13 de febrero de 2015

Marcahuasi, en el cielo de Lima (mi cuarta experiencia, algo tengo que contarte)

Marcahuasi está en Lima, pero no es Lima. A solo 3 o 4 horas de la Metrópoli, puedes encontrar un espacio donde la naturaleza y el hombre trabajaron de forma geométrica y artística como si, en perfecta complicidad, hubieran manejado moldes, escuadras y compases que dieron como resultados esculturas y monumentos en formas de personas y animales, pero... en rocas. Marcahuasi es, además, una zona de paz, mística y enigmática que pondrá a prueba tu resistencia y curiosidad.

Es, más o menos, inteligente tomar previsiones antes de emprender un viaje, sea corto o largo. Ya, eres aventurero, vives la vida y has recorrido el mundo, pero, antes de tomar tu maleta, es preferible saber a dónde vas. Y si vas a Marcahuasi, antes debes leer lo siguiente.


Vista en dos: en el fondo, el pueblo de San Pedro de Casta. De la cruz a la derecha, el inicio del camino a Marcahuasi.

Entonces primero buscas en Google y, supongamos, que así llegaste hasta este post. Lo primero es saber qué llevarás. Y, en esta parte, hay dos posibilidades, dependiendo de si vas con la intención de hacer todo el recorrido de la Meseta o si solo quieres acampar en el Anfiteatro o la Cabaña y, luego de unas horas de reflexión, regresar. Pero, como eres un aventurero (o una), [primera recomendación] ve ligero y solo con lo básico –luego notarás por qué–, es decir: linterna, carpa –en la que se puedan acomodar 2 o 3 personas–, sleeping, ropa para un cambio, agua, frutas, galletas, atún, cámara, documentos solo primordiales –olvida la tarjeta dorada–, una pequeña radio y algo de caja chica –aproximadamente S/. 50 por persona, a lo mucho–; aunque todo dependerá de las necesidades particulares.

Alguna información importante que debes saber, al alistar la maleta, es que estarás por encima de los 3 800 msnm o más, caminarás mucho y hace frío en las noches. Si vas un feriado, los precios suelen subir un poco, sobre todo los pasajes. Y, geográficamente, Marcahuasi está a 80 kilómetros, aproximadamente, de Lima, en las alturas del valle de Santa Eulalia, distrito de Casta, provincia de Huarochirí, departamento de Lima. Sabido ello, estarás mejor preparado y tus viejos ya sabrán dónde irás.

¿Cómo llegar? El punto recomendado de encuentro es el Mali. Es preferible [segunda recomendación] salir alrededor de las 8:00 a.m. Desde ahí, toma cualquier chosicano. Busca asiento que el viaje será largo, alrededor de 2 horas, hasta llegar a la Plaza de Armas de Chosica. No recuerdo su nombre, pero todos los pasajeros y, por supuesto, el chofer la conocen. Solo pregunta “por el lugar donde salen carros para Marcahuasi” y te indicarán dónde bajarte. Para ello debes pasar algunos lugares como La Cantuta. El pasaje hasta ahí, dependiendo del día, es de S/. 2.50. ¡No hay medio, cachimbo!


Mapa con el recorrido. Imagen vía la página Y tú qué planes?

Chosica es el último lugar ideal para comprar lo que falte. Cuando llegues tendrás a la mano varias tiendas y ambulantes que saben lo que necesitarás: leña, bolsas, linterna, agua. Compra lo necesario, una vez más, es importante tener cargamento ligero. Ahí también puedes terminar de desayunar y adelantar un pequeño almuerzo, digamos [tercera recomendación], ya que, en la siguiente parada, el pueblo de San Pedro de Casta, antes de subir a Marcahuasi, es preferible solo tomar "fuerzas".

Ya preparados para continuar el viaje, incluidas las ‘emergencias’, pregunta por el lugar en el que están las movilidades hacia Marcahuasi. Es una especie de cochera donde encontrarás buses y minivans. Las ofertas varían dependiendo de la fecha –es decir si es feriado–, pero el precio promedio está entre S/. 12 y S/. 15. (Debido a que se busca ‘asegurar la ganancia’, los transportistas esperan que se llene la movilidad para partir –recuerdas, te avisé que llegues temprano–. Mientras más tarde sea, menos gente habrá y más demorará el vehículo en partir, lo que retrasará todo el itinerario que tengas hasta la Meseta).

Huinco. Pueblo pequeño, para una breve parada antes de llegar a San Pedro de Casta.

