Las Bambas. Pampa de Pongo y Río Blanco serían nuevos pero todavía están en proyecto, pero si hay problemas se van a atrasar”, indica. 

DIVERSIFICACIÓN 
La primera visita oficial al extranjero que realizó Pedro Pablo Kuczynski (PPK), luego de solo seis semanas de asumir el cargo como presidente del Perú, fue hacia China, en setiembre de 2016, la cual, a su retorno, calificó como “una misión exitosa”. 

PPK informó que, en ese viaje, sostuvo reuniones con todos los grandes líderes de este país, en las que habló de infraestructura, energía y, sobre todo, de la industrialización de una parte de los minerales que se producen en el Perú con fundiciones y refinerías,  en lo que hubo “un gran apoyo”, según indicó. También resaltó que tuvo una reunión con el principal constructor de trenes de ese país en la que conversó sobre las posibilidades de inversión en el tren de cercanías, el cual “le pareció muy interesante y que estudiaría”, afirmó PPK.

PPK en China. Foto: peru.com

Aquino espera que algunos de esos anuncios se concreten durante la visita a nuestro país del mandatario chino para la cumbre APEC. Con lo cual, asimismo, se daría un paso importante para la diversificación de las inversiones chinas en el Perú. “Los chinos se han dado cuentan de que solo concentrar sus inversiones en recursos naturales no es tan bueno, porque los precios de los minerales están bajos. Por eso quieren hacer el tren bioceánico y, en general, tienen interés en infraestructura”, indica. 

Sobre dicho tren, comenta que el interés chino es que siga su ruta por el norte del Perú (hacia el puerto de Bayóvar, en Piura), para poder importar hierro, carne, soja, entre otros productos de Brasil, y no por el sur como es la intensión de los presidentes del Perú y Bolivia. Para Aquino ese sería un argumento que usa PPK para “echarle agua fría” al proyecto por ser muy costoso: de los US$ 65 mil millones que aparentemente costaría, US$ 35 mil millones es la parte que el Perú debería pagar por ser el trayecto más extenso y porque, por ahí, no hay ningún ferrocarril, a diferencia de Brasil. “Al gobierno peruano le pareció muy cara esa inversión y quiere un tren por el sur, por Bolivia. Sinceramente no creo que los chinos se interesen en eso”, indica. 

El mismo PPK ha declarado que sus dudas sobre ese tren pasan por: “primero, su costo, que es altísimo, y en segundo lugar si hay carga de regreso (de Perú a Brasil), porque cualquier sistema de transporte debe tener cargas en los dos sentidos”. “Se va a estudiar y se tomará una decisión”, ha sentenciado, por el momento, PPK.

Por ello, para Aquino, quien es director del Instituto de Investigaciones Económicas de San Marcos, tienen más opciones de concretarse los trenes de cercanías (que unirían Barranca con Ica, pasando por Lima) que planifica el Perú y en los que podrían participar empresas chinas. 

No obstante, refiere que el interés chino, por esos y otros proyectos, depende de las condiciones. “Sucede que en el Perú se hacen licitaciones con un solo postor para que lo gane alguien. Obviamente los chinos no van a participar porque saben que no van a ganar. Si se abren esas licitaciones para tres, cuatro o todos los postores que deseen, los chinos estarían definitivamente interesados, pero si se dan las garantías para participar”, manifiesta. 

Indica que, por ahora, tampoco están dadas las condiciones para el ingreso de bancos chinos al sistema peruano porque nuestra legislación permite un solo banco chino (desde el 2014 opera el Industrial and Commercial Bank of China, ICBC, el más grande del mundo por capitalización, con una inversión de US$ 50 millones en el país). “Los chinos quisieran tener sus bancos aquí, pero la legislación nacional estipula que solo puede haber un banco por dueño, pero en China todos los bancos son del mismo dueño, del Estado. Es una realidad que no contemplamos. Si eso se modifica, vendrían más bancos chinos, como el Bank of China”, declara.