El recorrido de Chosica a San Pedro de Casta dura, aproximadamente, dos horas, minutos más, minutos menos. Es fantástico. Una breve añoranza a los caminos sinuosos que se recorren por la Sierra. Aire limpio, panorama agradable, cero bulla y tiempo de reflexión. Durante el camino podrás encontrar un puente en el que se practica…puenting, ¡evidentemente!, y luego el pueblo de Huinco, donde [cuarta recomendación] podrás degustar la más rica papa con huevo que hayas probado. Ahí podrás comprar otras alimentos, estirar las piernas, brevemente, para luego seguir. El trayecto continuará con más vegetación, un río que sirve de acompañante y una central hidroeléctrica que será lo único, similar a la ciudad, a la vista.

Una muestra del camino. ¿Lindo y retador, no?  

San Pedro de Casta te dará la bienvenida desde lejos. Un pueblo tranquilo, de gentes amables, y casas asomadas al abismo, pero que se superponen con el objetivo de llegar hasta el cielo. Deberías estar ahí, si saliste a las 8 a.m., a la 1 o 2 p.m. aproximadamente. ¡Hora de almuerzo! Mejor no. Desde ahí te espera una caminata de 2 o 3 horas que, preferiblemente, es hacer, nuevamente, ligero. Se recomienda, nutrirse sí, con frutas, galletas porque, una vez arriba, donde empieza la aventura, podrás comer algo más ‘contundente’. Si deseas, realiza un breve recorrido por el pueblo, pero sin desgastar energías, ni tiempo.


San Pedro de Casta te da la bienvenida. Créditos reservados. :) 

Para subir tienes dos alternativas: ir caminando, lo que pondrá a prueba tu estado físico –y te hará arrepentirte del cigarrito extra–, o alquilar un caballo que los pobladores ofrecen por S/. 15. Nuevamente, si quieres conocer lo que es resistencia, valentía y fuerza hazlo sin ayuda. Otra opción es pagar por un burrito para que lleve la carga, que se alquilan, si mal no recuerdo, por S/. 10. Antes de subir, además, debes pagar un ticket de ingreso, que es una contribución al pueblo por el turismo. Una vez ello, ya estarás en la puerta de ingreso a la vida al aire libre, un encuentro con la naturaleza. (Mejor pide un mapa de la Meseta donde venden los boletos –como el de la subsiguiente imagen–. Será de mucha ayuda cuando estés arriba).


Subida: el caballo ya sabe su chamba.

Durante la caminata te acompañarán diferentes situaciones que pondrán a prueba tu fortaleza. La primera parte, los primeros metros, son empinados, casi una prueba inicial que, al sortear, demostrarás por qué mereces llegar a la cumbre del cielo serrano de Lima. Lo mejor es [quinta recomendación] no alejarte mucho de tu grupo. Sí, ya sabemos que eres deportista, atleta y ganaste la medalla de oro en las olimpiadas escolares, pero no tendrás el mismo optimismo cuando hagas caminos distintos a tu grupo.


Mapa: desde Casta, pasando por los dos caminos (el largo y el corto), con todo el recorrido por la Meseta y sus figuras. 

En el 2010 tuve el primer encuentro con Marcahuasi e hice, hasta ahora, todo lo contrario a lo escrito. Las consecuencias, en resumen, fueron que perdí mi sleeping, llegué a otro pueblo y, luego, al Anfiteatro, al contrario que mi grupo con un retraso de 2 horas: a las 8 de la noche. No tenía linterna (y no hay luz arriba, evidentemente).

El camino está guiado por flechas, pero en algunas partes por subdivisiones que te pueden desviar. De cualquier forma, un tramo se divide entre si vas a la Cabaña o al Anfiteatro. El primer lugar es reducido, con una cabaña histórica y permanente y, el segundo, el predilecto por los visitantes: amplio, con espacio para acampar y, si es en temporada de fiesta, puedes encontrar algunas carpas que los pobladores ponen para vender alimentos.


Aquí empieza todo. Créditos :D 

En fin, subir, como adelanté, pondrá a prueba tu estado físico, mental y hasta la solidaridad que tengas con conocidos y extraños. En cierto tramo, la jornada se pone cuesta arriba, por lo que es mejor llegar con la luz del sol. Dicen los expertos que, si vas a descansar, lo hagas por periodos cortos, minutos contados, para que no se ‘enfríen’ los músculos. Una vez en el Anfiteatro podrás descansar, recuperar el aire, preparar la carpa y comer lo necesario. A esa altura del día, ya deberían ser las 5 o 6 de la tarde, por lo que los últimos rayos del sol te permitirán alistar todo para una noche de amistad, compartir, fogata y cantar al aire libre. Vale aclarar que, en cierto tramo, el recorrido al Anfiteatro se divide en dos caminos: uno corto, que es empinado, y otro largo, mucho más plano. ¡Escoge el que creas apropiado y suerte!

Con ustedes, el Anfiteatro. Este es, más o menos, el panorama si vas un feriado largo, como en Semana Santa

Falso, vas a chupar. Ya, es bacán. Estás a la intemperie, nadie te ve. Necesitarás algo de trago corto para la altura y, vasos van, vasos vienen, te comenzarás a acordar de ese maldito sms. Bueno, el panorama es claro. Si buscas hacer todo el recorrido a la Meseta y llegar hasta donde pocos lo han logrado, ‘guarda’ hígado, pulmón y cabeza. Pero si se te ‘va’ la mano, pones a Los Cholos o Martina Portocarrero a todo volumen y ya estás cantando al empezar la noche, lo más probable es que a las 3 a.m. ya tengas que expulsar, vía oral, el trago extra. En ese caso, al despertar lo único que querrás es que un helicóptero te regrese a tu casa porque no tendrás cabeza ni para amarrarte los zapatos (experiencia del cuarto encuentro, año 2014).

Video: este es el recorrido que, idealmente, podrías hacer. ¡Guarda cabeza!


Supongamos que no, te cuidaste. En ese caso, al amanecer, trata de tomar un buen desayuno porque, ya aclimatado un poco, el cuerpo resistirá y, sobre todo, necesitará las fuerzas necesarias para una larga caminata.

La Oficina de Turismo de San Pedro de Casta describe así, en un breve tríptico, a Marcahuasi –este es un resumen–:
Marcahuasi deriva del vocablo quechua Marka, que significa Protector y Wasi que significa Casa, es decir la Casa del Protector o Soberano. Fue dado a conocer hace más de 54 años y se ubica dentro de la comunidad de San Pedro de Casta. 
Las primeras referencias de la Meseta las encontramos en las crónicas que relatan los mitos y las leyendas de Casta. No obstante es por los estudios del investigador Dr. Daniel Ruzo que a partir de 1952 la meseta de Marcahuasi se hace conocida. 
[Posee] esculturas y monumentos de personajes y animales en roca natural, muchos de ellos solo visibles ante la diversidad de la posición de los astros y juegos de luz y sombra. Aquí también se puede encontrar una abundante flora y fauna (plantas medicinales y animales silvetres). 
(Antes de seguir, seguramente tú también subirás porque quieres ver ovnis. Muchos visitantes dan fe de haberlos visto. Particularmente, lo más cercano a un ovni que vi fue el de la siguiente imagen, pese a que sí he tenido la esperanza de un encuentro de ese tipo. Fácil la haces).

Ovni (de piedra). D: ¡Mira bien! ¿Cómo que no? ¡Ahí está!

El recorrido es fabuloso, trata de salir temprano, como a las 9 a.m. o antes. En el mapa de arriba están cada una de las figuras que podrás apreciar. Si amas ello, la historia, la imaginación, repensar cómo lo hicieron, este es tu camino. Eso lo pude hacer en la tercera visita, aunque no pude terminar todo el recorrido sí estuvimos en una de las mesetas privilegiadas a la que muy pocos llegaron. [Sexta recomendación] si perdiste el mapa o no tienes a un guía, pégate, disimuladamente, a los grupos que sí lo tienen para poder realizar un recorrido completo y apreciar todas las figuras. Ello te puede tomar unas 4 o 5 horas, aproximadamente.

Si cuentas con tiempo podrás regresar con calma al Anfiteatro y almorzar ahí. Hasta podrías ir a la Cabaña y dormir en ese lugar, para regresar a Casta el día siguiente. Si no es así, es preferible bajar alrededor de las 3 o 4 p.m. para que, de nuevo, puedas ver el camino con los rayos del sol. Es algo disparejo por tramos y un poco empinado, pero el regreso es más rápido y te tomará menos esfuerzo que subir. Igual es perfecto para sacar más fotos para el álbum.


Parte de la arquitectura que se puede encontrar en el lugar. ¡Si vieras por dentro! 

Esta es la versión resumida del recorrido a la Meseta, quizá, con la intención de que sea vivida por cada viajero y, además, motivo de un post especial.

Es raro, pero cuando regresas a San Pedro de Casta no te sientes cansado y, si te afectó la altura, vuelves a sentirte bien, pese a que la diferencia de metros no es mucha entre la Meseta y el pueblo. Igual, si tu cuerpo no da, siempre hay caballos o burros bajando y subiendo que, por unos soles, te pueden dar una mano. Algo importante es que al regresar o salir del pueblo está el cementerio. Es preferible mostrar el respeto necesario para este pueblo que conserva ciertas tradiciones.