En general, apoya que los chinos quieren participar. “Tienen dinero, tienen las compañías con suficiente experiencia construyendo pistas, aeropuertos, puertos y no tienen trabajo en su país porque ya construyeron tanto que no pueden hacer más. Quieren venir, pero necesitan las condiciones”, afirma.
Otro sector con potencial es la agroindustria. Hasta ahora, el Perú exporta alimentos como paltas, mangos, espárragos, por lo que el gigante asiático se está convirtiendo en unos de los mayores compradores de esos productos. Empero, para Aquino su interés va más allá: considerarían producir agroindustria, pero al no tener experiencia, tendrían que asociarse con empresarias peruanos. “Ahí hay expectativa. Hace 40 años, China se contentaba con comprar minerales, ahora no solo eso, invierte y quiere producir. Es probable que se interese no solo en comprar mango o uva, sino invertir para producir ellos mismos, con empresas acá”, señala.

En el turismo ya se dieron algunos avances como la eliminación de la visa para el ingreso de chinos al Perú, sin embargo sustenta que se deben hacer más esfuerzos para que se incrementen los 19,100 chinos que visitaron nuestro país durante el 2015. Aunque parezca una cifra importante, debe considerarse que, en total, 128 millones de chinos cruzaron sus fronteras para visitar otro país durante ese año y gastaron cerca de US$ 295 mil millones: los visitantes que más gastan en todo el mundo, superando a alemanes y japoneses.

Imagen explícita. Foto: Agencia de Noticias Andina.

Para el docente universitario, la idea es que, en los próximos cinco años, lleguen por los menos 100 mil chinos al Perú. Para ello, afirma que se deben superar limitaciones como el desconocimiento del Perú como destino en China. Pone como ejemplo que, hace 20 años,  tampoco se conocía a nuestro país en Japón y, ahora, la mayoría de japoneses quieren conocer Machu Picchu. “Eso ha costado años y años en campañas”, indica. Además de que se necesitan líneas aéreas directas porque un viaje a China requiere de varias paradas. Y, sobre todo, de  infraestructura. “El chino no va a venir si no tiene hoteles de cinco estrellas en los que, como los japoneses, tengan su comida. Ellos no están acostumbrados a la comida peruana. El chifa no es comida china. Tendría que haber comida china realmente, con sopa, frutas…”, indica. Sobre la carencia de hoteles en el país, sostiene que ese es un potencial camino para captar otras inversiones chinas.

Debería considerarse, también, según explica, que el aeropuerto y el puerto del Callao están colapsando, lo que dificulta el incremento de turistas. “Hace 10 años se hizo la licitación para hacer la segunda pista y hasta ahora no se hace, ni se empieza. Ese es el problema del Perú, tenemos falta de infraestructura física (puertos aeropuertos, carreteras) e infraestructura humana (técnicos y profesionales calificados)”, dice.

Igualmente, comenta que se deberían tener mayores guías con conocimiento del idioma, ya que casi todos los chinos y japoneses vienen con sus propios guías.

FUTURO
Luego de conocerse la elección de Donald Trump como presidente de los EE. UU., el ministro de economía peruano, Alfredo Thorne, declaró que ese país seguirá siendo un socio comercial importante de Perú, aunque, ante los anuncios de Trump de aplicar una política comercial más proteccionista, comentó que era “una oportunidad para reorientar nuestras exportaciones al Asia”.

Aquino añade que con el triunfo de Trump es incierto el comportamiento del precio de los minerales para los siguientes años, lo que influye, en cadena, en las inversiones chinas en ese rubro en nuestro país. “Hay el temor de que EE. UU. se vuelva proteccionista, con lo que el comercio mundial cae, al igual que la economía mundial y la demanda de materias primas. Ahora no hay perspectivas de que los minerales suban, podrían haber empezado a recuperarse en 2017 y 2018 pero con Trump las expectativas son inciertas. El único metal que se está favoreciendo es el oro porque es especulativo, activo de reservas. La gente está comprando oro, el que, por suerte, tenemos”, afirma. 

También proyecta que China seguirá creciendo, aunque no como antes, motivada por nuevos motores, que el Perú podría aprovechar. Hasta el 2012, según explica, China creció a tasas de 10% por varias razones: como el crecimiento de la economía mundial que influía en ese país, ya que dependía de mercados externos como el japonés, europeo y norteamericano, por sus numerosas exportaciones. “Vendían más cosas y su economía crecía más, pero ya no es así. Ya no hay tantos mercados externos para los productos chinos”, sostiene. Otro factor importante, en este caso interno, del crecimiento chino fue que exportaba a bajos precios por su mano de obra barata, la cual también se está terminando. “China ya no puede vender tantas cosas baratas por tanto ya no puede crecer más. Después de 33 años de crecimiento consecutivo es imposible seguir haciéndolo”, analiza. 

Además, ese crecimiento le generó pasivos como la alta contaminación que se convirtió en una preocupación del gobierno chino. “La contaminación es terrible. Entonces el gobierno ordenó que las empresas cierren”, indica. También influyó la corrupción y el aumento en la disparidad de ingresos entre los chinos. 

Por ello, en adelante, la nueva configuración social y económica del gigante asiático, según Aquino, implica riesgos y oportunidades para el Perú. El riesgo es que, al China tener un menor crecimiento, probablemente ya no demande tantas materias primas como antes; pero debe tenerse en cuenta su nuevo motor de crecimiento: su mercado interno, que aumentó considerablemente ya que, en los últimos 30 años, se estima que 300 millones de chinos se mudaron del campo a la ciudad y se proyectan que, en los próximos 20 años, se muden otros 200 millones. Además, los chinos que hace 30 años eran pobres, y no podían consumir lo que producían y tenían que exportarlo, ahora son una clase media muy grande y ya no se privan de consumir carne, vino, espárragos, uva o mango que, allá, son de precios elevados. “Ahora hay una clase media creciente que consume y el Perú se empieza a beneficiar exportando esos productos”, indica. 

Infografía: Reuters.

En esa lógica, el especialista comenta que nuestro país podría vender otros productos pero con valor agregado. “Hay una oportunidad inmensa. El problema es qué le vamos a vender. Nos falta tecnología y mano de obra capacitada para exportar más y aprovechar los acuerdos comerciales entre ambos países”, advierte. 

RELACIONES 
En 2010, el Perú y China suscribieron un Tratado de Libre Comercio (TLC), que solo tienen otros dos países en LA (Chile y Costa Rica) y, en 2013, el Perú alcanzó la calidad de socio mediante la firma de una Asociación Estratégica Integral (el único país en la región que tiene ese carácter). Por ello, Aquino califica de excelentes las relaciones con ese país porque el Perú es el único en Latinoamérica que tiene, a la vez, TLC y Asociación Estratégica Integral. 

“Tenemos un TLC interesante pero todavía no le sacamos provecho. Necesitamos tener nuevos productos para vender más allá de las materias primas. Las puertas están abiertas pero cómo vamos a aprovechar eso. Hay que invertir en agroindustria, en productos de valor agregado, en industrias que transformen nuestras materias primas, pero para eso se necesita educación y más infraestructura”, explica. 

Por eso, añade, el problema es cómo aprovechamos esos vínculos y le vendemos más a ese país, además de alimentos como el mango y las uvas. “China está empezando a comprar pero es un mercado inmenso", indica. 

Adiciona que otros problemas son las trabas burocráticas que los chinos no entienden porque, básicamente, tienen un sistema diferente. “El gobierno central es el Partido Comunista, así como el provincial y el distrital. Y cuando el gobierno chino dice hagamos esto, todos hacen porque, aparte de ser un sistema autoritario, todos son de ese partido. Pero en el Perú el gobierno es de un partido y el alcalde de otro. Además de la ineficiencia”, afirma.

En términos generales concluye que el viaje de PPK a China fue exitoso porque los chinos se alegraron de que el primer viaje del presidente sea a su país. Lo cual, resulta evidente si se considera que China es el principal socio comercial del Perú y el más grande inversor en el sector minero y energético en la actualidad en el país. 

Aquino plantea aumentar las, hasta ahora, dos oficinas comerciales peruanas allá (en Beijing y Shangai) a otras ciudades como Canton o Piaging (Chile tiene hasta cinco oficinas). “Porque si no promocionas tu producto, cómo saben lo que el Perú produce. En China no sabían, por ejemplo, que el Perú producía mango”, explica. 