Laguna Negra en Marcahuasi. ¿Notas por qué el nombre?

Dependiendo de la hora en que llegues a Casta podrás retornar a Lima. Los buses salen, si no me equivoco, hasta las 5 de la tarde o más dependiendo de la demanda y disposición de unidades. Lo seguro es que, antes de esa hora, sí encuentres movilidad. Igual te podrías quedar en el pueblo. Hay lugares cómodos y acogedores cerca a la Plaza, como los hoteles Municipal y Comunal, además de albergues y hospedajes. El costo del pasaje es el mismo, hasta menos y, en 2 o 3 horas estarás en Chosica para hacer el mismo camino, abordar un chosicano hasta el Centro de Lima, todos pasan por el Mali. También puedes comprar algunas artesanías en una pequeña feria que los pobladores instalan en la Plaza. Igualmente cuentan con un museo turístico que está en el colegio José Carlos Mariátegui, con restos arqueológicos, cerámicas y textiles.

¿Qué? ¿Quieres más aventura? Si tienes el físico y es buena hora, digamos las 11 o 12 de la mañana, puedes regresar caminando de Casta a Huinco. Ello te tomaría alrededor de 3 horas y el camino es más plano y tranquilo que al de bajar de Marcahusi. Todo es cuestión de preguntar y seguir las huellas que dejan los pobladores al trabajar en sus cultivos y animales. Si la batería del celular o MP3 está cargada, tendrás un placentero regreso, sin mucho esfuerzo. Dicho recorrido lo hice durante la segunda visita, solo que aquella fue con un Maestro (en mayúsculas) de las incursiones, Don Óscar Pacheco.


Postal del retorno a Huinco, pero caminando. Créditos, también, por favor.

Pacheco, más allá de ser un profesor de fotografía de la Facultad de Letras de la UNMSM, es la experiencia andando. Un caballero medieval, pero caballero. Con extravagancias propias de quien ha conocido varios ángulos de la Humanidad en diferentes partes del mundo. Un sabio y experto en quien, verdaderamente, se cumple aquello de que, mientras tú estás de ida, Pacheco fue, regreso, hizo dos vueltas más y ahora está de reposo. En fin, querido y agradecido por muchas generaciones de estudiantes.

Fue él quien nos motivó, sin seguramente proponérselo, a regresar tantas veces a Marcahuasi, además de mostrarnos la magnitud de otros lugares como Lachay, Paracas, Cerro Azul y, ya por cuenta propia, Arequipa, Chimbote, Puno, Lunahuaná y un largo camino que continuará con el paso de los años. 


Postal clásica de Marcahuasi: en el Monumento a la Humanidad.

Caminando o en bus, igual llegarás a Huinco, desde ahí, el recorrido es llano y sin contratiempos hasta Chosica. La gran mayoría de carros te dejan cerca de donde salen los minibuses hasta el Centro de Lima. Al regresar a casa, puedes ser otra persona, pero eso depende de cada uno. Sí está asegurado que, luego de unos años, podrás recordar esta aventura y decir, yo estuve en Marcahuasi, al cielo de Lima.

Valgan verdades, todo viaje-aventura tiene sus experiencias y anécdotas. Una de las más destacadas sucedió en el segundo recorrido cuando, sin querer, conocimos seres tan extraños como fascinantes. Se trata de quienes están en la imagen de abajo (y sus tres hijos), quienes subían a una de las lagunas para rendir y pedir a la Madre Tierra por su bienestar propio y algunos particulares. Gracias a su amabilidad pudimos participar en el ritual, además de probar, por vez primera, el tan controvertido Ayahuasca. Pero no, no terminamos huascas, aunque sí con algunos inconvenientes para el retorno, ya que, por lo concentrados y comprometidos con el momento, nos quedamos un largo rato y regresamos al pueblo en la noche. ¡No teníamos linterna! En fin, como pensábamos, Pacheco nos esperaba. 


Tributo a la Madre Naturaleza.

¡Qué esperas, ve a Marcahuasi!

[Queda pendiente para una posterior actualización a este post exponer, con mayor detalle, qué explicación tiene la formación de las figuras. Para unos, las siluetas se formaron con el paso de los años y la erosión del viento. Otros aseguran que fueron civilizaciones prehispánicas quienes las diseñaron. Marcahuasi fue descubierta en 1923 por Julio C. Tello, aunque trabajada, con más tiempo, por Daniel Ruzo, su cabaña de trabajo aun se mantiene en la Meseta].

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