SOCIO
En Latinoamérica, los socios comerciales más importantes de China son Brasil y Chile, por el tamaño de los mercados y los montos de comercio. Por ejemplo, el 2015, el comercio entre el Perú y China fue de US$ 16 mil millones (entre exportaciones e importaciones), mientras que con Chile fue por más del doble. Para este año (2016) se espera un ligero aumento en el comercio chino-peruano ya que, si bien los precios de los minerales son bajos, China está comprando mucho en cuanto a volumen. “Mucho de lo que produce Toromocho y Las Bambas se va a China. Además de que está aumentando la producción de hierro en Marcona y eso también se va a China”, explica.

Empero, en cuanto a la inversión china, el Perú es el destino más importante en comparación a otros países de LA. 

Ubicación de China en Asia. Imagen: Internet.

En otros continentes, como África, China también es el principal inversor, socio comercial y país que presta dinero para casi todos los países (sobre ello, Aquino recuerda que el Perú casi no tiene préstamos de China, a diferencia de, por ejemplo, Venezuela que se prestó cerca de US$ 50 mil millones). En Asia la situación es similar ya que China es el mayor socio comercial de todos los países y se está convirtiendo, también, en inversor y socio importante en Europa. “Para EE. UU. también: desde el año pasado China es el socio comercial más importante de ese país por sobre México y Canadá. De los más de 200 países que hay en el mundo, China es el primer mercado para 170 países”, estima.  

Al hacer un balance, Aquino refiere que el Perú, hasta ahora, aprovechó el mercado chino solo vendiéndole materias primas, ya que del total que el Perú exporta hacia China el 95% es materias primas (minerales, gas, petróleo, harina de pescado) y el 5% es uvas, espárragos, mangos y otros productos. Cifra que, en los últimos 20 años casi no ha variado, cuando ese rango estaba en 98% y 2%. 

Pero, para él, ese país también ofrece ejemplos interesantes sobre desarrollo. Por ejemplo, hace 40 años China vendía productos con poco valor agregado, con mano de obra barata y ahora produce objetos sofisticados. “China ha podido hacerlo y esa es una lección que el Perú puede aprender, pero implica, obviamente, inversión en educación. China es uno de los países que más invierte en educación, ciencia y tecnología, en sus universidades nacionales. Destina casi el 4% de su PBI en educación, y casi 2% en investigación y desarrollo: es un monto bastante grande para el tamaño de la economía china”, manifiesta.

En cifras, indica que, en 1993, cuando China empezó a invertir en grande en el país, el Perú solo le exportó por US$ 140 millones. En 2003, le vendió US$ 600 millones y entonces empezó a subir ese monto a, en 2007, cerca de US$ 3 mil millones hasta llegar a casi US$ 8 mil millones en 2012: el pico máximo. Desde entonces cayó el monto a US$ 7,300 millones, en 2015, y, ahora, estamos en US$ 7,500 millones. Para este año quizá se alcancen los US$ 8 mil millones por la mejora en el volumen, como del cobre, proyecta el entrevistado. 

Comercio del Perú por principales países y regiones (en millones de dólares). Cuadro proporcionado por Carlos Aquino. Fuente: Memoria 2015 - Banco Central de Reserva del Perú.

China, además de ser el principal socio comercial (desde el 2014) y el más grande inversor en el sector minero y energético en el país (por encima de economías que, años atrás, tenían esa condición, como Japón) y tener un TLC y una Asociación Estratégica Integral, comparte una larga historia de relaciones diplomáticas con nuestro país y, sobre todo, una gran comunidad (considerada la más amplia en Latinoamérica y la sétima más grande en el mundo). Algunas estimaciones indican que, de los cerca de 100 mil chinos culíes que ingresaron al país entre 1849 y 1874, hay, ahora, 1.3 millones de peruanos de ascendencia china. Para otros, la cifra puede llegar hasta 3 millones, o sea el 10% de nuestra población e, incluso, ser hasta el 20%.

Por todo ello, en términos económicos, Aquino concluye que el comercio seguirá creciendo entre ambos países, así como la inversión de China en el Perú.

*Parte de este texto se publicó en la revista Business Empresarial (edición Nº 32), en diciembre de 2016.


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